Atentan contra la libertad de expresión
En nuestra ciudad vivimos un día magnifico desde lo climático, hasta lo festivo; pero lamentablemente ese día me tocó vivir el cobarde ataque de manos anónimas. En la madrugada del 25 rompieron mi vehículo estacionado frente al domicilio particular; no se llevaron nada y el atentado fue con saña.Los dos mayores interrogantes son ¿Quién o quiénes? Y ¿Cuál puede ser el motivo? Sobre lo primero lamentablemente hasta el momento no hay testigos, pero la investigación sigue.Respecto del motivo, la verdad es que ese alguien que actúa de esta manera puede encontrar la excusa en lo que sea: lo mandaron, estaba alcoholizado, le molestó algo que dije, etc. Desde ya que por la forma de perpetrar el hecho está descartada la casualidad.En una sociedad debemos permitirnos disentir y desde las diferencias construir una ciudad mejor. Estoy comprometido con el desarrollo de Urdinarrain y desde ese lugar -con aciertos y errores- me paro todos los días a decir lo que pienso.Soy la tercera generación de mi familia que se dedica a la comunicación. Ver, analizar, pensar, entender, aportar y si es necesario criticar -siempre desde el respeto- es lo que intento transmitirle a mis hijos. Ni una, ni 100 piedras que pueda arrojar cualquier retrógrado va a hacer que cambie eso.Lo ocurrido causa bronca e impotencia; pero también tristeza de que en una ciudad con tantas virtudes como Urdinarrain, la que me ha acogido con los brazos abiertos, tengamos que convivir con quienes no conocen el camino del dialogo; que crean que con semejante bajeza pueden intimidar y callar.Por suerte se entendió que lo ocurrido no era algo entre el agresor y este periodista; sino que en realidad se atacó a la libre expresión: los teléfonos no dejaron de sonar y las casillas de correos electrónicos con manifestaciones de solidaridad y apoyo no dejaron de llegar, las que partieron de instituciones, funcionarios, colegas, políticos y vecinos en general de los más remotos lugares.Mi casa fue un desfile de amigos, conocidos y desconocidos que no dudaron en repudiar esta arremetida contra el derecho de la libertad de expresión, pensamiento y opinión que todos debemos tener.Es reconfortante saber que tanta gente comprende la esencia de uno de los baluartes de los derechos humanos "que sin la habilidad de opinar libremente, de denunciar injusticias y clamar cambios, el hombre está condenado a la opresión". Por Javier A. VilaboaESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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