Ahora neonatología respira mejor

{mp3}fdubosq300409{/mp3} El Jefe del servicio Neonatología del Hospital, Fransico Duboscq, explicó a Radio Cero las características del nuevo respirador
Una valiosa adquisición
Gracias a Dios que en el Hospital y en el servicio, tenemos una organización no gubernamental como “Capullos”. Que apoya y sostiene la sala de terapia Intensiva Neonatal del Hospital Centenario, reconocida a nivel provincial y nacional como una sala de terapia intensiva de las mejores dotados y con excelentes resultados. Gracias al aporte de todos los días -pequeño o grande- hoy nos tocó recibir un respirador nuevo de última generación. Pero lo que más vale de Capullos, es el aporte cotidiano de resolver día a día cada uno de los problemas de una Sala Neonatología. Y esto ayuda a la mejor atención de nuestros recién nacidos, canalizando el aporte de toda la comunidad de Gualeguaychú por intermedio de Capullos y poder recibir lo que hoy recibimos: un respirador para los chicos que tengan insuficiencia respiratoria y prematuros que no puedan respirar por sí solos. Este aparato suple la función de la respiración del recién nacido.
El nuevo respirador
Es el sexto respirador que tenemos. Pero este respirador es de última generación, computarizado y al que llamamos “inteligente”. Porque le damos los parámetros que queremos para el recién nacido. Pero a su vez el respirador sabe ver qué es lo que recibe el recién nacido y en qué condiciones. Y nos reinforma qué cosas pueden estar mal hechas, cuáles se pueden modificar para mejorar esa respiración. Además, tiene la inteligencia de ver cuándo el bebé empieza su respiración, para darle la cantidad de oxígeno y de presión que queremos. O sea, el respirador, ve cuando el chico inició su respiración y se acopla a la respiración del recién nacido, evitando algo que sucede con los respiradores viejos: “la competencia” que tiene el recién nacido con lo que le mandamos mediante el respirador. A su vez, nos muestra en una pantalla, las curvas de presiones y de volúmenes que le enviamos al bebé, con lo cual al médico que lo está tratando, se le hace una gráfica y ahí se ve perfectamente cómo lo estamos haciendo respirar. Es un respirador de última generación; el único que hay en la provincia y es uno de los pocos lugares que dispone de esta asistencia respiratoria mecánica.
Se lo fabrica en Argentina pero con elementos importados. Compararé groseramente, para que quienes no están en medicina entiendan: tenemos buenos respiradores pero son como un auto clásico que nos lleva a cualquier lado. Pero este respirador es un coche ultimo modelo; nos lleva al mismo lugar, pero de una manera mucho más cómoda, más segura y a mas velocidad. Permite generalmente -si lo usamos bien- mantener menos días en respirador a un chiquito, por ser más efectiva la respiración que le damos. Tuvo un costo aproximado de 42.000 pesos.
Neonatología y Capullos
Neonatología existe hace mucho tiempo. Capullos ya tiene como 32 años y Neonatología del Hospital es pre existente. Pero “Terapia Intensiva Neonatal” o sea, el tratamiento de los recién nacidos con alta tecnología y con asistencia respiratoria mecánica, nació acá hace unos 12 años, con el apoyo de Capullos. Fundamentalmente quiero reconocer también al alma mater del equipo de Neonatología: el grupo de enfermería del Hospital, que supo en esos años difíciles adaptarse a la nueva modalidad de la atención del recién nacido y hoy -gracias también a que Capullos, colaboró- ellas estuvieran formándose en Hospitales como el Garrahan o el de Niños. O yendo a congresos internacionales donde pudieron ver cómo se podía tratar a los recién nacidos. Ha sido un trabajo arduo en 12 años de esta terapia intensiva. Y gracias a Dios, con el apoyo de Capullos, hemos tenido el grupo humano que tenemos hoy bien formado, profesional y también toda la tecnología. Hoy en tecnología y en aparatología, estamos bien y no tenemos necesidades importantes. Obviamente, siempre hay cosas para comprar y siempre hay cosas para mejorar. Pero lo que más nos preocupa en este momento, es el futuro de la enfermería, porque con las condiciones con que tienen que trabajar nuestras enfermeras, nos resulta difícil reclutar nuevas y es el factor limitante hoy. Vamos a tener que ser centro de referencia de bastantes poblaciones aledañas a Gualeguaychú pero el factor limitante va a ser enfermería. Y esta “no se compra”; se va formando de a poco. Si no podemos ir formando más enfermeras, ese va a ser el factor limitante. Y en gran medida, pasa los sueldos: una enfermera especializada en neonatología percibe el mismo sueldo de cualquier otra enfermera no especializada. O sea hay poco reconocimiento dinerario para que las chicas jóvenes se sientan atraídas por una labor que es ardua y exige responsabilidad, profesionalismo. Habrá que ver cómo se puede resolver, pero es el cuello de botella que vamos a tener en los próximos años.
La formación de las enfermeras
Su formación se hace en lo cotidiano. Las enfermeras profesionales que tenemos, enseñan a las enfermeras nuevas y necesitan ir a otros hospitales. Ver como se trabaja en hospitales de punta e ir a cursos internacionales para uno estar enterado de cómo es y cómo se tratan los recién nacidos en otros lugares. Una vez nos llamó la atención una nota en La Nación referida a la incorporación de una tecnología en el sanatorio Otamendy de Buenos Aires. Nos sorprendimos al leerla, porque acá teníamos desde hacía 2 años, esa misma manera de tratar a los recién nacidos. En el diario El Día salió un reportaje, comparándola….
En enfermería -se forma como una familia-. Y muchas veces la enfermera que es un poco la mitad de la madre en ese trayecto. Que no se confundan los tantos: no es la mitad de la madre, sino que es alguien que tiene que ayudar a la madre a superar este tránsito momentáneo y desprenderse de todo lo otro. Y bueno, se supera.
Algunos datos estadísticos
La estadística que tenemos del servicio, es comparable con la de los mejores servicios de todo el país. Tenemos una sobrevida media de un 98 % de los chicos que ingresan a terapia intensiva. Esto es comparable con cualquier terapia intensiva de las mejores.
Atendemos y asistimos no solamente a los chicos que nacen en el Hospital, sino a todos los que nacen en Gualeguaychú, Urdinarrain, Gualeguay, Islas del Ibicuy y a veces, hemos tenido de Concepción del Uruguay, Villaguay, Concordia y de muchos otros lugares. Gualeguaychú tiene 1500 partos anuales aproximadamente. Esa es la población que a nosotros nos corresponde. Las estadísticas anuales nos dicen que tratamos en nuestra sala aproximadamente 300 chicos por año.
De los 1500 nacimientos que tenemos en Gualeguaychú más los 700 que tenemos en Gualeguay. Más otros tantos que tenemos en Urdinarrain y otras localidades, los que pasan por la Neonatología son 350/360. Es decir se atiende a Gualeguaychú y toda la zona de influencia. Terapia intensiva neonatal sólo tienen: Paraná, Concordia y Concepción del Uruguay.
Adelantos que entusiasman
La Neonatología está en el primer orden. Y todos los que allí están se entusiasman por ver cómo cada uno cumple con su rol. A su vez, cada uno lo cumple a la perfección, lo cual lo hace diferente. Recuerdo cuando estábamos en el Hospital de Clínicas; a mí me ha tocado vivir una transformación de la Neonatología. Y me la ha tocado vivirlo, solamente por una cuestión cronológica, allá por los años 80- 81. Era enorme el entusiasmo de la gente al ver cómo sobrevivían chicos que antes no sobrevivían. Y era tal el entusiasmo de aquella gente, que era el “Capullos” del Hospital de Clínica, que se llamaba C.A.R.N.H.C: “Comisión de Ayuda al Recién Nacido del Hospital de Clínica” que era algo muy similar a lo que estamos viviendo ahora acá en Gualeguaychú. ¿Saben cómo le decían a neonatología? “Manhattan”, porque era una isla dentro del Hospital.
Asignatura pendiente
El Servicio de Neonatología, está conformado y la Terapia Intensiva Neonatal funciona desde hace 12 años. Ahora Salud Pública está “en deuda”, en cuanto reconocer este servicio, porque todavía no lo está. Y a su vez los médicos que allí trabajamos ya hemos hecho un concurso hace 2 años y medio. Y todavía ese concurso no se ha hecho efectivo. O sea, nos deben el “status” del Servicio de Neonatología. Pero bueno, ya está funcionando hace 12 años y cada uno está cumpliendo su rol dentro del Hospital.
De alguna manera el servicio está funcionando, a la gente se le paga el sueldo. Creemos que como todas las cosas, cada uno que ocupa un lugar y una función, tiene que ser reconocido. Desconozco por qué no nos ha llegado. Se trata de reorganizar las cosas y ponerlas en su lugar. Nada más. El dinero está. Reconocer el servicio puede ser que signifique algún peso más algún peso menos, pero es una cuestión de plata: es organización institucional.
El papel heroico de las ONG
No conozco bien cómo es la situación en otros hospitales. La verdad que desde que yo soy médico y de desde que tomé esta especialidad, en salud pública en general. No hablo de la situación de salud pública de la provincia, sino en lo que refería del H. de Clínicas, un hospital universitario y con bajo presupuesto. Y bueno, ya hoy el H. de Clínicas prácticamente no existe. Cuando empezamos a hacer este tipo de cosas nosotros sabíamos que el presupuesto que había para los servicios tanto de la universidad como de salud pública eran pobres. Y que por lo tanto, necesitamos el apoyo de alguna otra gente como para poder funcionar como nosotros queríamos. Y poder exigir de alguna manera de que estas cosas se cumplan. He trabajado toda mi vida en hospital público y toda mi vida he trabajado con alguna asociación paralela o alguna organización no gubernamental que apoya a la sala. Porque también estas salas son caras.
Los costos
Ahora, si uno saca costos-beneficios, son baratas para la utilidad social que dan. Y si uno se pone a analizar costos- beneficios, nuestra sala es cara, pero si la prorratea por los próximos 78- 80 años que van a vivir estos chicos, es muy barata. Entonces cuando a mí me dicen de los precios, “no pongas una terapia intensiva de adultos”, quizás nos va a tocar a nosotros tener que usarla en algún momento porque es deficitaria. Cuando un adulto llega a una terapia intensiva quedan pocos años para prorratear el gasto que le causó y yo de gastos prefiero no hablar.
Los presupuestos para salud pública siempre son pocos. Y los que tiene la Provincia y los que tiene la Nación. Y en todos los lugares que me ha tocado atender en hospitales públicos, siempre han sido pocos. O sea, nunca alcanzan. Creo que se gasta mucha plata en muchas otras cosas menos importante de lo que es la Salud Pública. En Neonatología hay aproximadamente 20 enfermeras y hay un médico de guardia por día. O sea que hay 7 médicos de guardia más dos o tres médicos de planta. Más el personal de limpieza que también -debo reconocerlo- apoya y está siempre a disposición y la sala las 24 horas del día está limpia.
¿Cuántos niños ayudó a nacer?
No lo sé. Pero una vez saqué una cuenta aproximada de cuántos podrían ser. Y la cuenta que saqué, creo que hace 2 años, daba así como 8- 9 mil nacimientos.
Y también algunos sinsabores…
Uno cuando elige esta profesión y esta especialidad, tiene que ir preparándose también para los momentos difíciles. Porque cuando uno habla de números. Tenemos una sobrevida del 98 %. Todo el mundo sabe el 98 %, también son alegrías. Pero hay un 2 % y ese 2 % también existe. Y yo siempre digo que al que le toca ese 2 % no es el 2 %, es el 100 % porque cuando una desgracia le toca a uno le toca en el 100 % no en un porcentaje chiquito. No le puedo ir a decir a una persona que se le murió su hijo, su nieto: mire pero es el 2 % nomás.
Carlos María Altuna: un abuelo ilustre
Él murió en el 58. Soy del 53 tenía 5 años murió mi abuelo. Pero me acuerdo perfectamente bien de ir con mi abuelo a hacer las compras diarias del Sanatorio Altuna, el Instituto Médico Quirúrgico Altuna, que él fundó y después de su muerte fue adquirido por Cometra.
Por supuesto que debió tener algo indeleble la relación con mi abuelo. A pesar de la corta edad que tenía cuando mi abuelo murió, me acuerdo perfectamente bien de él. Íbamos me acuerdo en un auto era un Volvo de un modelo chico. Tambien tuvo un De Soto
que después terminó siendo ambulancia; íbamos con él a una carnicería que estaba en el Parque Unzué ….Me acuerdo como si fuera hoy lo que eran esas las sábanas planchadas del Instituto Altuna que parecían impecables, almidonadas. Mi abuela – Chela Rossi Daneri- siguió viviendo al lado del Instituto Altuna.
Y en parte, vivimos en el Sanatorio con mi hermano. Mis tíos también se hicieron médicos. Entonces siempre había algo de medicina y sin ninguna dudas tiene que haber habido algo de ahí que determinara nuestra vocación.
Muchísimas gracias por invitarme. Fue un placer estar acá, entre amigos y por haberme hecho recordar a mi abuelo. Muchas gracias y esperemos poder seguir cumpliendo y que la comunidad siga apoyando a esta obra que creo que se devuelve de la misma manera.
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