Asaltan a un remisero, lo golpean con un arma y le llevan 900 pesos
Levantó a dos jóvenes en una de las esquinas del Hospital y los llevó hasta Tropas y Frigorífico Gualeguaychú. En el destino, uno sacó un arma y lo golpeó en el rostro. Le llevaron los 900 pesos de recaudación y las llaves del auto.Nuevamente un remisero vuelve a ser blanco de la delincuencia. En esta ocasión le tocó a Gustavo Vaena, un hombre de 52 años, que comúnmente trabaja arriba de un Volkswagen Voyage en horario nocturno.El martes por la noche, alrededor de las 22.30, tomó pasaje en la esquina de Urquiza y Pasteur. Dos jóvenes de entre 23 y 25 años le indicaron que los llevara hasta la Capilla de los Antepasados, pero en el camino, en Ayacucho y Güemes, uno de ellos le pidió parar en un almacén.Uno quedó arriba del auto esperando a su cómplice y a su regreso - según relató Vaena, dialogaron por lo bajo, pero nada de esto le pareció sospechoso. Luego le indicaron que continuara derecho hasta calle tropas y que doblara a la derecha, finalizando el viaje en calle Frigorífico Gualeguaychú.Hasta ahí nada le pareció extraño a Vaena porque según dijo: "he realizado muchos viajes hasta esa zona y si me pongo a desconfiar de cada uno que sube al auto se hace muy difícil trabajar de esto". Uno de sus pasajeros se bajó y le manifestó que iba a buscar dinero para pagarle, mientras su cómplice lo aguardaba sentado bien detrás del conductor, pero de forma imprevista sacó un arma y le pegó un culatazo en el rostro.El joven que estaba arriba del auto también comenzó a pegarle con golpes de puño y entre ambos le exigían que les entregara el dinero y el celular, pero al ver que uno de ellos le sacaba el equipo de comunicación del auto, que cuesta entre tres y cuatro mil pesos, se quiso asegurar que no le llevaran el teléfono y les dijo que no trabajaba con celular.Luego de alzarse con los 900 pesos que tenía en su poder Vaena y de sacarle las llaves del auto, los delincuentes escaparon en dirección al asentamiento. La víctima esperó dos minutos y se comunicó con la central de su empresa, denunciando lo que había ocurrido. "Al rato tenía a la policía y como 15 móviles que querían salir a buscarlos", relató como anécdota que solo quedó en una intención, porque para ese momento los delincuentes estaban bien escondidos.Tras ello llegó lo mas engorroso. Concurrir a realizar la denuncia, ir hasta su domicilio a buscar el duplicado de la llave, tramites que lo obligaron a permanecer despierto hasta las tres de la madrugada.Vaena se mostró optimista a pesar de lo ocurrido, ya que es la primera vez que sufre un robo de estas características, y como conclusión, a modo preventivo, señaló que de "aquí en más no voy a tomar pasaje en la calle".
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