América latina, la región más desigual del mundo
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Aunque en los últimos años se redujo la pobreza, el 10% más rico de la población concentra el 71% de la riqueza. Los caminos para revertir una situación que afecta a todo el planeta. Florencia Carbone América latina no es la región más pobre del mundo pero sí la más desigual: en 2014, el 10% más rico de la población concentró el 71% de la riqueza.¿Mal de muchos consuelo de tontos? ¡Sin dudas! Pero vale la pena abrir la mirada más allá de nuestro propio barrio para entender las dimensiones reales del problema. Superar la desigualdad económica y social es hoy el gran desafío global: sólo 1% de la población mundial disfruta del 50% de la riqueza.Estados Unidos es hoy más desigual de lo que jamás lo ha sido: el 10% más rico recibe la mitad de los ingresos de todo el país. En el Reino Unido, ese 10% se queda con el 40%, según publica la BBC. Pero, de inmediato, se aclara: no son Washington y Londres los únicos desiguales. Aunque desde 1990 miles de millones de personas en el mundo salieron de la pobreza, la desigualdad está en alza también en naciones como China e India.¿Cómo es posible que habiendo reducido los índices de pobreza aumente la desigualdad? Hace pocos días, el economista de la Universidad de Quilmes y de AEDA (Asociación de Economía para el Desarrollo de Argentina) Germán Herrera Bartis señaló la importancia de distinguir pobreza y desigualdad."La pobreza se vincula con el ingreso medio de una sociedad. La desigualdad con la distribución. No hay una relación lineal entre ambas. Por eso se puede tener países pobres muy desiguales, pero también países de ingresos medianos o de altos ingresos, como Brasil o Estados Unidos, con altos niveles de desigualdad", dijo en declaraciones a la BBC.La última gran crisis económica y financiera mundial que arrancó en 2008 en Estados Unidos (y que aún ningún experto se anima a dar por concluida) dejó al descubierto el tema: la desigualdad está creciendo a un ritmo alarmante en el mundo y plantea un grave riesgo no sólo para el crecimiento económico, sino para dar una batalla eficiente contra la pobreza y lograr estabilidad social.El economista francés Tomas Piketty (autor de El Capital en el Siglo XXI) muestra en un exhaustivo trabajo de investigación estadístico que desde 1700 hasta 2012 la economía mundial creció en promedio 1,6% anual, mientras que la tasa de retorno del capital fue de 4 a5%. ¿Qué significan esos números? Que la riqueza producida en el mundo fue a parar a las pocas manos que concentran el capital.Según ese trabajo, cada vez es mayor la brecha entre los países ricos y los pobres, y entre los ricos y pobres dentro de cada país.En enero, durante el Foro Mundial de Davos (Suiza), frente a los líderes políticos y sociales del mundo, y a los empresarios más importantes del planeta, Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América latina y el Caribe (Cepal) dijo que el impacto destructivo de la extrema desigualdad sobre el crecimiento sostenible y la cohesión social es evidente en la región.A pesar de que nuestros países lograron "un éxito considerable" en la reducción de la extrema pobreza durante la última década, "sigue habiendo niveles altos de desigualdad del ingreso y de la distribución de la riqueza que obstaculizan el crecimiento sostenible y la inclusión social", explicó.Y aunque América latina también logró reducir la desigualdad de ingresos, sigue siendo la región más desigual del mundo. Bárcena mencionó que en 2014, el 10% más rico de la población concentró el 71% de la riqueza y agregó un dato preocupante: si la tendencia continuara, en sólo 6 años, el 1% más rico de la región tendría más riqueza que el restante 99%."Entre 2002 y 2015, las fortunas de los multimillonarios de América latina crecieron en promedio un 21% anual, es decir, un aumento seis veces superior al del PBI de la región. Gran parte de esta riqueza se mantiene exenta del pago de impuestos, en el exterior o en paraísos fiscales, lo que significa que una gran parte de los beneficios del crecimiento de América latina está siendo acaparada por un pequeño número de personas muy ricas, a costa de los pobres y de la clase media", dijo Bárcena.Según una investigación que Cepal hizo junto con Oxfam (una confederación internacional formada por 17 organizaciones no gubernamentales), los gobiernos otorgan un trato favorable a las compañías multinacionales en materia de impuestos, por medio de reducciones excesivamente generosas de las tasas del impuesto de sociedades. El local, paga dobleDe acuerdo con los cálculos del trabajo, la carga impositiva para las empresas nacionales latinoamericanas equivale al doble de la carga efectiva soportada por las compañías multinacionales.Como parte del trabajo, Oxfam y Cepal hacen un llamado a los gobiernos de América latina y el Caribe a reequilibrar los impuestos directos e indirectos, de forma que quienes más tienen -individuos y grandes empresas-, sean quienes más paguen. Ello implicaría trasladar la carga de impuestos desde los trabajadores y el consumo, hacia el capital y la riqueza, gravando, por ejemplo, las transacciones financieras, las herencias y ganancias de capital, y revisando los incentivos que reciben las compañías multinacionales.Para Bárcena, "un sistema tributario internacional arcaico y disfuncional también proporciona a las empresas y a los ricos amplias oportunidades para que eviten pagar los impuestos que les corresponden en justicia".Según datos de la Cepal, la evasión de impuestos sobre la renta personal, corporativa y del IVA le cuesta a América latina y el Caribe más de 320.000 millones de dólares al año, es decir, 6,3% de su PBI.De acuerdo con datos del Banco Mundial de diciembre pasado, los primeros cinco países en el ranking de la desigualdad en el mundo son africanos, seguidos por cinco latinoamericanos. Entre los 14 más desiguales a nivel global figuran Honduras (6), Colombia (7), Brasil (8), Guatemala (9), Panamá (10) y Chile (14).El Banco Mundial utilizó el coeficiente de Gini para medir la desigualdad en base a dos variables absolutas: el cero (todos tienen el mismo ingreso o perfecta igualdad) y el 1 (una persona concentra todo el ingreso y el resto no tiene nada o desigualdad absoluta).Una de las "sorpresas" que destaca la BBC es que países de ingreso mediano bajo, normalmente identificados como pobres (Honduras y Guatemala), tienen casi el mismo nivel de desigualdad que otros de ingresos medio-altos o altos (como Chile y Colombia).Según los datos de ese informe, el país más igualitario es Noruega (tiene un índice de 25,9) y el más desigual, Sudáfrica (63,4).Entre los casos paradigmáticos que destaca el informe aparecen:* Colombia. Figura entre los países latinoamericanos de ingresos medios y altos, pero está en primer lugar en niveles de desigualdad, apenas por debajo de Honduras, a pesar de que, en términos de PBI, los colombianos están 74 puestos por encima de los hondureños. En Colombia, el 10% de la población más rica gana cuatro veces más que el 40% más pobre.A pesar de que la pobreza cayó desde 2002, la desigualdad se mantiene constante. En el índice de desarrollo humano de la ONU, Colombia pierde diez puntos cuando se lo pondera en términos de desigualdad de acceso a la salud, la educación y bajos salarios.* Brasil. Está 8° a nivel mundial y tercero en la región. La mayor economía de América latina es uno de los casos más flagrantes de convivencia entre una reducción de la pobreza y un aumento de la desigualdad. Si en 2006 el 5% más rico acaparaba el 40% del ingreso total, en 2012 había aumentado esta participación hasta llegar al 44% a pesar de las políticas sociales del gobierno y el impacto del plan Hambre Cero, que sacó a 40 millones de personas de la pobreza.Esta desigualdad sería más abismal aún si se contara toda la riqueza no declarada en un país que tiene una evasión fiscal del 13,4% y una economía informal del 39%.* Panamá. En términos de caída o desaceleración económica, el país es una de las excepciones de la región.Con un crecimiento promedio del 7% en los últimos 10 años, no se vio afectada por la caída de los precios de las materias primas: su PBI aumentó más de 6% en 2015.Pero el país parece dividido en "dos países internos": una realidad es la que se vive en lo que llaman la "Pequeña Manhattan" - la Ciudad de Panamá con sus torres modernas, zonas francas y su gran centro financiero- y otra, la de las barriadas o el interior del país.Los ingresos reflejan el abismo que separa a los rascacielos y las casas de precarios techos de chapa: el coeficiente Gini alcanza el 51,7. Además, un 25% de la población panameña no tiene servicios sanitarios, 5% no tiene agua potable, 11% sufre de desnutrición y otro 11% vive en casas con pisos de tierra. En el índice de desarrollo humano de la ONU Panamá pierde 20 puntos cuando se incluye el impacto de la desigualdad en la medición.* Chile. Es la economía regional que más creció desde los '80 y suele ser citada como modelo y ejemplo virtuoso para el resto de la región. Sin embargo, el informe de 2015 de la OCDE, que agrupa a 34 naciones de altos ingresos, subraya los niveles de desigualdad en la sociedad chilena."Chile sigue siendo una sociedad altamente desigual en términos de ingresos, educación y bienestar. El mercado laboral muestra una dualidad que redunda en una muy desigual distribución salarial", señala el informe. El 10% más rico tiene un ingreso 27 veces superior al 10% más pobre.En la medición de desigualdad del Banco Mundial, Chile aparece en el 14° lugar a nivel mundial y en el 6° de las economías de la región.Debido a la limitada intervención estatal, la situación empeora cuando se considera también el acceso a la salud y la educación.En el índice de Desarrollo Humano de la ONU, Chile pierde 13 puntos una vez que se suma la desigualdad conjunta de ingresos, acceso a salud y educación.Herrera Bartis señala dos reformas que están mejorando la situación. "En la primera presidencia de Bachelet se introdujo la jubilación solidaria para los que no habían contribuido lo suficiente para una pensión. En su actual mandato, es la ley de inclusión escolar por la que se busca avanzar progresivamente hacia una mayor gratuidad del sistema. Pero la foto de Chile es de una economía profundamente desigual", dijo a BBC.Ese es el panorama y el diagnóstico. ¿Cuáles serían las posibles vías para cambiar la situación?Cuando se hace esa pregunta a los expertos, hay una coincidencia mayoritaria: para combatir la pobreza y la desigualdad hay un triángulo ineludible:1) Lograr una educación de calidad para todos. La educación es la herramienta igualadora más eficiente.2) Un sector privado fuerte que invierta, produzca y genere empleos productivos y de calidad.3) Un Estado "inteligente", que desarrolle políticas públicas dirigidas a corregir las desviaciones del mercado y garantice igualdad de oportunidades para todos.¿Será que en países sobrediagnosticados como los nuestras llegó la hora de hacer? La sociedad es la que tiene el poder para exigirlo.
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