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Alberto se subió a la ola y le sacó 15 puntos a Macri

El porrazo tiene olor a definitivo. El mandoble electoral que recibió el gobierno el domingo no tiene antecedentes de recuperación. Esos 15 puntos que Alberto Fernández y Cristina y le sacaron a Macri-Pichetto fueron bastante más que un cachetazo de la realidad. ¿El principio del fin de Cambiemos?

Jorge Barroetaveña

La escena no la vio nadie, pero sí la escucharon varios. El jueves, cuando hacía pocos minutos que Cambiemos cerraba en Buenos Aires su campaña, Macri quedó a solas con Vidal. Conmovido aún por el cierre que acababa de protagonizar, cuentan que la miró fijo y le pidió perdón. La culpa por no haber permitido desdoblar las elecciones en el distrito bonaerense fue un error estratégico que, no sólo le costará a Vidal la gobernación, también a él la presidencia y quizás, el proyecto futuro de Cambiemos.

Los números del domingo fueron apabullantes. Una catarata de votos castigó la política ciega de ignorar el pedido de la calle y la clase media, en masa, le dio la espalda al gobierno.

La misma clase media que lo ungió Presidente es la que ahora le sacó el banquito. En el 2015, una porción importante de la sociedad lo ungió con un par de mandatos, sobre todo institucionales. Meter presa a Cristina y develar la trama de corrupción de los doce años del kirchnerismo. Y no agravar claro la delicada situación económica. Pero había algo más profundo: cambiar la matriz económica de la Argentina. Macri parecía el hombre indicado pero se perdió entre el gradualismo y sus propios temores al peronismo en la oposición. Su desdén por hacer política, esa que le reclamaron muchas veces, fue nafta para el incendio. Y todas las facturas aparecieron el domingo.

Su falta de tacto político lo fue alejando de un personaje clave en esta historia: Sergio Massa. Buena parte de los votantes del Frente Renovador eran antikirchneristas y se inclinaron por Macri en el balotaje del 2015. Si bien al principio pareció unirlos buenas intenciones, la relación se fue deteriorando hasta que se rompió definitivamente. Y en malos términos.

Macri no hizo más que arrojarlo a los brazos de la oposición dura. El recorrido massista ya es conocido. Rompió Alternativa Federal con la ayuda de Roberto Lavagna y acabó por volver al redil del kirchnerismo. Con él se llevó un capital de votos clave para la elección del domingo. Ahí está el 10% de votos adicionales que consiguió Alberto el domingo pasado. La cuenta es matemática. Scioli sacó el 38 y chirolas en la primera vuelta del 2015. Alberto sumó casi 10 puntos devenidos del massismo. La cosecha fue gruesa en Buenos Aires, Santa Fe y hasta Córdoba donde hicieron mejor elección de la esperada.

Esa clase media, que veía en Macri una salida a la asfixia económica devenida de las cargas impositivas nunca tuvo respuesta. Todo lo contrario. Macri acentuó las cargas, temeroso siempre de un estallido social fogoneado desde la historia peronista. Su error de percepción fue grosero porque descuidó su principal capital político.

Tampoco estuvo en los cálculos de Durán Barba que finalmente Cristina terminaría bajándose un escalón en su carrera. El golpe de Cristina fue doble. No sólo por su actitud personal sino por su elección. Alberto Fernández fue el puente necesario para acercar a los gobernadores y a sectores peronistas que le eran refractarios. De ese doble golpe, pese a la suma de Pichetto, el oficialismo nunca pudo recuperarse.

El lunes la primera reacción oficial fue la de un boxeador tambaleante, tirando manos para todos lados. Echarle la culpa a la gente que votó no sólo fue miope sino injusto. La gente vota como vota y lo que un político debe hacer es comprenderla. Buscar las razones para esa decisión y actuar en consecuencia. Es romper el espejo que te dará la info clave para intentar cambiar y revertir la situación.

El dólar voló y saltó de 46 a 62 pesos en un puñado de horas. Hacía falta un poco de cordura. El miércoles llegó. Macri y Alberto hablaron por teléfono unos 15 minutos y parecieron sentar las bases para una transición ordenada, más allá de lo que suceda el 27 de octubre. El primero baila sobre el Titanic y el segundo también. Todo lo malo o bueno que suceda a partir de ahora tendrá su correlato desde el 10 de diciembre.

Con la boina del ‘Che’ Guevara puesta como retrata Página 12 en su tapa de ayer, Macri dispuso una rebaja del IVA, control del precio de los combustibles y el congelamiento de las cuotas de los UVA. También beneficios para monotributistas y la suba del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias. Quemó las naves para repechar la cuesta.

A él que le gustan las metáforas futbolísticas es como si fuera perdiendo 3 a 0 y le quedaran 20 minutos para dar vuelta el partido. Y ojo que no maneja el árbitro que, en este caso, sí es independiente. La segunda vuelta sería el VAR, aunque bien lejos luce. La sensación es que Macri empieza a transitar sus últimos días en el poder. Y Alberto con Cristina van llegando. En el medio la sociedad que los votó y no los votó. Ojalá se acuerden de todos y no dejen afuera a nadie.

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