Alfonsín pegó un volantazo con la mira puesta en la segunda vuelta
La oposición dio señales de vida y al menos movió el tablero. Es que la anunciada ruptura entre radicales y socialistas, le permitió a Alfonsín dar un golpe de timón. Los votos pesan más que la ideología. ¿Se podrá entender?Por Jorge Barroetaveña El candidato presidencial de la UCR sabe que la Provincia de Buenos Aires es clave. Sabe que si no hace una buena elección en ese enorme territorio tiene pocas chances de acceder a la segunda vuelta y su sueño presidencial morirá antes de nacer. Con 14 millones de personas es un país dentro del país, y buena parte de la batalla por La Rosada empezará a dirimirse allí. Salir segundo con un buen porcentaje de votos equivale a ganar provincias como Córdoba o Santa Fe. Este cálculo siempre estuvo en la cabeza de Alfonsín, mucho antes que empezaran los cortocircuitos con el socialismo. De Narváez obtuvo casi el 33% en 2.009 y fue el único que le pudo ganar a Néstor Kirchner después de 2.003. Ese capital, le ha permitido al empresario dueño de América TV, tener cierta independencia a la hora de elegir sus aliados y hasta alejarse de sus compañeros de ruta de Unión-Pro, como Macri y Solá. Pero ahora cada poroto cuenta.La alianza entre socialistas y radicales viene naufragando desde hace tiempo. La dilación de Binner para tomar una decisión nacional siempre se escondió en la interna partidaria de su provincia, que se resolvió hace un par de semanas. Pero los radicales siempre le desconfiaron. Con las encuestas en la mano y el resultado puesto de la interna, huelen que el socialista sólo quiere ocuparse de su territorio y no correr ningún riesgo. Suponen que no quiere embarcarse en una aventura nacional, enfrentar a Cristina y encima arriesgar a quedarse sin el pan y sin la torta. En este contexto es que Alfonsín empezó hace meses a bucear nuevos caminos.Si el límite alguna vez fue Macri, el radical parece haber aprendido de sus declaraciones. Al cabo, ¿qué tan lejos está De Narváez de Macri si fueron juntos a los comicios de 2.009? Quizás la diferencia es que Alfonsín suponga que sin votos peronistas no le podrá arrebatar la elección al kichnerismo. Y De Narváez bien podría servir de puente para un futuro acuerdo. Claro que, la ruptura definitiva con el socialismo, le sirvió en bandeja la posibilidad. El primer ofrecimiento fue para Roberto Lavagna, el ex ministro de economía de Duhalde, Kirchner y hasta candidato presidencial en 2.007 de la UCR. Lavagna declinó el convite, pero le marcó a Javier González Fraga. El hombre en cuestión, tiene buena reputación. Titular del Banco Central en los albores del gobierno de Menem, se fue porque discrepaba con la convertibilidad que puso en marcha Domingo Cavallo. Estuvo alejado de la luz pública durante años, pero apoyó fuertemente la gestión de Lavagna en Economía. Tanto que en 2.007 sostuvo su candidatura presidencial. Tiene buena llegada y fue docente de economistas como Débora Giorgi o Alfonso Prat Gay, quienes coincidieron en elogiar su elección. ¿Qué le da González Fraga a Alfonsín? La economía, el punto quizás más débil del candidato opositor, y una segunda oportunidad de construir un puente con el peronismo disidente. La muestra fue la reacción de Eduardo Duhalde. El candidato de Unión Popular celebró la elección y hasta arriesgó que, en un eventual balotage apoyaría a Ricardo Alfonsín. Nadie esperaba tanto entre los radicales, pero fue la señal más contundente que la decisión tomada había sido la correcta.Para los socialistas, Alfonsín se corrió a la derecha. Con De Narváez y González Fraga, afirman, quedó lejos del frente progresista que pretendían armar para pelear la presidencia. Hay una diferencia de visión evidente. El socialismo pretende pelearle mano a mano al oficialismo el centro izquierda, con otros aliados fuertes como 'Pino' Solanas en Buenos Aires, Margarita Stolbizer en la provincia o Luis Juez en Córdoba. Pero, ¿alcanza con eso? Alfonsín está convencido que no, que el que quiera tener posibilidades ciertas debe ampliar el abanico y buscar conquistar otros votantes, peronistas de centro y de derecha. Ahora imagina que hasta los potenciales votantes de PRO, en una segunda vuelta, podrían apoyarlo. Y sus últimos dos actos refrendan esta dirección.Lo cierto es que Alfonsín dio el golpe de timón que la opinión pública estaba esperando. Dio señales que le permitieron salir del embrollo al que lo había sometido la negociación infinita con los socialistas y dejó en claro que su postura inicial sobre los acuerdos, ha mutado. El tiempo y los votos dirán si lo que hizo es lo correcto.****Mientras en Italia la Presidenta de la Nación estrechaba lazos con Silvio Berlusconi, en Buenos Aires Scioli y Massa abrocharon el acuerdo que le pondrá límites, al menos temporarios, al avance de Moyano. Una charla de media hora en un restaurante alcanzó para fumar la pipa de la paz. Massa apoyará la reelección de Scioli, en el marco de un acuerdo global que incluye obras públicas y la mentada policía municipal, que dependerá de la provincia pero estará operativa en Tigre. Debajo de eso igual competirán con distintas listas, pero al menos cumplieron con el mandato de Cristina que fue 'póngase de acuerdo'. Desde Italia la Presidenta bendijo el entendimiento y celebró que otra barrera la separe de Hugo Moyano. Mientras tanto, sigue evaluando cuándo hará el anuncio de su lanzamiento para la reelección. Y pone límites. Estalló cuando le alcanzaron las declaraciones de Kunkel, marcando que el 23 de junio se haría un acto en La Plata para hacer el anuncio. Rajante el vocero presidencial contestó: "La Presidenta no tiene exégetas ni intérpretes". Cristina pone límites y no quiere que nadie le marque la agenda.
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