
Una recopilación de datos e informes elaborados por El Día, con ricos elementos periodísticos precisos, permite recorrer el conflicto entre Argentina y el Uruguay generado a partir de la instalación de Botnia, en Fray Bentos.En 2006, en el curso de las audiencias orales por la medida cautelar solicitada por la Argentina, Uruguay expreso ante la Corte Internacional de Justicia que Botnia cumpliría con los mismos estándares estrictos de la Unión Europea. En las propias palabras del Uruguay, aquellos son "los estándares operacionales mas altos" y cuando Botnia solicite "la autorización final para operar, la misma estará supeditada a la confirmación de que la planta diseñada y construida cumplirá con las mejores tecnologías disponibles (Best Available Technologies-BAT) europeas" [(CR 2006/47, p. 27 (Boyle), p. 53 (Reichler)].Como Argentina ha argumentado extensamente en la Corte Internacional de Justicia, los estándares europeos han devenido particularmente relevantes, porque Uruguay autorizo la planta sobre la base de que la misma habría sido autorizada, bienvenida en Europa. Sin embargo, ello es incorrecto.La Directiva europea IPPC 2001 para el control integrado de las emisiones, documento de referencia sobre las mejores tecnologías disponibles en la industria de la pulpa y el papel (Comisión Europea, diciembre de 2001), establecen dos requisitos que son especialmente relevantes en este caso: primero, que los tóxicos altamente contaminantes, como los nonilfenoles, no pueden utilizarse en los procesos de producción de pulpa ni en las operaciones de limpieza; y segundo, que las emisiones contaminantes de las plantas de celulosa deben ser minimizadas por el uso de las mejores tecnologías disponibles.En lo que respecta al primer requisito -la obligación de no verter químicos tóxicos- y como evidencian las pruebas presentadas por la Argentina ante la Corte Internacional de Justicia, Uruguay no impidió el uso de nonilfenoles como detergente en la planta.¿Qué son los nolifenoles? Son derivados de los nonilfenoles etoxilados, detergentes utilizados extensamente como limpiadores en la industria de la pulpa y el papel. Específicamente, son utilizados para lavar la pulpa después del cocinado, o para el blanqueo para remover extractos que han sido afectados por el proceso de blanqueo, o en limpiadores industriales utilizados para limpiar la planta misma. Los nonilfenoles son usados especialmente en el procesamiento de maderas duras, como el eucalipto, que Botnia usa en su producción. Se trata de productos "eficientes" (para los propósitos citados) y suficientemente económicos para que su uso este muy difundido.El problema con los nonilfenoles es que producen serios daños a los organismos acuáticos, interfieren con sus sistemas endocrinógenos, los sistemas que regulan el metabolismo, el crecimiento y el funcionamiento de los tejidos.Los nonilfenoles son un producto tan peligroso que han sido prohibidos en los 27 Estados de la Unión Europea desde enero de 2005, es decir antes de que la planta de Botnia fuera autorizada y bien antes de que comenzara a funcionar.En el curso del Programa de Vigilancia Ambiental del Río Uruguay que Argentina desarrollo y cuyos resultados fueron puestos en conocimiento de la Corte y del Uruguay el 30 de junio pasado, se detecto una alta concentración de nonilfenoles tanto en el agua, como en los sedimentos, el material en suspensión y en la fauna en las inmediaciones de la planta de Botnia. Los valores detectados muestran un aumento significativo respecto de los hallados antes de que la planta de Botnia comenzara a operar; y además los valores son mas elevados cuanto más cerca de Botnia se mide, con un promedio de hasta cuatro veces más alto que el detectado aguas arriba y aguas abajo. Estos parámetros indican que estos contaminantes están asociados a Botnia y que son retenidos en el área durante los episodios de "efecto lago" o de inversión de flujo que son frecuentes en el Río Uruguay. El "efecto lago" se produce cuando el agua prácticamente no circula; y la "inversión de flujo" es cuando el agua corre aguas arriba; fenómeno este que Argentina ha probado que ocurre un 23% de los días en el año y que tampoco durante las audiencias Uruguay cuestionó a pesar de no haber tenido en cuenta este factor al autorizar la construcción y puesta en operación de la planta.Esta interpretación esta confirmada por la observancia de un importante nivel de nonilfenoles hallados en una muestra de pulpa procedente de Botnia cuyos resultados fueron presentados por la Argentina en el curso de las audiencias orales durante el mes de septiembre pasado. Uruguay ni una sola vez respondió o contradijo durante las audiencias los resultados del análisis de la pulpa presentado por la Argentina.En cuanto al Segundo requisito -la obligación de minimizar el daño ambiental- las descargas de fósforo por parte de Botnia provee un ejemplo revelador. Como Uruguay mismo reconoce, Botnia vierte en el Río Uruguay 13 toneladas de fósforo por año. Se trata de una cantidad enorme, y el doble del fósforo que la mayoría de las plantas de celulosa vierten en Finlandia.¿Cuál es el problema con el fósforo? Cuando las aguas de un río reciben cantidades excesivas de nutrientes -nitrógeno y fósforo por los vertidos domésticos e industriales, ello provoca un crecimiento exagerado de algas y otras plantas acuáticas que al morir se depositan en el fondo y en la superficie. La descomposición de los restos de algas y plantas consumen el oxigeno disuelto en el agua y la capa superficial impide la entrada de luz. Este fenómeno se llama eutrofización y es altamente prejudicial para el ecosistema de un río, principalmente cuando el río de que se trata tiene ya un alto grado de eutrofización -constituye un ambiente "sensible"- como es el caso del Río Uruguay, situación reconocida por el Uruguay.La Directiva Europea sobre Tratamiento de desechos Urbanos (91/27/EEC) describe como "sensibles" los "lagos de agua fresca natural, otros cuerpos de agua, estuarios y aguas costeras, que se ha determinado que son eutróficas o que en el futuro cercano pueden ser eutróficas si no se adoptan medidas al respecto".La Directiva Europea Marco sobre Aguas contiene un requerimiento general que "los Estados miembros deben implementar todas las medidas necesarias para prevenir el deterioro del estado de todos los cuerpos de aguas superficiales" y que "los Estados miembros deben proteger, mejorar y restaurar todos los cuerpos de aguas superficiales" (Directiva 2000/60/EC del Consejo, Bruselas, Art. 4, Ítem 1a).Cual es las consecuencias de la aplicación del derecho europeo? Que no se puede autorizar nuevas descargas en un río eutrofizado. La descarga de nutrientes y toxinas en un río eutrofizado como el Uruguay, por parte de la planta de Botnia, es claramente incompatible con el requisito de "proteger, mejorar y restaurar".El principio de que un ambiente sensible, como el Río Uruguay no debe permitirse que se deteriore, fue reconocido por la propia agencia ambiental uruguaya que es la DINAMA. En efecto, como la DINAMA textualmente aseguro en su Estudio de Impacto Ambiental para la Planta de Botnia del 11 de febrero de 2005, "se entiende que no es apropiado autorizar ningún vertido que pueda incrementar alguno de los parámetros que presentan valores críticos, aun en casos en los cuales tales aumentos sean considerados insignificantes por la compañía".Cabe destacar que, a pesar de esa evaluación de la DINAMA, y que el nivel de fósforo en el río se encuentra entre los reconocidos como de un valor critico, tres días después el Gobierno Uruguayo, el 14 de febrero de ese año, otorgo la autorización a Botnia para construir.Resulta claro, en este contexto, que la emisión de 13 toneladas de fósforo por año, se opone a los principios y estándares de la Unión Europea que establecen que en un ambiente sensible -eutrofizado- como el Río Uruguay, no se pueden agregar nuevas descargas de las sustancias prohibidas.El argumento uruguayo de que la planta de Botnia seria autorizada y bienvenida en Europa, consecuentemente, no responde a la realidad. Al haberse Uruguay comprometido a actuar según los estándares europeos y luego no haber ajustado su conducta a esa promesa constituye una de las muchas violaciones de los compromisos asumidos por el Uruguay que la Argentina ha demostrado ante la Corte Internacional.