Arroyo Verde sigue “custodiado” por quienes entienden que la lucha ambiental no terminó
[gallery link="file"]Son matrimonios, familias o personas solas que asisten diariamente para cuidar el lugar donde se escribió gran parte de la historia del No a las papeleras. Tres miradas y un recuerdo.Carlos Riera, Guillermo Navarro y Rubén SkubijArroyo Verde, ubicado en el mítico kilómetro 28 de la Ruta Internacional 136, sigue vigente. Son menos las personas que concurren al lugar pero siempre tiene las luces encendidas y 'la casita' con un gualeguaychuense dispuesto a atender a un turista o un periodista.Lejos quedaron los tiempos donde cientos o miles de personas se dirigieron a dicho sector a participar de asambleas que marcaron a la ciudad y que produjeron situaciones que fueron tratadas por la prensa mundial. No obstante, hay calor en esa zona.Pero ¿qué fue vecinos que pasaron cientos de horas allí? Algunos continúan concurriendo. Otra, en cambio, no lo hace más y explica por qué.Mediodía del jueves en Arroyo Verde. Nublado y con mucho frío. Nos atendió Miguel González, un 'histórico' de 'la casita', jubilado de 68 años. Conversamos con él al lado de la ruta mientras los vehículos transitaban sin bajar la velocidad."Esto cambió, por ahí mucha gente dejó de venir, no se si fue por las denuncias que hubo o los procesamientos, y después por la presión de esos comerciantes que hicieron tanto para levantar el corte porque pensaban que iban a tener el gran negocio. Y ahora sigue lo mismo que antes", reflexionó.- Sin embargo usted viene todos los días. A hacer el aguante y atender al turista y vecino que llegan, se sacan una foto y llevan un recuerdo, calco o folleto. Vengo el lunes a la mañana, regreso a la tarde a mi casa. Llego el martes a la mañana y me voy el miércoles al mediodía, duermo acá, lo que repito el jueves.González no está solo en su decisión. "Hay varios grupos que vienen, no tengo idea cuántos son, además siempre hay un policía. Si alguien quiere saber si viene gente que se acerque y será testigo del movimiento durante toda la semana".El asambleísta es firme: "no voy a bajar los brazos, sería lo último. Estoy procesado pero no me importa". La justicia lo inculpó por el hombre que murió cuando transitaba en moto. "Esa noche había mucha gente preparando la marcha pero, parece, los testigos fuimos pocos".- ¿Cómo ve la situación hoy sobre el conflicto?Escuché los comentarios que Guastavino (Guillermo) había salido a hablar algo. Recién ahora después que tanto se nos castigó por parte del mismo gobierno. Para la presidenta el conflicto terminó y parece que no existimos, estamos como ignorados.No importa, las guardias se siguen realizando, hacemos mateadas, tortas fritas y asados.¿Usted cuándo empezó a movilizarse?No recuerdo el día, vi la movilización de la gente protestando contra la contaminación del aire. Y como siempre me gustó andar en cosas sociales, empecé con esto y ya no abandoné más, cuento con el apoyo de mi familia, tengo tres hijos, y mis compañeros de la Asamblea.Apoyos y burlasEn Arroyo Verde se es testigo de muchas cosas. "El que llega lo hace para dar su apoyo, viene a firmar el libro de visitas. Por allí, de vez en cuando, un conductor pasa burlándose y me apena porque son argentinos, no uruguayos. Nos gritan cosas pero no le damos mucha importancia".-¿Hasta cuándo piensa venir?Mientras pueda no voy a abandonar y sigamos con el respaldo de la Asamblea porque -gracias a Dios- contamos con la ayuda de los compañeros de la ong. Mientras tanto no queda otra que esperar a ver qué pasa.- ¿Está dolido con algunos vecinos que abandonaron la lucha?Con la gente que nos maltrató sí. Yo no concurrí a la asamblea que decidió levantar el corte, siempre fui de la idea de apoyar a la mayoría y por eso continué con la lucha. No sé si estaba muy convencido de levantar el corte pero como hubo mayoría lo acepté.- ¿Viene en su coche?A veces vengo a dedo, en otras oportunidades camino hasta Carrefur y algún conocido me acerca, me las arreglo pero no dejo de venir. Toda la gente que va al puente a trabajar, los del campo de la zona, me ven y paran, son muy buenos conmigo. Foto sira Muñoz: Sira muestra en sus manos un artículo de La Nación que la destacaba como la única mujer que cortaba Arroyo Verde"La gente que levantó el corte iba una vez por semana a la noche a comerse un asado"A los 69 años, Sira Muñoz realiza una mirada retrospectiva de su paso por la Asamblea y saca una conclusión: se siente traicionada porque ella "dejó la vida en el corte". De esas primeras reuniones en el salón Azul de la Municipalidad a la actualidad, Sira opinó sobre el pasado y presente de la máxima expresión de participación popular que tuvo y tiene Gualeguaychú.Contó que se acercó a la Asamblea Ambiental junto a su hija Alejandra luego de la gran marcha al puente internacional realizada en el 2005. "Fuimos sin saber mucho de qué se trataba, teníamos poca información y ahí nos enganchamos", comentó.A partir de ese momento, según cuenta esta mujer, nació una relación con la Asamblea que la tuvo como una de las caras más conocidas. Recuerda que la primera reunión a la que asistió se realizó en el Salón Azul de la Municipalidad donde eran "muy poquitos"."Costó entrar porque era como para gente de otro nivel", comentó entre risas y con cierta ironía pero recalcó que su "condición de humilde" nunca la hizo retroceder porque no le gusta hacer diferencia, "todos nacemos y morimos de la misma manera"."Insistimos con Alejandra y fuimos hasta que nos aceptaron", recalcó con su brazo pero confesó que fue un momento duro para ella.Hoy está alejada de la Asamblea por cuestiones que definirá más adelante pero recuerda su paso como algo muy positivo: "fueron buenos años donde hubo mucho compañerismo".Ella estuvo presente en la primera acción que realizó la Asamblea, una volanteada en frente al ex supermercado Norte, en el ingreso hacia la ruta internacional 136, pero remarcó que su militancia se inició antes que eso, recorriendo el barrio incitando a los vecinos a que se unan.Desde aquel junio de 2005, todo lo que aconteció con la Asamblea Ciudadana Ambiental fue como una bola de nieve que no paraba de crecer con cada acción que se realizaba contra Botnia, y los medios nacionales comenzaban a interesarse en esta expresión popular."Nos íbamos animando cada vez a más", remarcó Sira sobre las acciones, pero se suscitaba un problema con los cortes esporádicos que se realizaban, muchos vehículos tomaban atajos para evadir los cortes y se vieron "obligados" a buscar un lugar por donde nadie pudiera cruzar.El relato de Sira está cargado de nostalgia y cada una de sus palabras contiene cierto grado de melancolía, pero al hablar de la actualidad todos esos recuerdos se ven eclipsados por otro tipo de sentimientos.Llegó a pasar días y días haciendo guardias en Arroyo Verde durante los tres años y medio que duró el corte de la ruta 136 y recuerda a Isabel Nievas como su gran compañera en esta tarea que ella misma se encomendó."Yo no quería que se levantara el corte, mucha gente no quería, estábamos dejando la vida ahí nosotros. Estábamos convencidos de que a Botnia había que sacarla y estábamos convenciendo a los uruguayos", remarcó en el primer tramo de esta larga entrevista.Cuando llegó el momento de hablar sobre la asamblea realizada en el Club Frigorífico que decidió el levantamiento final del corte de ruta, el tono de voz de Sira fue casi acongojante porque para ella lo que pasó esa noche "fue una vergüenza"."Ganamos los que no queríamos levantar el corte", aseguró esta mujer y responsabilizó a quién era el encargado en ese momento de contar cada uno de los votos y denunció que muchas personas votaron dos veces para que se levantara el corte, "eso lo decían los mismos periodistas por la televisión, entonces eso fue algo que no te lo podés sacar del corazón, es una espina clavada"."No había necesidad de hacer eso, no había necesidad de que el país viera y sintiera la vergüenza que sentimos nosotros porque nosotros sentimos vergüenza", manifestó una de las históricas asambleístas, hoy ya alejada de todo.-¿Seguís yendo a la asamblea?-No. A la asamblea seguí yendo un tiempo. Mucha gente dejó de saludarme pero eso no me importa. A mí no me van a tapar la boca. Una vez un asambleísta me dijo: 'a vos no te interesa si te llevan presa porque vos total no tenés nada', a mi no me interesa tener un auto o un campo porque yo esto lo hago por mis hijos y nietos. Hay mucha gente que dejó de saludarme, por ejemplo una mujer que apareció después y se adueñó de la asamblea, yo nunca le hice nada, simplemente decía las cosas como son.Sira también responsabiliza a los abogados de la Asamblea que fueron los consejeros en muchos casos porque decían que "el gobierno había dicho que si nosotros levantábamos el corte ellos lo iban a sacar a Botnia de alguna forma". "Nos amenazaban que iban a venir los gendarmes y nos iban a golpear, hubiera preferido que nos peguen los gendarmes, que nos quiebren las costillas, a dejar la ruta de la forma en que lo hicimos", manifestó en forma rotunda.Agregó: "la gente de afuera cree que todos estábamos en el mismo complot y no es así, después quisieron que sigamos yendo a las asambleas, fui dos o tres veces para ver qué pasaba pero no lo soporté porque nada es como era antes, ahora se pelean por ver quién es el que va a hablar con la prensa"."La gente que levantó el corte iba una vez por semana a la noche a comerse un asado, no cuidaban la tranquera, no estaban peleando con uno y con otro para que pase y no pase, no pasó el frío, ni la lluvia, ni nada de eso", comentó."Recuerdos de la trinchera"Así se llama el libro que está preparando Sira Muñoz, que se encuentra en etapa de corrección y que contará con alrededor de 120 páginas. "Recuerdos de la trinchera" repasa los tres años y medio que duró el corte en forma ininterrumpida y todo el origen de Arroyo Verde.Todavía no tiene una fecha de publicación porque primero hay muchos arreglos que hacer pero Sira aseguró que "el día que salga, mucha gente se va a enterar de muchas cosas que nosotros pasamos".La mujer que corta la ruta solaSira Muñoz también fue conocida a nivel nacional por una publicación que realizó el diario La Nación cuando un equipo de periodistas se encontraba en Gualeguaychú cubriendo el conflicto del campo y el corte en la ruta 14.La publicación se titulaba: "Es mujer, tiene 60 años y está sola para cortar la ruta en protesta contra Botnia". Sira recuerda ese día como si fuera hoy y afirma que no estaba sola aunque reconoció que lo estuvo en varias ocasiones."Yo los conocía y los dejé pasar porque me pidieron permiso para ir hasta el puente internacional, mis compañeros estaban adentro del refugio comiendo, nunca vi cuando me sacaron la foto porque sino les hubiera dicho que no estaba sola", contó entre risas."Muchas veces estuve sola, pero sola, sola, pero la gente sabía que estaba la ruta cortada, entonces venían, sargenteaban, pero yo me hacía la loca, no les abría y chau", relató. foto de pedro y nelida FerrariEpígrafe: Nélida y Pedro van todos los martes a Arroyo Verde para cumplir con la guardia durante el día"No abandonamos la lucha"El matrimonio Ferrari-Ípperi entiende que la lucha ambiental de Gualeguaychú contra la instalación de la pastera UPM-Botnia, continúa. Es por eso que luego del levantamiento del corte de la ruta 136, Pedro y Nélida siguieron yendo a Arroyo Verde.Viven en Pueblo Belgrano y todos los martes viajan en su auto hasta el kilómetro 28, para cumplir con "la guardia" en el refugio del Paraje histórico cultural. Pedro, 72 años; Nélida 71. Tienen 6 hijos entre 45 y 30 años, tres varones y tres mujeres, 16 nietos y dos bisnietos.Ambos son jubilados. Pedro trabajó 35 años para la firma Petro Rivas en la estación de servicios La Posta; Nélida es jubilada de Ama de Casa. Y decidieron dedicar parte de su tiempo a mantener activa la lucha ambiental."Seguimos yendo porque es la causa, es la lucha contra la pastera", dijo la mujer y acotó que con su marido "estábamos en contra de que se levante el corte, pero lo aceptamos porque ganaron los que votaron para eso".Pero pertenecer a ese grupo que sigue asistiendo a Arroyo Verde, les ha generado críticas y hasta fueron acusados de "traidores" por parte de "algunos que iban todos los días al corte y cuando se levantó dejaron de asistir y empezaron a acusar a quienes seguíamos yendo", contó Pedro.- ¿Por qué siguen yendo a Arroyo Verde?N.I.: -Porque no abandonamos la lucha. Hay gente que mientas duró el corte estaba todos los días, pero cuando se levantó no apareció más. Y nosotros formamos parte del grupo de personas que queríamos mantener el corte aunque a lo último se tornaba cada vez más difícil hacerlo.- ¿Entienden que había que mantenerlo?P.F.: - Claro, pero ya no había gente dispuesta a quedarse para conservarlo porque siempre tenían una excusa para no ir, muchas veces se comprometían y no iban.Nélida y Pedro van religiosamente todos los martes a Arroyo Verde. Llegan alrededor de las 9, luego de hacer las compras de mercadería con dinero de la Asamblea, para el consumo semanal. Y regresan a su casa a las 19 aproximadamente."Vamos todos los martes, los hijos ya lo saben y por lo único que dejaríamos de ir es por si nos visita una hija que vive en Tandil, que viene una vez al año", aseguró Nélida.En tanto, su marido contó que en Arroyo Verde hacen "de todo un poco: comemos, conversamos, jugamos al truco, hacemos lo que haya que hacer como limpiar, acomodar y ordenar para que siempre este presentable el lugar teniendo en cuenta que hay mucha gente que va a conocer el Paraje Histórico para interiorizarse de la lucha y sacarse fotos".Los vecinos de Pueblo Belgrano detallaron que empezaron a integrar la Asamblea en el año 2003 y que participaron de la mayoría de las marchas y acciones que se realizaron. "Siempre que podíamos, estábamos presentes", acotó Nélida.Y al recordar algunos momentos vividos en el corte, precisó que "teníamos que enfrentarnos con cosas muy fuertes, con personas mal educadas e irrespetuosas que no entendían el corte y querían pasar de cualquier manera".- ¿Deberían retomarse las acciones de la Asamblea?P.F.: Hay que volver a las acciones. Foto de la pachamamaLa Pachamama, símbolo de la luchaNelly Pivas de Bibel fue un ícono de la lucha ambiental y principalmente de la Asamblea de Gualeguaychú desde que la comunidad comenzó a gritar fuerte "No a Botnia, Sí a la Vida".Conocida como "La Pachamama", la mujer falleció el 28 de julio de 2009 a los 69 años, tras sufrir una descompensación producto de su delicado estado de salud. Y el domingo 2 de agosto de ese mismo año, sus cenizas fueron arrojadas a las aguas del Arroyo Verde tal como fue su voluntad desde siempre.La lucha ambiental de la ciudad no puede dejar de recordar la figura de luchadora y protectora, de defensora de la vida, de esta mujer que tenía siempre un mensaje positivo en cada discurso o intervención que efectuaba en la Asamblea.Eso le valió no sólo transformarse en el símbolo de la lucha de Gualeguaychú contra las papeleras sino además ganarse el respeto de propios y extraños. Pese a sus dificultades para caminar, "La Pachamama" no faltaba a ninguna movilización o acción de la Asamblea que significara una masiva convocatoria ciudadana.Incansable militante por la defensa del medio ambiente, siempre estaba "protegida" por las banderas de Argentina y Entre Ríos en las que se envolvía, y pocas veces olvidaba de ponerse el sombrero con el que terminaba de tallar su imagen pintoresca pero de fuerte convicción."La Pachamama" no estaba un solo día sin darse una vuelta por "la trinchera" del kilómetro 28 de la ruta 136, tal como bautizó a ese lugar emblemático de la lucha ambiental y que en definitiva se transformó en su última morada.Sus cenizas fueron arrojadas en el Arroyo Verde. Allí quedó y estará para siempre, aunque no físicamente. En el agua, en la ruta, en cada rincón del kilómetro 28 y en el recuerdo de todos estará su alma y sonará fuerte su voz.
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