ARA San Juan: marcha de familiares a un mes de la desaparición
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Frente a la Base Naval dejaron encendidas 44 velas en honor a los tripulantes del submarino.No los pudo detener ni el sol abrasador ni la media tarde con más de 33 grados y tampoco la escasa adhesión de los vecinos. Casi en familia, codo a codo con los mismos que hace un mes comparten esta vigilia flaca de novedades optimistas y fe en notoria caída, parientes y amigos de los tripulantes del ARA San Juan caminaron desde la Base Naval Mar del Plata hasta la Catedral para insistir con su reclamo de continuidad del operativo de rescate que permita saber dónde está y qué pasó con el submarino.Otra vez al grito de "Búsqueda y rescate", porque hay un grupo que sigue convencido que alguno de los marinos puede estar todavía con vida a pesar del tiempo transcurrido y las condiciones adversas para sobrevivir, poco menos de un centenar de personas participó de esta movilización cargada de banderas argentinas y carteles con imágenes de los oficiales y suboficiales a los que se les perdió el rastro el pasado 15 de noviembre."De acá no nos vamos con las manos vacías", aseguraron Miguel y Nicolás Nolasco, padre de Luis, uno de los tripulantes del sumergible. Llevan más de cuatro semanas instalados en Mar del Plata y cumplen a diario con la rutina de escuchar informes de jefes navales, en todos los casos con sabor a nada porque a pesar del amplio despliegue de buques argentinos y de otros países aún no se pudo detectar al sumergible.También con remeras en las que estamparon fotografías del familiar por el que esperan, se lanzaron a caminar más de seis kilómetros y le pusieron el pecho al mismo calor que miles de personas aprovecharon esta tarde para enfrentarlo desde la playa, con el mar como alivio.Algunos bocinazos y aplausos al paso fueron como caricias para este grupo que no se da por vencido y quiere que le caso del ARA San Juan no quede en el olvido como tantos otras investigaciones, dramas y tragedias nacionales."No pienso bajar los brazos porque es mucho el dolor que estamos soportando, pero también estamos fuertes para seguir hasta las últimas consecuencias", contó a La Nación la esposa del suboficial Hernán Rodríguez, Marta Moyano, una de las organizadoras de esta movilización.La marcha se realizó a media tarde, casi cuatro horas después del último parte oficial que, como viene aconteciendo desde hace varios días, es escueto y magro en datos relevantes. Quizás la única novedad de la jornada fue la oferta de la Armada Argentina para que los familiares reciban asesoramiento legal frente a los seguros de vida que estaban contemplados para la tripulación. "Yo no quiero un abogado, sigo esperando a mi esposo", dijo Moyano, contundente.El cierre de esta convocatoria tenía alcance nacional, con concentración aquí en Plaza Colón y otras principales de distintas ciudades del país, en particular aquellas de las que son oriundos los tripulantes del submarino.Andrea Merelles, esposa del suboficial Gabriel Ricardo Alfaro Rodríguez, insiste que su marido volverá. Y lo dice también en nombre de su pequeño hijo, del que cuenta que se sienta en la ventana a esperar que llegue su papá. "Ya le expliqué que se rompió el submarino y que lo están buscando", relata. La respuesta del niño estremece: "Que se apure, porque si no va a estar conmigo en Navidad", le advirtió a la madre.
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