“Amigos solidarios” y su retorno a casa
El conjunto de personas que llevó donaciones a los aborígenes que viven en el "impenetrable chaqueño" volvió ayer a Gualeguaychú. Luis Scarione contó anécdotas sobre la enriquecedora experiencia de la misión solidaria.Un viaje de estas características deja huellas en la memoria y los protagonistas de la misión al "impenetrable chaqueño" así lo entienden. Luis Scarione es uno de los protagonistas de esta travesía que recorrió alrededor de 20 parajes.El viernes por la mañana emprendieron el regreso a Gualeguaychú con miles de historias y anécdotas sobre una realidad nunca antes vivida, mucho más dura a la acostumbrada, donde hay que estar preparado para enfrentar una cultura diferente.En primer lugar, Scarione resaltó "el gran respeto que tienen a pesar de las necesidades que atraviesan, hemos estado en lugares inhóspitos, entrado en parajes donde no tienen absolutamente nada, solo el día y la noche. Estuve con una abuela que no sabía la edad que tenía"."No tienen otra cosa y no tienen posibilidades, nosotros hemos encontrado gente a la una de la mañana que venía caminando hacía seis horas y le faltaban 20 kilómetros para llegar a su casa, hay cosas que son increíbles como otras que uno no pensaba verlas, pero el viaje ha sido un éxito", manifestó.Un viaje de estas características irremediablemente plantea reflexiones y Scarione lo ejemplificó: "Uno se hace problema cuando está cerrado el kiosco de la esquina o cuando te cortan la luz por 10 minutos, esta gente no tiene más que el día de la noche y estar toda la vida sentada debajo de un árbol". Esperando la muerte"Si yo tuviera que escribir un libro se llamaría 'esperando la muerte', es duro pero es la realidad que uno ve. En todos los lugares que hemos ido, las chicas de 15 o16 años lo mínimo que tienen son dos hijos, todas las familias tienen 8 o 9 hijos, pero esa es su cultura, es la forma en que viven", señaló Scarione.Los habitantes que visitaron mostraron algo en común, "son muy cerrados en algunos aspectos, no cuentan nada de su vida ni la de sus antepasados. Son desconfiados pero cuando uno llega con un guía que habla su idioma la cosa cambia".La cultura tiene mucho que ver con la forma en cómo viven, "toda la vida fueron así y no los cambia nadie. Conocí a un hombre de 74 años que tiene 12 hijos, 36 nietos y 18 bisnietos, vive en un paraje que se llama 'El Morterito', el hombre me dijo que no se iba del lugar por nada del mundo y le preguntas a la hija de 26 años y te dice lo mismo"."El impenetrable son 140 mil hectáreas y se habla de alrededor de 20 mil aborígenes", indicó Scarione y comentó que en uno de los parajes que visitaron encontraron a una mujer de 67 años que "lloraba como un chico porque los fuimos a visitar". Vivir el día a díaEl grupo de personas que viajó en esta misión solidaria conoció entre 15 y 20 parajes del corredor que recorrió, donde se contabilizan 32. "Pudimos entrar hasta el paraje que se llama 'Tres pozos', se hace imposible en cuatro días repartir las cosas y visitar a todos. La intención nuestra no era llevar, dejar algo e irse, nosotros convivimos con la gente. Hemos comido en una mesa donde había cinco sentados y 40 personas a la vuelta mirándonos".Obviamente que una pregunta obligada era de qué vive esta gente, qué comen. Scarione reveló que "salen a cazar mulitas, viven el día a día. Hay gente que no tiene idea el valor del dinero, en esa zona el dinero es una cosa pasajera, les interesa más que les des un kilo de arroz".El entrevistado aclaró que tampoco reciben la asistencia del estado. "No cobran la Asignación Universal por Hijo, porque no reúnen los requisitos, como ser las vacunas y la escolaridad. Hay escuelas, pero hay gente a la que le queda a 15 kilómetros".El frío no discrimina a nadie y el impenetrable tampoco está al margen. Scarione contó que durante la madrugada la temperatura baja a los dos grados y los habitantes de estos parajes sólo cuentan con brasas para calentarse, "no existe la calefacción, no existen las puertas".Sin dudas que ser partícipe de una experiencia de estas características hace reflexionar sobre los valores y las prioridades que se tienen en la rutina de la ciudad, y se reconforta al observar "la emoción de los chicos vestidos con la ropa que llevamos". ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

