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Alumnos de la escuela “9 de Julio” estudian en el piso a falta de aulas

A mediados del año pasado se convirtió en escuela de jornada extendida (NINA) y los chicos que concurren a la mañana permanecen durante la tarde realizando diversos talleres. No hay aulas suficientes y los alumnos deambulan en busca de aulas y hasta deben apoyar sus libros en el piso de las galerías y comedor.

 

Juan Fernández

 

El 26 de agosto del 2013 quedó marcado como un día histórico para la institución encallada en uno de los barrios más vulnerables de Urdinarrain. La Escuela Nº 26 “9 de Julio” pasaba de ser una escuela normal a convertirse en escuela de modalidad “Nina”. Esto representó una excelente noticia en busca de la inclusión y el aprendizaje de los niños que cuentan con la posibilidad de realizar distintos talleres en contraturno.

La inauguración se realizó con la presencia de distintas autoridades políticas y de la educación, que dieron inicio a la modalidad que incluía a la ex escuela “infantil” entre las más de 50 instituciones que ya cuentan con esta modalidad en Entre Ríos. Pero lo que el año pasado se celebró con bombos y platillos, en la actualidad se ha convertido en un problema para la escuela, porque no cuenta con la infraestructura mínima para llevar adelante el ambicioso proyecto.

Sobre el final del ciclo lectivo 2013, se desnudaban los problemas que acarreaba tener a alumnos de primer ciclo conviviendo con los de segundo. La institución no cuenta con la cantidad de aulas suficientes y el año pasado esto quedó a la vista con alumnos que debían ser trasladados de un sitio a otro para poder llevar adelante las clases.

El salón multiusos se vio sobrecargado con alumnos que intentaban llevar adelante sus talleres. Las clases de folclore se realizaban en forma simultánea con una improvisada aula para niños de primer ciclo. Además, también funciona el comedor y el merendero en un salón de usos múltiples (SUM) que no cuenta con la dimensión necesaria para poner tantas actividades juntas.

A su vez, estos mismos alumnos debían ser trasladados durante la tarde a la sala de computación para poder crear allí otra especie de aula, mientras que los niños de segundo ciclo debían usar las galerías y apoyar sus cuadernos en el piso para escribir.

Así se la fueron “arreglando” los docentes y los niños para poder llevar adelante las clases durante el 2013. Hoy, a poco de comenzar el ciclo lectivo 2014, la realidad no ha cambiado. Los docentes volvieron a las aulas y renació la problemática de cómo se ubicarán en el establecimiento que pide con urgencia la ampliación absolutamente necesaria, aún más teniendo en cuenta que este año se sumaran chicos desde la escuela especial para su integración.

La solución no puede hacerse esperar, la escuela “Nina” pretende en la provincia la integración, igualdad y más oportunidades para los niños vulnerables y esto fue algo celebrado por padres, docentes y directivos, pero hoy la realidad empaña aquellos pensamientos mágicos y los docentes deben sufrir la responsabilidad de verse desbordados por alumnos, sin aulas y sin herramientas.

En su visita a Urdinarrain, el ministro de Educación de Entre Ríos, José Eduardo Lauritto, reconoció la falta de infraestructura y apuntó a directivos y legisladores departamentales a gestionar la llegada de obras que están destinadas para este tipo de escuelas. Lo cierto es que la realidad actual es grave y no se puede sostener por mucho tiempo más de esta forma.

 

POSIBLES SOLUCIONES

Profesionales de la pedagogía indican que la mejor solución al grave problema sería la construcción de un jardín de infantes y ocupar las aulas del actual jardín para la primaria. “Esto sería lo ideal”, aconsejaron, ya que en la actualidad el jardín funciona en la misma escuela y hasta los niños de nivel inicial de sala de 4 años comparten los sanitarios con el resto de los alumnos de primaria, lo cual no es nada aconsejable.

 

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