Astroturismo: se prepara la primera camada de guías locales
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En el mes de abril se completará aquí la etapa de formación de entusiastas interesados en explotar turísticamente la práctica de contemplar fenómenos astronómicos.
Por Marcelo Lorenzo
Gualeguaychú se sumará muy pronto a una innovadora modalidad que conecta el turismo con la astronomía. Esto una vez que terminen su proceso de formación los primeros astro-guías locales, los cuales podrán ofrecer este servicio a los visitantes y también a los vecinos.
Eso explicaron a este diario Florencia Pérez y Raúl Almeida, miembros del equipo de trabajo del Museo Arqueológico Manuel Almeida, entidad que patrocina esta iniciativa y que cuenta con financiamiento del Presupuesto Participativo de Turismo municipal.
En esa entidad se forjó la idea de formar a personas que deseen convertirse en guías profesionales de la observación del cielo. Se trató de ocho jornadas intensivas a cargo del experto Claudio Martínez, quien trabaja para la Fundación Azara, prestigiosa institución de investigación en ciencias naturales, ambientales y antropológicas de Argentina.
El curso empezó en noviembre del año pasado y cerrará los días jueves 11 y viernes 12 de abril próximos, culminando así el ciclo formativo de un grupo de 40 amantes de la observación del cielo, algunos de los cuales provienen de otras ciudades.
"Un cielo para contar", así se llama el proyecto que vienen desarrollando el Museo Almeida junto con la Fundación Azara y Gualeguaychú Aventura. Con el propósito de que Gualeguaychú -como existe en otros puntos del país- desarrolle la astronomía aplicada al turismo, aunque con una mirada nativista que hace eje en la interpretación del firmamento que hacían los pueblos originarios litoraleños, como los guaraníes y los chanáes.
Que Gualeguaychú se convierta en un destino astroturístico, según explicaron Pérez y Almeida, implica poner en valor el patrimonio natural de su cielo, al igual que recuperar el saber ancestral de los primeros pobladores de la zona, que eran avezados contempladores de los movimientos de los cuerpos celestes.
Al mismo tiempo supone el desarrollo de una nueva actividad dentro de la oferta turística de la ciudad, como complemento del llamado "ecoturismo", el cual nace de la necesidad del hombre contemporáneo, habitante de las ciudades, de reencontrarse con los entornos naturales (agua, tierra, cielo).
El Museo Almeida se convertirá en el centro de referencia del astroturismo de Gualeguaychú. Allí estará disponible el equipo tecnológico (telescopio, binoculares, punteros laser astronómico para señalar cuerpos celestes, etc.) necesario para realizar las visitas guiadas que permitirán observar planetas, estrellas, eclipses y más.
Cabe consignar que los aspirantes a guías, que vienen cursando clases teórico-prácticas, han realizado observaciones del cielo local desde la reserva ecológica privada Senderos del Monte, ubicada en el camino a Ñandubaysal y en zona del Arroyo del Cura.
Pérez y Almeida recordaron que las experiencias astronómicas suponen moverse hasta un lugar alejado de la ciudad para evitar que la luz artificial interfiera en las observaciones.
Los mejores cielos son aquellos alejados de la contaminación lumínica. De aquí que los escenarios más propicios para la observación del firmamento sean campos retirados de los núcleos urbanos, desiertos, salares, montañas o playas.
VOLVER A UNA EXPERIENCIA ORIGINAL
La interpretación del cielo fue uno de los grandes legados de las civilizaciones arcaicas, incluidas las americanas. Se trató de una herramienta para predecir la sucesión de las estaciones, los ciclos de la agricultura y el futuro.
Pero también fue una práctica espontánea en el pasado de los vecinos de localidades donde la modernidad no había roto totalmente con el ritmo del entorno natural.
Eso recuerda Raúl Almeida, un experto en el paisaje lugareño por haber acompañado desde chico a su padre, Don Manuel, en sus excursiones arqueológica por la zona, tras las huellas del pueblo chaná.
"En mi niñez, cuando no había televisión, era costumbre después de cenar sentarse en la vereda para, entre otras cosas, mirar el cielo y asombrarnos. Y jugábamos a ver quién encontraba el primer satélite. Además, en esa época la luminosidad de la ciudad no era tan grande", destacó.
"La idea es recuperar un espacio que se ha perdido en la vida moderna y volver a mirar el cielo que está sobre todos", explicó en relación a la iniciativa local "Un cielo para contar".
Florencia Pérez, ferviente impulsora del proyecto, comentó al respecto que si bien la práctica de "observar las estrellas" tiene una vinculación con el turismo, trasciende sin embargo esta finalidad comercial.
"Nosotros vemos esto como una experiencia humana enriquecedora. Mirar al cielo ayuda a entender lo que somos. Pensemos que somos seres conectados con el cosmos. Esto era parte de la sabiduría de los antiguos", reflexionó.
"Nosotros hemos abandonado este actitud contemplativa, algo que era básico para las culturas ancestrales, sobre todo la de nuestros aborígenes, para quienes el cosmos era algo sagrado", añadió.
Y explicó: "Hoy vivimos una época de desconexión con el mundo natural. Hay una extrañeza no sólo respecto de un horizonte como el cielo, al que hemos dejado de mirar, sino también con uno mismo. Pero por esto mismo hay una búsqueda por volver a reconectarse con el entorno. Esto se ve en muchos signos, como el auge del ecoturismo o el hecho de que cada vez más gente practica el yoga o algún tipo de gimnasia y técnica de meditación oriental".
El proyecto "Un cielo para contar", explicó, está pensado también como una propuesta educativa para la gente de la ciudad: "A través del cielo podemos conectarnos con los saberes científicos acerca de los planetas, pero también con el conocimiento ancestral, vinculado con la interpretación propia de nuestros pueblos aborígenes, o con una mirada hacia nosotros mismos, en clave introspectiva. Es decir estamos frente a una actividad muy rica en muchos sentidos"
¿Qué se puede ver en el cielo? Los entrevistados señalaron que se pueden contemplar fenómenos celestes como los eclipses (de Luna y Sol), las conjunciones (acercamiento entre los planetas y entre éstos y la Luna), los cometas brillantes, las constelaciones (agrupación convencional de estrellas, nombradas según las mitologías de cada pueblo), las lluvias de meteoros, o los satélites (naturales y artificiales), entre otros.
Para captar la luz de los astros se suele usar un anteojo astronómico o un telescopio, los cuales poseen un sistema óptico que se orienta en dirección al cielo. Este dispositivo capta la luz de los astros hacia los cuales se enfoca y devuelve una imagen.
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