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Agustín Bilbao: "La agricultura militante está llena de contradicciones e hipocresía"

El ingeniero agrónomo Agustín Bilbao, en diálogo con La Matera (Radio Cero 104.1), habló sobre diferentes temas. Uno de ellos la forma de trabajar la tierra. Contó que es productor del sudeste bonaerense y asesor de los Grupos CREA y socio de AAPRESID y que ve "cuatro posturas a plantear".

Bilbao manifestó que la “agroecología real, que en líneas generales son productores, dueños de campo, que la aplican; chacareros, ni muy grandes, ni muy chicos, que tienen una filosofía de vida que desarrollan un modo más apegado a lo que es el medio ambiente, aunque probablemente no alcancen los resultados económicos que obtienen quienes hacen agricultura convencional. Es parte de su forma de vida y si tienen sistemas mixtos lo vemos factible. Lo respetamos y nos parece algo interesante, que puede generar que más gente viva en el campo. Si bien lo tomo como algo interesante, no veo posible que se extienda y es ahí donde entra la segunda categoría que es la de “agroecología militante”.

Al respecto detalló que se trata de “algo que generalmente se comienza a polarizar, donde ellos no ven la realidad o no la cuentan como es, apelando a métodos tales como prohibir, en vez de, por ejemplo, cambiar los hábitos de consumo”. Prohíben, señala, porque para ellos la agricultura tiene que ser de determinada manera, quedando claro que hay mucho de contradicción e hipocresía. Si nos llevamos por lo que dicen, Argentina produciría el 10% de lo que actualmente hace, es decir serviría, con lo justo, para autoabastecernos, cuando tenemos la capacidad de generar alimentos para 400 millones de personas. Es decir no habría alimentos para muchas personas en el mundo y bajaría notoriamente el ingreso de divisas genuinas al país. La gente que hace Agroecología Militante no deja de usar celulares, autos, algo que si Argentina no exportara alimentos, no podrían comprar”.

“También vemos una irresponsabilidad muy grande, ya que con su discurso confunden a gente que no está en el tema, además de asustarlas”. Dijo que de estas dos agroecologías que hablamos- la real y la militante-, la que “siempre se escucha en los medios, la que claramente levanta la voz es la militante que sin dudas responde a una ideología política que se ve en varios aspectos de la vida, y que desde hace un tiempo ha llegado a la agricultura. Con esto-aclara- no quiero decir que un partido anda detrás de esto, pero queda claro que se trata de un dilema político”.

En lo que refiere a los otros modelos indicó que están las agriculturas de buenas prácticas agrícolas y la empastillada. Dijo que la BPA es la que “tratamos de hacer, cuidando al máximo la naturaleza”. Señaló que “cuando hablamos con especialistas en sustentabilidad te dicen que lo que existen son trayectorias sustentables, teniendo en cuenta que la naturaleza es dinámica y uno no puede volver a 1920. Eso no existe, porque siempre se contaminó y décadas pasadas se generaban muchas pérdidas por erosión, y porque-insiste- al ser dinámica la naturaleza no hay un punto en el que debas quedarte”.

Consultado por forma de trabajar la tierra, opinó que “Argentina es uno de los países pioneros en conservación del suelo con la siembra directa; mientras que la labranza convencional en algunos campos no es tan perjudicial. En nuestra zona –Sudeste Bonaerense- tenemos campos con materia orgánica del 5/6 % y si no se tiene pendientes en el suelo, erosión hídrica y si se hacen las labranzas en momentos del año con poco viento, teniendo en cuenta que en el sur de Buenos Aires y en otras zonas como Necochea se dan erosiones eólicas puede llegar a funcionar, sin embargo la siembra directa fue una solución para las erosiones hídricas y eólicas que se podrían masificar a nivel mundial”.

El profesional señaló que “con la siembra directa sola no alcanza, y es ahí donde decimos que las BPA, algo mal visto por los que trabajan con agroecología, es lo ideal. Las Buenas Prácticas Agrícolas hacen hincapié en una rotación de cultivo, también en aumentar la eficiencia en el uso de los recursos y de los insumos mediante prácticas que para nosotros son primordiales como el conocimiento, el monitoreo de los cultivos y de los suelos, además de la aplicación de tecnología”.

Indicó que “riesgos existen en todos los sistemas y por eso hablamos de una mejora continua y de cada vez hacer mejor las cosas”. Sobre la agricultura “empastillada” opinó que “usan tecnología tomando grandes superficies de tierra, en algunos casos productores de menor escala con poco conocimiento y bajo monitoreo, tapando todo con insumo, fertilizando en los momentos en los que no hay que hacerlo, tomando decisiones que pueden llegar a producir contaminación. Un extremo al que hay que mejorar y que no se trabaje en forma irresponsable”.

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