¿Argentinos mentirosos? Decimos y escuchamos 200 mentiras por día
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La responsable del primer centro que enseña en la Argentina a detectar microexpresiones, analizarlas, interpretarlas y deducir si alguien no está diciendo la verdad, explica la importancia del recurso para las investigaciones policiales, la política y los negocios.Florencia CarboneLa verdad está escrita en nuestras caras. Estadísticamente hablando, una persona dice 3 mentiras cada 10 minutos de conversación.Sólo 43 músculos combinados producen unas 10.000 expresiones.¿Hay forma de saber si cuando se acusa a un sospechoso y éste responde sorprendido esa reacción es real o sólo intenta mostrarse como inocente? Si el sospechoso se sorprende por más de un segundo está fingiendo, mintiendo.Aunque las máximas pertenecen al doctor Cal Lightman, el psiquiatra que de modo genial encarna Tim Roth en la serie televisiva "Lie to me" (Miénteme), son parte de la más dura realidad.Laura Justicia, experta en lenguaje corporal y directora de Signum, el primer centro que enseña en la Argentina a detectar las microexpresiones, analizarlas, interpretarlas y actuar frente a ellas, advierte que "la mentira es algo mucho más frecuente de lo que creemos".Explica que más allá de si se trata de una cuestión cultural, las estadísticas muestran que cada día decimos y escuchamos alrededor de 200 mentiras. Claro que esa amplia cifra incluye una variada gama: desde las mentiras "piadosas", chiquitas o socialmente aceptadas hasta las que provocan graves consecuencias.Pero, ¿qué son las microexpresiones? Son movimientos de los músculos faciales de medio segundo o menos de duración, y a la vez señales de emociones.Hay siete emociones universales que se manifiestan involuntariamente a través de las microexpresiones: felicidad, tristeza, asco, desprecio, ira, sorpresa y miedo.En ese lapso -casi lo que dura el flash para una foto- se esconde una emoción real, lo que verdaderamente pensamos y sentimos, más allá de lo que estemos diciendo con palabras.Quizá la primera aproximación masiva con el "mundo de las microexpresiones" se dio con la serie televisiva "Lie to me" en la que el psiquiatra Lightman -uno de los expertos en engaños más importantes del mundo- ayuda al FBI a descubrir y condenar criminales, delincuentes y abusadores.Signum representa en el país al Center For Body Language (Centro para el lenguaje corporal), una organización creada por Kasia y Patryk Wezowski -un matrimonio polaco que vive en Bélgica- que dicta cursos de entrenamientos en diferentes países del mundo."La idea es entrenar a la gente para que aprenda a detectar y analizar las microexpresiones y el lenguaje corporal, y con ese mix, detectar mentiras", comenta Justicia.-¿Cuál es el perfil de los que participan de los cursos?-Es muy variado. Trabajamos tanto con empresas privadas -gerentes, ejecutivos, profesionales de ventas, seleccionadores de personal-, como con abogados, funcionarios públicos, agentes de seguridad, psicólogos y médicos, entre otros. El objetivo es que mejoren el uso de su comunicación, logren más empatía con sus clientes, mejoren su liderazgo, se anticipen a los conflictos y puedan resolverlos. Además dictamos cursos que se aplican específicamente a los negocios. En la el país estamos desde septiembre.-¿Ser mentiroso es una cuestión cultural? ¿Hay países o culturas en las que se registran más mentiras?-La mentira es más común de lo que uno cree. Estadísticamente se sabe que uno dice y escucha 200 mentiras por día. El número incluye una gama muy amplia: desde las mentiras más chiquitas o socialmente aceptadas hasta las que traen graves consecuencias. La clave es cómo se hace un análisis serio para saber cuándo alguien está mintiendo. No hay una sola señal por la que podamos inferir eso.Es necesario hacer un análisis generalizado del contexto, de la línea base de la persona, de la incongruencia entre lo real, lo verbal y lo no verbal. Es un tema más complejo de lo que generalmente se cree.-¿Por qué o para qué le sirve a una empresa detectar mentiras? ¿Tienen que ver con lo económico o pasa por una cuestión de credibilidad y confianza hacia quien podría ser en el futuro su empleado?-Hay un poco de las dos cosas. Hoy en el país hay una nueva tendencia que está emergiendo en las empresas respecto de su interés por potenciar el valor humano dentro de los equipos de trabajo. Entonces no sólo se trata de detectar la mentira, sino de empoderar el lenguaje corporal. Para las empresas, formar a su gente tiene un beneficio económico pero también potenciar el talento humano y profesional es clave. Hay un sector que es el área de selección de personal en el que esto sirve mucho. Se sabe que alrededor del 60% de las personas miente en su curriculum. Este tipo de recursos se vuelve una herramienta muy importante porque antes de incluir a una persona en una determinada compañía se puede detectar si realmente es la adecuada para ese puesto.-Que el 60% de las personas mienta en su curriculum, ¿es un fenómeno que se da por igual en cualquier sitio del mundo o hay sociedades más permisivas con la mentira?-Hay sociedades que no es que mientan más, pero sí ese tipo de conducta está más permitido o el tema se aborda de modo más relajado. Hay lugares como los Países Bajos o Alemania que por su formación social más estructurada y su modo de vida, tienen mayor apego por determinadas reglas que otros, como pueden ser los países latinos que se ven un poco más relajados en muchas cosas. La experiencia del debate presidencialLa última campaña presidencial pasará a la historia como la "primera" en muchos aspectos: fue la primera vez que hubo ballotage; se concretó el primer debate presidencial; y las redes sociales fueron, claramente, grandes protagonistas.Esta vez también fue la primera oportunidad en la que se hizo un análisis "no verbal" de los postulantes. Laura Justicia desarrolló un protocolo para evaluar a Daniel Scioli y Mauricio Macri esa noche (su trabajo fue publicado por diferentes medios).-¿Cómo seguiste el debate?-Estuve con el televisor y con dos computadoras para porque había una cierta demora que me permitía ver dos o tres veces en el momento exacto las cosas. Armé una escala de calificación del 1 al 5, tomando como parámetro aquellos elementos del lenguaje corporal que influyen en forma positiva y los que generan cosas no tan favorables. Además, tomé notas sobre algunas microexpresiones que pude observar. Son señales de emociones. Cuando uno experimenta una emoción como miedo o tristeza, eso se proyecta automáticamente en el rostro. No se controla, es inconsciente e involuntario. Durante el debate fui viendo cuándo aparecían o en qué momento aparecían.-Los candidatos firmaron una suerte de reglamento muy detallado que preveía, por ejemplo, cómo debía ser el enfoque y encuadre de las cámaras, si quien no estaba hablando se mostraría, etc. Da la sensación de que la actitud corporal cambia de acuerdo con el momento y la circunstancia: no es igual la postura de alguien cuando sabe que está en cámara que cuando piensa que no lo están enfocando.-Claro, hay una diferencia entre le momento en el que alguien habla y el tiempo en el que escucha. Uno puede captar más la verdad del lenguaje corporal y de las microexpresiones cuando la persona está escuchando. Era muy interesante observar a Macri cuando él miraba a Scioli y al revés, cuando Scioli observaba a Macri en el momento de las preguntas Cuando uno está hablando está consciente de su discurso, de su lenguaje corporal en alguna medida. Cuando se está escuchando uno está consciente de lo que está diciendo el otro y está preparando la respuesta. Por lo tanto hay una pérdida de conciencia de lo que estoy mostrando con mi cuerpo.-¿Una suerte de relajación del control corporal?-Exacto. No hay tanto control a nivel corporal. Está pensando más en lo discursivo. Entonces es ahí cuando aparecen muchos más elementos de lenguaje corporal y las microexpresiones.-En esa escala que elaboraste de 1 a 5, ¿cuál fue el puntaje que obtuvo cada candidato?-Scioli, 3 puntos; Macri, 3,5 puntos.-¿En qué se basó la diferencia?-En el debate puntualmente lo que observé -sin connotación política, estoy hablando solamente del lenguaje corporal- es que hubo un candidato, Macri, más relajado a nivel corporal, con movimientos más abiertos, con un lenguaje más abierto e influyente, que denotaba autoridad e incluso hasta moduló la voz bastante bien.-La dicción es uno de sus puntos débiles...-Eso es un tema en el que tienen que trabajar los dos. Scioli, a diferencia de otros momentos en que lo estuve analizando, se veía más tenso, nervioso. Vi la expresión de enojo y se escuchaba así. Su rostro se veía tenso y con movimientos que se llaman apaciguadores, como tocarse la corbata o el rostro. Son recursos a los que se apela como calmantes en momentos en los que se experimenta un alto nivel de estrés. En Macri también vi eso pero en mucho menor medida.Hacía un buen tiempo que venía observándolos y lo que se vio la noche del debate fue un trabajo corporal mayor en Macri que en Scioli. No me consta, pero imagino que Macri debe haber tenido más asesoría en eso, algún entrenamiento, incluso lo debe haber ayudado el hecho de haber participado también en el primer debate.
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