
Rodrigo Angrizani y Juan Castro permanecerán una semana, en el museo, investigando las piezas
En el Museo Almeida se realiza un estudio sobre los objetivos de origen guaraní. La investigación está a cargo de dos arqueólogos de La Plata: Juan Castro y Rodrigo Angrizani. Ambos destacaron la visión que tuvo el Profesor Manuel Almeida.Rubén SkubijDos arqueólogos realizan un relevamiento de toda la cerámica de origen guaraní de la zona. Juan Castro y Rodrigo Angrizani, becados del Conicet, durante una semana van a analizar cada pieza incorporada en el Museo Almeida.Juan Castro, Lic. en Arqueología, es de Gualeguaychú, desempeñándose en la actualidad en el Museo de La Plata. Para su doctorado encaró un estudio específico sobre las poblaciones guaraníes de la zona. "Hace rato que venimos al museo, abordando en cada oportunidad un aspecto distinto como las piedras talladas y los restos humanos. De a poco vamos relevando toda la colección".El objetivo "es generar conocimiento sobre la zona. Estoy haciendo una tesis doctoral que incluye el curso inferior del río Uruguay donde entra Gualeguaychú. Y lo que queremos ver son patrones culturales prehispánicos de la zona".Rodrigo Angrizani es de Brasil, se doctoró en La Plata, lugar donde vive y encara su proyecto pos doctoral. "Apunto a una investigación específica sobre las ocupaciones guaraníes en ese sector de la cuenca del río Uruguay".Su tesis doctoral la hizo en el alto Uruguay "y ahora quiero completar el estudio con esta zona para reconstruir la dispersión del tipo de ocupación de esas poblaciones".Consignó que "la hipótesis inicial es que los guaraníes salieron de la cuenca del Amazonas entre cinco y tres milenos antes del presente y empezaron a hacer un proceso de expansión y de ocupación de los territorios al sur, siguiendo la cuenca de los grandes ríos como el Paraná y el Uruguay. Llegaron a la cuenca del Río de la Plata alrededor de los 2000 años antes del presente".Dijo que todavía falta conseguir datos absolutos sobre los materiales, "de allí importancia de retomar esas colecciones que están en el museo y generar nueva información".-¿La observación y estudio de las piezas les permite inferir un resultado?J. C.: sabíamos con qué nos íbamos a encontrar, estamos haciendo un relevamiento sistemático de la forma de las vasijas, el tipo de decoración para reconstruir los patrones de fabricación. Después vamos a tratar de explicar cómo es que estaban estas vasijas acá, también sumar fechas para darle un contexto temporal al asunto.R. A.: observamos cerámicas con un tiempo de 500 años de antigüedad, específicamente lo que estamos encontrando es material con influencia de los colonizadores europeos españoles. Probablemente haya elemento prehispánico antes y después del contacto con los españoles, eso es una cosa que intentaremos ver en los sitios yendo al campo cuando las condiciones climáticas lo permitan.J. C.: la idea es darle un contexto a los materiales porque los tenemos descontextualizados. A nosotros nos interesa después ir a ver los sitios, juntar más material de manera más sistemática, otorgarle una fecha. Tenemos un rango temporal pero es muy amplio de 2000 a 500 años. La idea es acotarlo, ubicar en el tiempo los sitios arqueológicos para poder empezar a estudiar lo qué está pasando.Almeida, un precursorEl joven brasileño destacó el trabajo del profesor Manuel Almeida. "Sorprende no sólo por la cantidad sino también por la prolijidad como está almacenada y conservada. Eso es realmente sorprendente porque Almeida no era un arqueólogo formado profesional. Sin embargo, ha utilizado montón de técnicas".Resaltó: "tenía una idea de la arqueología bastante acabada, eso es interesante porque los materiales están bien conservados y además tienen la procedencia de donde fueron sacados lo que nos permite a nosotros avanzar".Los profesionales cuentan con técnicas de avanzadas "para analizar piezas, cosa que 30 años atrás era impensable. La prolijidad que tuvo Almeida en el momento de registrar sitios y recolectar materiales nos permite volver a esos lugares y sacar más información".Castro aclaró que el arqueólogo no trabaja solo con la pieza, "lo hace con toda la asociación de ese objeto, el resto de las cosas que están alrededor. Ya sea la tierra donde está contenido, los materiales faunísticos que están asociados, el lugar de ubicación. A eso llamamos contexto, el estudio va mucho más allá del objeto. Y para llegar a las personas, a la dinámica y a los comportamientos o las prácticas sociales necesitamos el contexto".Un lugar para investigarAmbos arqueólogos destacaron la predisposición de las autoridades del Museo Almeida. "Siempre que venimos nos dejan el lugar a completa disposición, nos tratan muy bien y eso es muy importante. Valoramos que esta institución esté abierta a los investigadores".Desde el primer estudio "empecé a difundir su presencia y todo lo que contiene. Este Museo va conociéndose en congresos, publicaciones y en ámbitos científicos. Vendrá más gente y esto generará nuevas cosas", enfatizó Castro.Angrizani vino en una oportunidad a dar charlas a alumnos de escuelas en el Museo. "Es una forma de retribución a tantos buenos gestos. Una forma es dando talleres para difundir la historia local que mucho no se conoce".