DÍA MUNDIAL DE LA PRESIÓN ARTERIAL
Aumentan las consultas por hipertensión arterial en la ciudad
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Los casos de esta enfermedad crónica, una de las más frecuentes en la población adulta y uno de los principales factores de riesgo cardiovascular, crecen en Gualeguaychú y los especialistas advierten que la mayoría de los pacientes no sabe que la padece hasta que llegan las complicaciones.
Cada 17 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Presión Arterial, y más allá de la efeméride, se trata de una problemática de suma actualidad, ya que en el último tiempo han crecido la cantidad de casos en Gualeguaychú.
La hipertensión arterial afecta especialmente a personas mayores de 65 años, aunque puede aparecer a cualquier edad. Desde el Servicio de Cardiología del Hospital Centenario explicaron a este medio que en muchos casos los pacientes llegan derivados por médicos clínicos o de cabecera luego de detectar valores elevados de presión arterial durante controles de rutina. Sin embargo, también existen situaciones más graves en las que la enfermedad se manifiesta a través de crisis hipertensivas o emergencias médicas.
“El paciente puede presentarse en la guardia con cifras tensionales muy elevadas, superiores a 180 milímetros de mercurio de sistólica, y eso genera un cuadro de emergencia hipertensiva con posibilidad de daño a nivel del sistema nervioso central y del corazón”, explicó el cardiólogo Iván Gómez.
Acerca de la cantidad de casos, manifestó que “se ve un aumento en la incidencia de consultas en la Guardia por hipertensión, no tengo el porcentaje exacto, pero no hay duda que han aumentado”.
Entre las principales complicaciones asociadas a la hipertensión aparecen el accidente cerebrovascular (ACV), el infarto agudo de miocardio, las arritmias y la insuficiencia cardíaca. Por ese motivo, los especialistas insisten en que se trata de una enfermedad silenciosa que debe controlarse de manera permanente.
El profesional señaló que existen distintos tipos de hipertensión, aunque la más frecuente es la denominada hipertensión primaria o esencial. “Es una enfermedad multifactorial, con un componente hereditario importante y también relacionada al tipo de alimentación y los hábitos de vida que tenga el paciente”, detalló.
Según explicó, este tipo de hipertensión tiene una prevalencia cercana al 60% en personas mayores de 65 años. La frecuencia aumenta con el envejecimiento, debido a que las arterias van perdiendo elasticidad y se vuelven más rígidas con el paso del tiempo, lo que favorece el incremento de la presión arterial.
En el hospital Centenario, la mayoría de los casos se observan en adultos mayores, aunque también pueden aparecer cuadros en pacientes jóvenes. “En menores de 35 años suele tratarse de hipertensión secundaria, relacionada a otra enfermedad de base o a determinados tratamientos farmacológicos”, indicó.
Cómo detectarla y prevenirla
Uno de los aspectos que más preocupa a los especialistas es que la hipertensión puede no presentar síntomas claros durante mucho tiempo. Gómez explicó que muchas personas conviven con valores elevados sin saberlo, ya que en gran parte de los casos la enfermedad es asintomática.
Cuando aparecen síntomas, suelen ser poco específicos: dolor de cabeza, mareos, sensación de opresión en el pecho o enrojecimiento facial. “Son síntomas que pueden confundirse con otras patologías, por eso es tan importante la pesquisa”, sostuvo.
La pesquisa consiste en buscar activamente la enfermedad mediante controles periódicos de presión arterial. Para el cardiólogo, esta es la herramienta más simple, efectiva y accesible para detectar la hipertensión de manera temprana.
“Lo más importante es la consulta médica y el examen físico general con la toma de la presión arterial. Eso es costo efectivo y permite detectar presión alta antes de que aparezcan las complicaciones”, afirmó.
La hipertensión arterial se diagnostica cuando los valores superan los 140 milímetros de mercurio de sistólica y 90 de diastólica. La medición debe realizarse con el paciente sentado, en reposo y utilizando equipos homologados.
En ese sentido, Gómez recomendó que todas las personas mayores de 35 años se controlen al menos una vez por año, incluso aunque no tengan síntomas. “Una simple toma de presión en consultorio puede hacer el diagnóstico”, remarcó.
Además de la medicación, el especialista insistió en la importancia de modificar hábitos de vida para reducir el riesgo cardiovascular. La hipertensión arterial es una enfermedad crónica que no tiene cura definitiva, pero puede mantenerse controlada mediante tratamiento farmacológico, alimentación adecuada y actividad física.
“El seguimiento es fundamental y hay tres pilares que deben mantenerse: medicación, dieta y ejercicio”, explicó.
Dentro de las recomendaciones, se destaca la realización de actividad física moderada durante al menos 150 minutos semanales. Caminar, andar en bicicleta, nadar o realizar ejercicios aeróbicos ayudan a mejorar la circulación, disminuir la presión arterial y reducir las probabilidades de sufrir eventos cardiovasculares.
A esto se suma la necesidad de sostener controles médicos periódicos y cumplir con el tratamiento indicado por el especialista. “Cuando el paciente cumple con esas pautas, disminuye significativamente la posibilidad de sufrir complicaciones como ACV, infarto o insuficiencia cardíaca”, señaló Gómez.
Finalmente, sostuvo que la prevención sigue siendo la herramienta más importante frente a una enfermedad que afecta a millones de personas y que muchas veces avanza de manera silenciosa.
“La toma de presión es un estudio simple, rápido y accesible. Detectar la hipertensión a tiempo puede evitar complicaciones graves y mejorar notablemente la calidad de vida de los pacientes”, concluyó el cardiólogo.
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Qué hacer ante una crisis hipertensiva
Si alguien presenta valores de presión muy elevados acompañados de dolor de cabeza intenso, visión borrosa, dificultad para hablar o adormecimiento de alguna parte del cuerpo, hay que actuar de inmediato:
• Llamar al servicio de emergencias sin esperar a que los síntomas cedan solos.
• No automedicarse. Tomar un antihipertensivo sin indicación médica puede provocar una caída brusca de presión igualmente peligrosa.
• Mantener a la persona sentada en un lugar tranquilo, con ropa holgada y lejos de estímulos que generen agitación.
• Evitar cualquier esfuerzo físico, incluyendo caminar rápido o subir escaleras.
• Registrar la hora en que comenzaron los síntomas. Es un dato clave para el equipo médico.
• No dar de comer ni de beber hasta que intervenga un profesional.
Una crisis hipertensiva no siempre duele ni avisa con claridad. Ante la duda, la consulta de urgencia es siempre la decisión correcta.

