Abuso Sexual: Un delito que debe sensibilizar
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El abuso sexual a menores es una gran sombra sobre nuestra sociedad. La abogada Emiliana Cozzi y la psicóloga Fernanda Beorda, explicaron a EL DIA la necesidad de denunciar el abuso ante cualquier sospecha. Marcelo Lorenzo Aunque es una lacra antigua, el último tiempo se ha visibilizado. Los escándalos de abuso sexual infantil se ventilan hoy por los medios de comunicación. Los casos más resonantes involucran a miembros del clero católico.Por estas horas, el Papa Francisco, durante una misa a la que asistieron víctimas de abuso sexual, pidió perdón por lo que señaló había tomado dimensiones de "un culto sacrílego" que profanaba a Dios.Francisco dijo que no tolerará el abuso, y esto en relación al encubrimiento en que incurrió en muchos casos la institución. "Tanto tiempo oculto, tanto tiempo disimulado con una complicidad que no tiene explicación", dijo.Justamente el secretismo caracteriza a este atentado contra la integridad física y psíquica de los menores. El abusador se refugia en el secreto, que le protege y le permite repetir su actuación.Ocurre que este sujeto (el adulto puede ser el progenitor, un pariente, alguien muy cercano y de "confianza") suele ocupar una posición de poder moral frente a su víctima. Rige entonces un ocultamiento y un mutismo férreo intra-muros, en el interior del grupo humano donde tiene lugar el abuso.Porque aunque éste sea descubierto por algún miembro de la unidad familiar, el hecho de hacerlo público desestabilizaría de tal manera a la familia, que todos prefieren callar.Esta ley del silencio agudiza los efectos y las consecuencias que la víctima sufrirá en su vida. Esta es una de las razones por las cuales es importante instalar públicamente la existencia de los abusos sexuales infantiles y que se los reconozca como un problema social.Eso explicaron a este diario la abogada Emiliana Cozzi, del Ministerio Público de Defensa, y la psicóloga Fernanda Beorda, quienes están dictando un curso sobre la problemática, en la sede local de la Universidad de Concepción del Uruguay (UCU).El curso va dirigido a un público amplio, aunque especialmente a padres, docentes, abogados, estudiantes y trabajadores sociales. Y esto porque, ante cualquier signo de abuso, todos podrían ser denunciantes ante los tribunales.Desarrollar una capacidad perceptiva con respecto a los síntomas, en niños o adolescentes, a la vez que saber qué hacer ante esa situación, es por lo pronto una obligación moral para quienes tienen infantes a su cargo. Ahora la víctima es escuchada No se puede decir que hoy hay más abuso sexual infantil que antes, señaló Cozzi. "Lo que hay es una serie de reformas legales, en estos últimos años, que han permitido el abordaje de esta temática de una manera más integral", aclaró.Señaló que con el "nuevo proceso penal acusatorio" cada vez más gente se está animando a denunciar este tipo de delito, de difícil probanza en el pasado. El derecho en general, dijo, al declarar el interés superior del niño, lo escucha más y le da más herramientas de protección.En Gualeguaychú, desde el 5 de febrero 2013, funciona una cámara Gesell, un método ideado por el psicólogo y pediatra norteamericano Arnold Gesell, quien comprendió la importancia de registrar el comportamiento infantil sin ejercer ninguna influencia derivada del propio efecto de la observación (efecto reactividad).Con este concepto, y utilizando los avances en video y fotografía, desarrolló una Cámara de Observación, conformada por dos ambientes separados por un vidrio de visión unilateral.Estas cámaras en la actualidad cuentan con equipos de audio y de video para observar la conducta en niños sin ser perturbados o que la presencia de una persona extraña cause alteraciones.La Justicia ha incorporado el método para examinar los casos de delitos sexuales infantiles, como pericia testimonial clave. Se cree que en este ambiente acondicionado los menores dejan aflorar libremente expresiones verbales o gestuales.Hay que pensar, a propósito, que en la generalidad de los casos los delitos sexuales contra menores se realizan sin la presencia de testigos y en circunstancias de mucha reserva.La Cámara Gesell, en este sentido, garantiza las condiciones psicológicas para que la víctima pueda declarar, en orden a esclarecer el hecho. Se trata de una declaración testimonial con un valor adicional."Tenemos que tener en cuenta que estamos frente a delitos que ocurren generalmente en el marco intrafamiliar. Entonces nunca va a haber tantas pruebas como en delitos que ocurren, por ejemplo, en la vía pública. Por eso la declaración de la víctima, en este caso del niño, cobra tanta relevancia", apuntó Cozzi.Beorda, por su parte, explicó que en la Cámara Gesell quienes toman la pericia testimonial de los niños son psicólogos o profesionales vinculados a la salud mental. Son ellos quienes llevan adelante las entrevistas.En la sala contigua, dividida por un vidrio espejado en la cara hacia la habitación donde se lleva a cabo la entrevista entre el psicólogo y el niño, observan la misma la parte querellante, los funcionarios judiciales y el abogado defensor del imputado.Este último, antes de que comience la entrevista, tiene la autorización para transmitirle a quien explora, preguntas que hacen al exclusivo interés de su parte."Se hace un acuerdo entre las partes alrededor de las preguntas que se necesitan, de acuerdo a la denuncia presentada. Y en base a eso se hace la entrevista", explicó Beorda.Según la profesional, "lo que tiene de novedoso la Cámara Gesell es que saca al niño de todo el proceso judicial", ya que sus dichos en la entrevista son filmado y grabados y esa prueba testimonial sirve para todo el proceso."De lo que se trata -aclara Cozzi- es de no hacer pasar al menor por varias instancias judiciales como ocurría en el viejo proceso, donde el chico podía ser citado a declarar en más de una oportunidad, con todo lo que esto implicaba para él en términos de revictimización".Las especialistas insistieron en la idea de que ahora el proceso judicial, al no requerir la repetición de la pericia testimonial (por eso está grabada y filmada), quiere evitar agregarle a la víctima más daño psicológico que el que ya sufrió (de ahí el concepto de revictimización)."Lo que se busca en la Cámara Gesell es una sola declaración acabada y que al niño nunca más se le vuelva a preguntar absolutamente nada sobre el tema. Por eso es importante la presencia de todas las partes (querella, defensa y funcionarios judiciales) en ese momento", declaró Cozzi. Tipos de delito La funcionaria judicial explicó que la tipificación penal del abuso sexual está contenida en la Ley 25.087 de Delitos contra la Integridad Sexual. Allí, por ejemplo, se habla del abuso sexual simple, "que es cuando hay tocamiento, contacto físico del agresor con la víctima", destacó.Por otro lado, Cozzi recordó que la ley habla de "abuso sexual gravemente ultrajante, que es cuando produce en la víctima un daño físico o psíquico que se prolonga en el tiempo".Tras afirmar que además figura "el abuso sexual con acceso carnal", la letrada agregó que la ley contempla distintos agravantes. "Por ejemplo, si lo cometen dos o más personas, con o sin uso de armas, o el tipo de persona que interviene (si es pariente, tutor, ministro de culto, integrante de una fuerza de seguridad, etc.)".La ley considera menores a todos los chicos que tienen menos de 13 años. "En el artículo 119 que pune al agresor que abusa sexualmente de un menor -aclaró la abogada- la ley especifica que no importa que haya consentimiento. O sea, la ley presume que el consentimiento del menor es irrelevante".Esto, según Beorda, significa que la víctima suele ser inconsciente del atropello que se comete a su integridad física y psíquica. La relación de dependencia que por lo general tiene con el agresor -hecho de afecto y de confianza- le impide comprender que se está abusando de ella."Esta situación se suele naturalizar. Es muy raro que un chico o chica sometidos a abuso digan que están siendo abusados. A menos que un tercero no denuncie la situación, ésta permanece invisibilizada", refirió. La importancia de denunciar Dado el secretismo que envuelve al abuso sexual infantil -que se suele dar en un marco doméstico, donde rige la ley del silencio- las profesionales insistieron en el hecho de que cualquier persona puede ayudar a la víctima denunciando el hecho."Esa persona tiene que confiar en la justicia y denunciar. Y una vez que lo hace tiene que dejar la investigación en manos del fiscal y de todos los organismos del Estado que están especializados para atender esta problemática", declaró Cozzi."Es importante decir -aclaró por su lado Beorda- que uno siempre denuncia una sospecha. No puede confirmar una cosa así. Entonces conviene hacer la denuncia y que se haga el proceso de investigación que corresponde".La psicóloga recalcó que hay algunos mitos que derribar en torno al abuso sexual infantil. Uno de ellos, por ejemplo, remite a que ocurre en familias pobres. "Ocurre también en las mejores familias", dijo, aunque resalto que las familias pudientes tienen más chances de ocultar este tipo de delito.Otro mito es que los "chicos fantasean" y por tanto no hay que creer mucho lo que dicen, y menos en esto temas. "Hay que decir, frente a esto, que los chicos fantasean igual que los adultos. Los adultos también fantaseamos. Pero es muy difícil que los chicos dentro de sus fantasías agreguen condimentos sexuales, propios de la sexualidad adulta", explicó.Con respecto a la situación de la madre en estos casos. ¿Qué pasa con ella? ¿Sabe y no hace nada? ¿Acaso entrega a sus hijas? Beorda recalcó que no conviene generalizar.No obstante lo cual, dijo conocer casos en que las madres "han entregado a sus hijas a cambio de alguna otra cosa". Otras, acotó, caen víctimas de la confianza que tienen hacia el agresor de sus hijos. "Los dejan con él, porque confían", sostuvo."No nos olvidemos -acotó Cozzi- que todavía en muchas familias el hombre sigue siendo el sustento económico. Motivo por el cual muchas madres no se atreven a denunciar. Temen que la familia se vaya a pique. Por eso el Estado tiene que apuntalar económicamente a estas familias".Beorda aclaró que no hay distinción de géneros en cuanto a los abusadores sexuales, aunque la estadística revela que en su mayoría son de sexo masculino.Las agresoras sexuales femeninas existen, pero son escasas a nivel mundial. "Las mujeres intervienen por lo general en las causas como corresponsables o cómplices. Y en otros casos desconocen la situación por completo", agregó.
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