Bahillo alentará cambios de carácter institucional
¿Hacia dónde va el gobierno local? Después del 28 de junio, el jefe comunal pretende recuperar la iniciativa. La agenda institucional es una de sus prioridades. Qué piensa sobre su gestión y lo que vendrá. Por Marcelo Lorenzo Cree que ahora es momento de imprimirle otra dinámica a su gobierno. En poco tiempo lanzará iniciativas que buscarán darle un perfil "participativo" a la gestión.Buscará a través de esas herramientas, que aún no quiere adelantar, aprovechar visiones de distintos sectores. Eso irá, en principio, engarzado con la discusión de la Carta Magna Municipal. Para lo cual imagina, y desea, un clima político y social mejor.No el turbulento que signó su gobierno hasta acá. "Tenemos el privilegio de sentar las bases de una nueva institucionalidad para Gualeguaychú", le dijo a EL DIA.Y aunque admite que la economía ya no es la misma (menor crecimiento y presupuesto limitado), reconoce que el contexto político da pie a la agenda institucional."Gualeguaychú no debe ser una ciudad de habitantes, sino de ciudadanos", enfatizó en relación a los propósitos cívicos que persigue la estrategia. Fue el jueves, durante una extensa charla con EL DIA, en su despacho.Allí Juan José Bahillo, además, dejó entrever lo que uno, desde afuera, advierte: su gobierno hasta acá fue atravesado por conflictos exógenos de distinta índole.El del campo, quizá, fue el más relevante. Corolario: la gestión, que cumplió un año y medio, sufrió ya un desgaste prematuro y de dimensiones. A tres meses de haber asumido, Gualeguaychú se convirtió en el epicentro del conflicto agrario más importante de la historia argentina contemporánea (después agravado por la sequía).El intendente, alguien que viene de una familia ligada a la actividad agropecuaria, dice no arrepentirse de la posición que asumió entonces. "Tengo la consciencia tranquila", afirma. Según su relato, reconoció el núcleo del reclamo (la falta de rentabilidad del sector), aportó soluciones, medió.Pero no se plegó a ninguna acción directa, como pedían los ruralistas. "A mí me votaron para ser oficialismo, no oposición", repite Bahillo. Una frase que explica muchas de sus posturas políticas.Su gobierno, además, fue impactado, en distinto tiempo y matices, por otro conflicto clave: el ambiental. Los cortocircuitos entre la Asamblea y el gobernador, por ejemplo, lo tocaron.Las tensiones políticas con el Nuevo Espacio (tema Inka y balneario Norte), el severo y en cierto modo atípico conflicto laboral municipal, el dengue, la gripe A, son otros incidentes que marcaron a una gestión que no pudo, según Bahillo, imponer su propia agenda."En situaciones normales la mitad de la agenda la induce el gobierno, la otra mitad las circunstancias", explicó. Pero esa proporción se desbalanceó en este año y medio. Las circunstancias imprevistas marcaron el ritmo del gobierno.Por ejemplo, ¿quién iba a imaginar que el kirchnerismo, que gozaba de una aceptación generalizada, dilapidaría su poder en tan poco tiempo, llevándose puestos así a todos sus referentes territoriales?. Sorpresa electoral Bahillo no escapó a esta hecatombe K. Lo que se reflejó en Gualeguaychú el 28 de junio. Es la lectura convencional dentro del oficialismo. Sin embargo, el intendente es consciente que parte de ese rechazo -¿qué proporción?- fue contra su gestión."No lo esperábamos", confió al explicar la perplejidad en que quedó sumido el oficialismo. El voto negativo fue transversal, lo mismo en los barrios que en el centro.Lo que más le llamó la atención al jefe comunal fue la conducta electoral en Suburbio Sur. Allí la municipalidad, dijo, hizo obras y mejoró la prestación de servicios, por ejemplo de salud, sin embargo eso no se tradujo en votos.Pero es una zona culturalmente ligada al campo, y eso habría motorizado un voto anti-K."Al otro día de la elección, me pregunté: ¿Qué nos pasó que no detectamos ese resultado?. Porque no esperábamos ganar, pero tampoco esperábamos perder por tanto", reflexionó el jefe comunal.Por otro lado no hace mucho, en diálogo con El Día, el senador Pemo Guastavino insinuó que un sector de la sociedad nativa, de fuerte predicamento, no lo aceptaba y no estaba dispuesto a reconocerle nada.¿Cree Bahillo que algo de eso le pasa también a él? "No percibo eso. Al contrario. Siento que, en lo personal, la relación con los vecinos es de confianza, de mutuo respeto y afecto", respondió. ¿Qué hacer? La crítica de un sector del PJ -que lideran Bettendorff y Chesini- apunta a que a la gestión Bahillo le falta "militancia". Hay que "peronizarla", en otros términos."Si por peronizar la gestión entendemos dejar de canalizar las políticas sociales a través de la institucionalidad -y la transparencia en el uso de los recursos públicos-, en favor de punteros o militantes políticos, yo no estoy de acuerdo", responde el intendente."No va más esto de cambiar votos por bolsones. Además de ser una práctica política degradante, la gente la rechaza", dijo.Como sea, el jefe comunal adelantó que se vienen cambios en al área de Desarrollo Social, y esto se va a ver en el nuevo presupuesto. En lo inmediato, dijo, quiere ajustar la gestión municipal, hacerla más orgánica."Tengo un muy buen equipo de trabajo -analizó-. Pero tenemos que mejorar cosas internamente. Por ejemplo, la comunicación entre los funcionarios".Aseguró, además, que está conforme con el ritmo de la obra pública en la ciudad, pese a la crisis económica. Y dijo que la infraestructura de Gualeguaychú, en los últimos años, ha pegado un salto (acceso sur, canal Clavarino, etc.) Lo que viene Cuando habla de mejorar la institucionalidad de Gualeguaychú, el intendente dice que el desafío de todo gobernante es reforzar patrones y valores cívicos.Son cosas intangibles que hacen a la convivencia en la ciudad, piensa. "Un gobierno puede ser un generador de discordia, un multiplicador de conflictos. O puede ser un actor que promueva el diálogo social, alguien que privilegie las miradas comunes, que aprecie la concordia social. A esto último aspiramos", refiere.En este contexto, le preocupan las divisiones que como secuela está dejando el conflicto ambiental. Según su óptica, hay algunas heridas abiertas en la sociedad nativa, que urge suturar (vinculadas sobre todo por el corte de la ruta).Cree no obstante que el escenario que viene está cargado de oportunidades. Antes no había clima para buscar consensos básicos (por los conflictos mencionados). Ahora sí. La autoridad fue jaqueada Bahillo tiene contabilizadas 18 acciones directas de protestas, ligadas al conflicto agrario, que desafiaron la autoridad municipal. Camionetazos, tractorazos, cacerolazos, etc.Algunas de estas movidas, cree, tuvieron espíritu "destituyente". La gobernabilidad de Gualeguaychú fue puesta en tela de juicio. Eso piensa el intendente.La misma lógica destructiva creyó ver, en algún momento, en la conducta opositora del Nuevo Espacio. "El grado de virulencia y de agresividad de la oposición no lo tuvo jamás ningún gobierno de la democracia (desde 1983)", recuerda.Dice que esto, afortunadamente, se está superando. "Hemos hecho -apuntó- un proceso de aprendizaje debido. Estamos construyendo una relación de confianza".Reconoce, en tanto, que le ha "costado" la relación institucional con el Concejo Deliberante. Y que aquí "hemos estado aprendiendo sobre la marcha". Bahillo ha sentido -se puede deducir de sus palabras- que la figura de la autoridad política ha estado amenazada, en algunos tramos de su gestión. Por eso expresa un deseo: "Quiero dejar la intendencia con la autoridad municipal fortalecida".Cuando se le preguntó sobre su relación con los miembros críticos de su propio partido, dijo lacónico: "Yo no puedo hacer cambiar al que no quiere cambiar". En su opinión, el sistema político de Gualeguaychú tiene características propias. En algunos aspectos superadores, pero en otros no tanto. "No nos creamos el ombligo del mundo", concluyó.
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