Aumenta la violencia en los delitos de Concepción del Uruguay
Sea por la situación económica o por una cuestión política de fondo, la realidad es que cada día se hace más peligroso transitar por las calles de La Histórica. Crecen los delitos, los heridos con armas blancas y las muertes. Por Santiago GarcíaDe la Redacción de El Día de Uruguay Contrariamente a lo que dicen los discursos, la situación social en Argentina no ha variado mucho desde el 2001 hasta la actualidad. Los clamores del "que se vayan todos" y del "piquete y cacerola, la lucha es una sola", fueron apenas amortiguados con planes sociales y otros parches coyunturales. Pero no ha habido soluciones de fondo. La marginalidad, la desocupación, la violencia familiar, son problemas que se palpan en las calles, que no se pueden ocultar bajo la alfombra, y se amplifican en las páginas policiales de todos los diarios del país. Los delitos más habituales
En la última semana, en Concepción del Uruguay hubo baleados, apuñalados, robos e incluso muertos. Secuestro de vehículos robados en Buenos Aires, sustracción de motos, locales asaltados e intentos de ingresar en casas de familia. La escalada en los hechos delictivos tiene múltiples causas. En primer lugar, hay que remarcar la desocupación que afecta al país, y en particular a Concepción del Uruguay, donde lo máximo a lo que pueden aspirar muchos vecinos es un empleo en uno de los frigoríficos de la ciudad para "salvarse" de quedar a la buena de la asistencia social y el clientelismo.Otro aspecto que hay que destacar es el crecimiento de la ciudad y la transformación de las prácticas delictivas, producto de contingentes enteros provenientes del Fuerte Apache y la Villa 31, y demás barrios marginales de Buenos Aires y Rosario. Esto es el resultado de acuerdos entre caudillos del conurbano bonaerense y rosarino, con políticos locales, que trasladan a la gente como si fuera ganado, bajo la promesa de tierras y un mejor pasar que rápidamente se desvanece apenas asentados. Heridos, muertos y preocupación
Además de los crímenes pasionales, que siempre crecen al ritmo de la crisis económica, se suceden los casos de violencia en los barrios todas las semanas, con heridos de bala en La Quilmes, La Concepción y Cantera 25, entre otros. Ancianos apuñalados, jóvenes baleados, son parte de una escena habitual que altera lo que debería ser la calma habitual en una ciudad que estaba acostumbrada al estilo de vida que históricamente caracterizó a todo el interior del país. El último que alcanzó trascendencia fue el caso de Pedro Urquiza, que tenía 68 años y fue herido de 7 puñaladas en su domicilio: falleció varias horas después. También causó conmoción la muerte de Cecilia Prédiger, que fue asesinada a palazos delante de su hija de 3 años en el Barrio Cantera 25. Finalmente, a pesar del móvil que algunos adjudican al doble crimen de la anciana y su nieto, el caso también debe servir como disparador para cuestionar qué le está ofreciendo a los jóvenes la ciudad, y qué panorama le espera al resto de los ciudadanos, que solamente aspiran a que los dejen vivir en paz y con la calma que caracterizó a ciudades como la nuestra.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

