Bahillo dudó en 2009 de su futuro político
La importancia del triunfo del domingo 23. El repaso de los conflictos agrario y ambiental. El desconcierto político personal. El reconocimiento a su familia y a Néstor Kirchner. Y la agenda que viene. Aquí Juan José Bahillo, en extenso diálogo con EL DIA.Por Sebastián Carbone y Marcelo Lorenzo{youtube}LawrES8KqhU{/youtube}- En los días previos a la elección del domingo pasado, ¿se imaginó una victoria tan rotunda?Juan José Bahillo:- No, aunque teníamos una percepción favorable por el contacto con la gente, más la información que nos daban las encuestas. En campaña uno va en busca del vecino, y esa relación es muy franca, muy honesta por decirlo de alguna manera. En ese contacto percibíamos que la situación era favorable. A eso se sumaba el antecedente del 14 de agosto. Obviamente, cuando uno proyecta un escenario, se imagina uno de triunfo o uno de derrota. Y se detiene allí. Nosotros veíamos un triunfo y estábamos medianamente tranquilos. Ver un triunfo es estimar una ventaja de alrededor de 10 puntos. Una diferencia de 5 puntos en los días previos, en cambio, genera una incertidumbre tremenda (...) Lo que se dio, finalmente, fue el mejor escenario que habíamos imaginado. - ¿La medición con la que el oficialismo se maneja suele reflejar lo que piensa el electorado?- Se acerca bastante. En 2009 la encuesta indicaba que perdíamos por 20 puntos. Diez días antes del comicio, nos daba 8 puntos abajo. Pero nos daba que había un 12% de indecisos. Cuando a este sector se le volvía a preguntar a quien no votaría, aparecía que no votaba al kirchnerismo. Perdimos, finalmente, por 20 puntos. Ahí estaban, por tanto, los 8 puntos abajo y el 12% de indecisos. No es cierto, como dicen algunos, que nosotros habíamos pronosticado un triunfo en 2009. - ¿Es distinta la sensación personal ahora a cuando fue elegido por primera vez, cuatro años atrás?- Sí. En aquella elección uno proponía un programa de gobierno para los siguientes 4 años y pedía el voto de la gente. Ahora uno propuso lo mismo, pero a la vez plebiscitamos nuestra gestión. Sabíamos que estábamos poniendo en consideración de los vecinos lo que habíamos hecho en los últimos 4 años. Es decir, esta elección tiene un doble valor. Es la primera vez que un intendente de Gualeguaychú se presenta para la reelección. Más allá de que esto quedará grabado en la historia institucional de la ciudad, uno lo que quiere es cumplir con la gente, no quedar en la historia. Pero no había antecedente de un intendente que hiciera campaña desde la gestión. Entonces también para nosotros fue un proceso muy cuidado, porque de alguna manera estábamos generando también un antecedente de comportamiento como comunidad. Un intendente con sus acciones, con sus actos, fija parámetros de conducta para la sociedad. Podíamos instalar la modalidad de hacer campaña desde la gestión. O podíamos separar la institucionalidad lo más afuera posible de la campaña. Esto último tratamos de hacer y creo que lo cumplimos. - La oposición criticó que la actual gestión se haya concentrado en el centro de la ciudad. Sin embargo, el oficialismo hizo diferencia en los barrios. ¿Cuál es su lectura?- Que nuestra gestión haya privilegiado el centro, como dijo Emilio (Martínez Garbino) en los últimos días, es un juicio de valor incorrecto. Si repasamos el mapa de obra pública, verá que el 80% de distribución territorial se la llevan los barrios. El Hospital Centenario, por ejemplo, es una obra emblemática. Está pensada sobre todo para la población de los barrios. Por otro lado, me llamó la atención que Emilio hablara en esos términos, algo que por cierto no comparto. Porque como intendente uno tiene que trabajar para todos los vecinos, aunque poniendo prioridad en aquellos sectores que más necesitan, y que suelen vivir en los barrios. Esto se puede hacer sin tener que confrontar con otros sectores de la comunidad, por ejemplo con los que viven en el centro. Se premió la gestión
- ¿A que atribuye el respaldo que cosechó en las urnas?- Es un mix de cosas. Creo que a un intendente se lo evalúa por tres cuestiones centrales. Una es el nivel de prestación de servicios públicos. Con los servicios públicos -agua, cloaca y recolección de residuos- llegamos todos los días a todos los vecinos. En este sentido, mejoramos notablemente el nivel de prestación de servicios públicos. Después está el nivel de gestión de obra pública, su volumen. Y ahí tiene que ver un trabajo en equipo de lo local, lo provincial y lo nacional. Creo que es un valor agregado en nuestra propuesta: trabajar con distintos niveles de gobierno para tratar de darle respuesta a la gente. Y el tercer elemento, que yo creo que es importante a la hora de evaluar una gestión, es la relación del intendente con la comunidad. En suma, creo que en estas tres cosas estuvimos de bien a muy bien. La relación mía con la comunidad siempre fue buena, más allá de las dificultades que tuvimos en la primera parte de la gestión (...) Nos fuimos recomponiendo. En esas cosas que valorizan los vecinos, está el gobierno nacional, el trabajo en equipo con sus funcionarios, el acompañamiento de Pemo (Guastavino). Como he dicho en otro momento, sería subestimar al vecino creer que lo que pasó el domingo alrededor de nuestra propuesta local es sólo efecto de arrastre de Cristina (...) No hacemos nada con la excelente gestión de Cristina, si yo estuviera peleándome con los vecinos, por ejemplo. Y tampoco me serviría una excelente relación con los vecinos, como uno cree tener, sin un gobierno nacional que dé respuesta a la problemática de la gente.Como el Ave Fénix
- ¿Cuál cree que fue la clave de la resurrección del kirchnerismo en todo el país?- Se rompieron los manuales de la política. Ocurrieron cosas que no estaban escritas en ninguna universidad ni en ninguna academia de estudios superiores. (...) El kirchnerismo rompió con el mito de que gobiernos que se desgastan no se recuperan. El otro mito es que no hay gobierno que resista tres tapas de Clarín. Bueno, el kirchnerismo debe llevar más de 200 tapas de Clarín adversas. Se decía que cuando se pierde una legislativa en el medio del mandato, el gobierno está condenado a perder la general a los dos años siguiente. Todas estas creencias se rompieron. Creo que esto se debió al hecho de que el gobierno hizo la autocrítica necesaria allá en el 2009. Cuando nos fue mal se instaló nuevamente una agenda de gobierno. Fue un poco distinta. Se cambió el modo de relacionarse con la comunidad. Eso creo que fue también otra de las cuestiones determinantes (...) A la vez se fueron tomando decisiones importantes que permitieron avanzar en la transformación de algunas cuestiones sociales pendientes. La estatización de las AFJP, y la implementación de la asignación universal por hijo, fueron medidas gravitantes que se tomaron en 2009. La otra medida importante fue la Ley de Medios, y después Fútbol para Todos, de gran impacto social. ¿Qué hubiera hecho cualquier otro gobierno en su situación? Pues sentarse con los adversarios, con los ganadores de aquel momento, y negociar con los grupos económicos, con la oposición. Mantener el statu quo. Pero no, el kirchnerismo hizo todo lo contrario. Y en esto también rompe con los paradigmas. Cuando el futuro era sombrío
- En 2009, cuando no era fácil ser kirchnerista, sobre todo en Gualeguaychú ¿creyó en algún momento que su carrera política peligraba?- Sí, en algún momento lo pensé. No lo voy a negar. Estaba comprometido en términos de futuro. En ese escenario era innegable que el futuro se presentaba más adverso que próspero. Cuando uno recibe tantos sacudones se replantea las cosas. Si no lo hiciéramos caeríamos en la soberbia. Como sea, pensamos que había que rectificar algunas cosas, pero en ningún momento salir del espacio político. Es decir, nunca hacer travestismo político, irnos del partido, generar un grupo aparte. La discusión que dimos fue adentro, para desde ese lugar, de a poco, salir a flote. Cada uno desde su lugar. Tuvimos varias reuniones, algunas trascendieron y otras no. Por entonces tuvimos varias reuniones con Néstor Kirchner y con el gobernador Sergio Urribarri, quienes nos trasmitían tranquilidad. Nosotros, obviamente, teníamos lógicas dudas y temores políticos. Pero Néstor Kirchner siempre tuvo en claro hacia dónde había que ir, qué medidas eran necesarias y qué iría pasando. Y lo transmitía con una seguridad que contagiaba, que hacía confiar. Y al final terminó teniendo razón. - ¿Qué impacto tuvo en su gobierno el levantamiento del corte de Arroyo Verde?- Eso fue el 19 de junio de 2010. Significó una distensión en el clima social importante. Porque el corte, que se había iniciado con un apoyo casi masivo de la sociedad -el 82% estaba a favor- cuando se levanta sólo lo apoyaba el 35%. Si bien había una parte que estaba expectante, era una mayoría que quería el levantamiento. Entonces la herramienta de protesta, y no la cuestión de fondo, había generado una gran tensión social. Y esa tensión se trasladaba a toda la sociedad. Habíamos entrado a un terreno que a mí como dirigente me preocupaba mucho. Percibía que la ciudad estaba partida, por un tema secundario, algo que nunca le había pasado antes. El dilema era: corte sí, corte no. Mientras tanto Botnia trabajaba tranquila. En este sentido, creo que el levantamiento del corte generó mejores condiciones de convivencia, y despejó el elemento que obstaculizaba la causa de fondo, cuyo origen es Botnia. Perdieron los opositores dentro de la Asamblea
- El kirchnerismo local asimiló a la Asamblea Ambiental a la estrategia de la oposición. Esto está documentado en varias solicitadas. Si esto es así: ¿la Asamblea Ambiental salió derrotada en los comicios del domingo?- Aquellos integrantes de la Asamblea Ambiental que tuvieron un fuerte rol político partidario, fueron derrotados. Esto es innegable. Si la Asamblea salió derrotada o no, no sé. Es innegable -tampoco voy a ser ingenuo- que el sector político menos simpático para la Asamblea somos nosotros. Ahora que la Asamblea juegue su destino a una elección no me parece prudente. Y en algún momento uno percibió que la Asamblea estaba jugando su destino final a un acto electoral. Percibí eso. No lo digo como una definición taxativa. - ¿Y entonces cómo queda la Asamblea?- No soy fiscal de la Asamblea, quien tendrá que replantearse por qué en algún momento tuvo el acompañamiento masivo de la comunidad y hoy tiene una crisis de representatividad importante. - Usted sufrió un fuerte paro sindical. Luego siguió la renuncia de Guillermo Martínez como secretario de Gobierno. Desde entonces se instaló la idea de que había una ruptura más o menos solapada entre un sector político afín al senador Guastavino y lo que podríamos llamar el bahillismo. ¿Qué hay de verdad en todo esto?- Primero, trato de no generar ámbitos que se puedan asimilar a eso del "bahillismo". Me parece que eso no es una construcción colectiva generosa de la política. Estoy dentro del PJ y punto. Que hubo algunas diferencias y problemas de convivencia, es cierto. No voy a tapar el sol con las manos ni voy a negar esto. Pero a veces estas son diferencias lógicas, como hay en todos los ámbitos. Hay visiones distintas a veces sobre temas puntuales, no sobre el espacio político ni sobre adónde queríamos llegar. Por ahí había algunas diferencias metodológicas. Y algunos se sentían más cómodos trabajando de una manera, y otros de otra (...) Y esto no me hace dueño de la verdad. Quiero que quede bien claro: no significa que las diferencias me den autoridad a mí, y descalifiquen al otro. Quizá el otro grupo tenía razón y yo no. No sé. Pero estas diferencias, reitero, fueron circunstanciales y no rompieron la gobernabilidad. Generaron algún tipo de zozobra en algún momento, pero después seguimos trabajando juntos. Así llegamos al 2011 sin fisuras, acompañando este proyecto y la candidatura. - Otra conflicto que impactó en su gestión fue el agrario ¿Lo considera hoy objetivamente superado?- La modalidad que tuvo está desactivada. Algunas problemáticas que eran la causa del conflicto han sido superadas. Algunas de ellas, no todas. Y las otras, las que aún quedan por superarse, de alguna manera el gobierno las va resolviendo. Lo que algunos sectores de la producción quizá no entiendan, en este caso el campo, es que siempre hay cosas pendientes. Esto ocurre en todos los órdenes de la vida, tanto familiar como laboral. Todos tenemos desafíos a resolver en el corto o mediano plazo. Nunca vamos a encontrar la situación ideal. Entonces, si echamos mano a la lista de cuestiones pendientes como excusa para generar enfrentamientos permanentes, que tienen que ver más con lo político partidario que con reclamos genuinos del sector, estamos distorsionando el funcionamiento de las entidades gremiales. Las entidades gremiales tienen que preservar la independencia y la autonomía. Y representar a sectores de la producción planteando una agenda de temas a resolver, e ir trabajando conjuntamente con las autoridades en esa dirección. Solas, las autoridades no podemos ir resolviendo la problemática y el aislamiento de la entidad gremial. El aislamiento en el que tuvieron estos 2 años no les va a permitir resolver los problemas."No soy rencoroso"
- ¿Cuál es el sentimiento personal que abrigan hoy usted y su familia hacia el sector rural, del que por otra parte provienen?- Se vivieron momentos muy tensos. Hubo sinsabores, pero no hay rencores. Yo personalmente no soy rencoroso. Y la política enseña que no hay que tener rencores. Acá las cuestiones personales hay que dejarlas de lado. Pertenecen al ámbito de la casa o de la empresa de uno. - Hay quienes piensan que su virtud es haber soportado estoicamente algunas situaciones. Por ejemplo asistir a los discursos en la Sociedad Rural. ¿Cuándo no fue?- En el 2010, cuando vino Biolcatti. Ahí hay un límite (...) En la última reunión de la Rural, estuve presente porque me parece que el intendente tiene que ir. Uno no tiene que ir solamente a lugares donde espera escuchar cosas que le agraden. - ¿Alguien de su propio partido lo criticó a usted por ser demasiado condescendiente en estos casos?- Nadie me lo ha hecho saber. Uno escucha cosas por trascendidos. Pero de manera frontal y con honestidad, nadie me lo dijo. Pero yo no me guío por trascendidos. Entiendo que desde la responsabilidad política tengo que estar en todos los ámbitos en el marco del respeto a la diversidad, a la pluralidad. Tengo que estar, aunque escuche cosas que no me gusten. Eso no significa que mi presencia ahí convalide el discurso crítico que escucho. Es institucional. - A la luz del resultado electoral, ¿propicia un retorno de los que emigraron del PJ local?- No quiero caer en un lugar común, pero el que se va sin que lo eche, vuelve sin que lo llamen. Nosotros no echamos a nadie. Se fueron porque quisieron. Y en todo caso volver es una decisión de ellos. Pero volver significa apoyar este proyecto de país, de provincia y de municipalidad. Y respetar a las autoridades partidarias (...) - El irigoyenismo -remanente del Nuevo Espacio que retornó al PJ- insinuó hacerle una interna. ¿Esto le molestó?- No. Yo me considero un hombre de la democracia. No me va a molestar, por tanto, que alguien quiera internas para competir por la intendencia dentro de la democracia. - Quizá su figura no encaje del todo para un sector kirchnerista de paladar negro...- No soy exégeta en estas cosas. Pero les preguntaría a los que piensan así, ¿cuántas charlas tuvieron conmigo para averiguar mi visión ideológica de las cosas, antes de formularse un juicio de valor? Porque por ahí se está prejuzgando. Yo no creo que sea bueno andar haciendo juicios de valor con preconceptos. Esto lo digo a propósito de aquellos que, según ustedes, piensan así de mí. Les preguntaría si agotaron la instancia de intercambio de ideas para ver si soy más o menos kirchnerista. Por otro lado, creo que la política, al igual que la vida, es testimonial antes que nada. Y bueno, a través del testimonio creo haber dado sobradas muestras de dónde he estado en política, qué sitio ocupo hoy, y es posible imaginar dónde me gustaría estar. - Volviendo al cuadro complicado del 2009. ¿Sintió algo parecido a la soledad política?- Salvo la fractura del bloque, debo decir que siempre encontré acompañamiento permanente de parte de los funcionarios de la gestión municipal, de los concejales que quedaron en el oficialismo, de Liliana Ríos y de Pemo. Tenía marchas programadas del campo, manifestaciones, y nunca tuve menos de 20 o 30 funcionarios acompañándome en ese momento. Estaban acá conmigo. Nos hacíamos el aguante, por decirlo de alguna manera. A este reconocimiento debí haberlo hecho público mucho tiempo atrás. Por una cosa u otra no lo hice. Pero merece ser dicho. Es decir, no me sentí en soledad para nada. - Cuando uno se mete en política, quizá debe acepta lo que sobreviene. Pero imaginamos que la familia debe vivirlo de otro modo. ¿Es así?- Con ocasión del conflicto del campo, con los intendentes nos cargábamos diciendo que nos habíamos preparado para todo, menos para eso. Si alguno dijo que se había preparado para eso, mentía. "No nos mintamos entre nosotros", como dice un amigo mío. En realidad nadie se preparó para eso. Fue un aprendizaje durísimo, pero aprendizaje al fin (...) La familia me acompañó en todos los órdenes. Tanto mi señora como los chicos, pasaron momentos muy jodidos (...) Uno de mis hijos no durmió solo por casi 3 años, porque en un par de manifestaciones la pasó mal. Entonces no había manera que durmiera solo en la casa. Esas cosas duelen, y duelen mucho. Y mis hermanos me bancaron incondicionalmente. Es más, algunos se terminaron haciendo kirchneristas (...) - Su gobierno protagonizó fuertes tensiones con el Nuevo Espacio.- Sí, de entrada. Pero debo decir que no fue una oposición cerrada, irracional, obtusa. En algunas cuestiones creo que tuvo una posición desmedida y profundizó una actitud opositora que no comparto, aunque está dentro de las reglas de juego. En el caso de Parador Uno y de la Fundación INKA, creo que fue una oposición por la oposición misma. No plantearon alternativa ni hubo propuestas. De todos modos, sería grosero de mi parte decir que la oposición no me dio la gobernabilidad necesaria. "Emilio ha sido un político muy valioso" - Emilio Martínez Garbino acaba de decir que no se presentará más como candidato.- Sí, lo leí. Son decisiones de vida que uno debe respetar. Hay que valorar que Emilio es un político de toda la vida de Gualeguaychú. Aunque hay que leer bien lo que dice: decidió retirarse para competir en los cargos electivos, pero no de la política. Nadie se retira de la política. Lo que hay son corrimientos. Mi padre estuvo muy poco en política y les puedo asegurar que había muy pocos vecino de Gualeguaychú que diagnosticaban la situación social tan bien como él. Todo eso lo hacía mi viejo. Siempre le gustó la política y tenía una sensibilidad muy particular para determinar qué pasaba en la comunidad y por donde había que andar. Hay que rescatar de Emilio su transitar por la política de toda una vida. Este retiro parcial coincide con una excelente aceptación social hacia su figura. Ha sido alguien que ha ocupado distintos cargos públicos y recibido el reconocimiento de esta comunidad. Más allá de sus posicionamientos políticos, uno no puede negar que Emilio ha sido un político valioso para la ciudad. Y antes que nada un vecino con vocación de servicio. - Lamenta que su padre no haya podido presenciar el triunfo electoral.- Obviamente que sí (...) Me transmitió el interés por la política. En la sobremesa, en casa, se hablada de comercio y de política. Nunca de religión o de deporte, por ejemplo. Se hablaba mucho de política. Papá estaba muy enterado de todo y tenía una sensibilidad especial por la interna del peronismo. Me vivía preguntando por ella. Hablábamos de política, y entonces me preguntaba: "y la interna, ¿cómo está?". - Por ahí se ha largado la idea "Bahillo gobernador". Algún legislador, de hecho, casi la viene propiciando. - (Risas) Le di las gracias a Héctor de la Fuente, diciéndole que no me ayude más. Hoy honestamente, ante la ratificación a la gestión que he tenido de parte de los vecinos, lo único que me desvela es dar respuesta a los vecinos de Gualeguaychú. Estar planteándome hoy la posibilidad de la gobernación, sería casi una estafa a esa voluntad de los vecinos. Por otra parte, ellos me votaron para intendente. Y yo voy a trabajar de intendente. La Carta Orgánica, por ahora no Al ser consultado sobre la agenda del segundo mandato al frente de la municipalidad, Juan José Bahillo condicionó el llamado a una constituyente para debatir la Carta Orgánica Municipal al logro de determinados consensos previos.Según dijo, ese experimento fracasó al comienzo del 2010, entre otras razones, porque los sectores políticos locales no lograron definir una agenda de discusión, en torno a la cual generar un núcleo de coincidencias básicas.Reiteró que la decisión de postergar el llamado a una constituyente fue lo más sensato, porque la situación política que se había creado en esa época no aconsejaba seguir adelante.Recordó que primó entonces en dirigentes de algunos partidos la idea de que era preferible pagar el costo político de no avanzar, antes de ver fracasado ese proceso político-institucional.En este sentido, opinó que a partir del 11 de diciembre próximo el Ejecutivo impulsará una agenda de temas puntuales para ser debatidos en el marco del Concejo Deliberante.Al respecto mencionó: el destino y uso del predio del Frigorífico Gualeguaychú; destino y uso del predio de Plaza de Agua; y la localización del nuevo puente sobre el río Gualeguaychú.Bahillo afirmó que si se logra acordar en estas cuestiones sensibles, se podrá avanzar entonces en el tema de la Carta Orgánica. "No digo si o no a la Carta Orgánica. Generemos primero la confianza necesaria", sostuvo.Con respecto a los cambios en el gabinete, dijo que debe reemplazar a los funcionarios que asumen como concejales (Amalia Peroni y Martín Piaggio), pero también habrá otras renovaciones. "Esto se va a anunciar cerca del 10 de diciembre", anticipó.Preguntado sobre la oposición política local que quedó configurada tras las elecciones, el jefe comunal añadió: "Ojalá sea una oposición inteligentemente crítica. Que critique y controle, pero que proponga cuestiones superadoras".Respecto al papel de los medios de comunicación locales en estos cuatro años, Bahillo señaló: "Rescato que hayan sabido mantener siempre su independencia, más allá de las diferencias que a veces hemos tenido".Y añadió: "Debemos preservar la honestidad intelectual, no tener preconceptos, no tener prejuicios mutuos. Ni nosotros hacia ustedes ni ustedes hacia nosotros"."La prensa puede y debe hacer un aporte para tener una ciudad mejor. De hecho lo hace muchas veces. Ese construir la ciudad no significa darnos la razón a nosotros", agregó.Por último, el intendente remarcó que uno de los prejuicios instalados en la sociedad es aquel que ve a los políticos como seres de otra raza. "No comparto el concepto de clase política", afirmó."Antes que nada somos vecinos iguales que cualquiera, con vocación de servicio y con ganas de asumir una responsabilidad especial, nada más. Después, no somos ni más ni menos que los otros", declaró.En su opinión, se suele descalificar a los políticos, separándolos del resto de la sociedad. "Pero antes de ser políticos somos personas, con sentimientos y realidades humanas", aclaró.Si bien al político le caben mayores responsabilidades sociales, por la posición que ocupa, eso no amerita que la crítica hacia él se transforme en agravio y descalificación, razonó.
- ¿A que atribuye el respaldo que cosechó en las urnas?- Es un mix de cosas. Creo que a un intendente se lo evalúa por tres cuestiones centrales. Una es el nivel de prestación de servicios públicos. Con los servicios públicos -agua, cloaca y recolección de residuos- llegamos todos los días a todos los vecinos. En este sentido, mejoramos notablemente el nivel de prestación de servicios públicos. Después está el nivel de gestión de obra pública, su volumen. Y ahí tiene que ver un trabajo en equipo de lo local, lo provincial y lo nacional. Creo que es un valor agregado en nuestra propuesta: trabajar con distintos niveles de gobierno para tratar de darle respuesta a la gente. Y el tercer elemento, que yo creo que es importante a la hora de evaluar una gestión, es la relación del intendente con la comunidad. En suma, creo que en estas tres cosas estuvimos de bien a muy bien. La relación mía con la comunidad siempre fue buena, más allá de las dificultades que tuvimos en la primera parte de la gestión (...) Nos fuimos recomponiendo. En esas cosas que valorizan los vecinos, está el gobierno nacional, el trabajo en equipo con sus funcionarios, el acompañamiento de Pemo (Guastavino). Como he dicho en otro momento, sería subestimar al vecino creer que lo que pasó el domingo alrededor de nuestra propuesta local es sólo efecto de arrastre de Cristina (...) No hacemos nada con la excelente gestión de Cristina, si yo estuviera peleándome con los vecinos, por ejemplo. Y tampoco me serviría una excelente relación con los vecinos, como uno cree tener, sin un gobierno nacional que dé respuesta a la problemática de la gente.Como el Ave Fénix
- ¿Cuál cree que fue la clave de la resurrección del kirchnerismo en todo el país?- Se rompieron los manuales de la política. Ocurrieron cosas que no estaban escritas en ninguna universidad ni en ninguna academia de estudios superiores. (...) El kirchnerismo rompió con el mito de que gobiernos que se desgastan no se recuperan. El otro mito es que no hay gobierno que resista tres tapas de Clarín. Bueno, el kirchnerismo debe llevar más de 200 tapas de Clarín adversas. Se decía que cuando se pierde una legislativa en el medio del mandato, el gobierno está condenado a perder la general a los dos años siguiente. Todas estas creencias se rompieron. Creo que esto se debió al hecho de que el gobierno hizo la autocrítica necesaria allá en el 2009. Cuando nos fue mal se instaló nuevamente una agenda de gobierno. Fue un poco distinta. Se cambió el modo de relacionarse con la comunidad. Eso creo que fue también otra de las cuestiones determinantes (...) A la vez se fueron tomando decisiones importantes que permitieron avanzar en la transformación de algunas cuestiones sociales pendientes. La estatización de las AFJP, y la implementación de la asignación universal por hijo, fueron medidas gravitantes que se tomaron en 2009. La otra medida importante fue la Ley de Medios, y después Fútbol para Todos, de gran impacto social. ¿Qué hubiera hecho cualquier otro gobierno en su situación? Pues sentarse con los adversarios, con los ganadores de aquel momento, y negociar con los grupos económicos, con la oposición. Mantener el statu quo. Pero no, el kirchnerismo hizo todo lo contrario. Y en esto también rompe con los paradigmas. Cuando el futuro era sombrío
- En 2009, cuando no era fácil ser kirchnerista, sobre todo en Gualeguaychú ¿creyó en algún momento que su carrera política peligraba?- Sí, en algún momento lo pensé. No lo voy a negar. Estaba comprometido en términos de futuro. En ese escenario era innegable que el futuro se presentaba más adverso que próspero. Cuando uno recibe tantos sacudones se replantea las cosas. Si no lo hiciéramos caeríamos en la soberbia. Como sea, pensamos que había que rectificar algunas cosas, pero en ningún momento salir del espacio político. Es decir, nunca hacer travestismo político, irnos del partido, generar un grupo aparte. La discusión que dimos fue adentro, para desde ese lugar, de a poco, salir a flote. Cada uno desde su lugar. Tuvimos varias reuniones, algunas trascendieron y otras no. Por entonces tuvimos varias reuniones con Néstor Kirchner y con el gobernador Sergio Urribarri, quienes nos trasmitían tranquilidad. Nosotros, obviamente, teníamos lógicas dudas y temores políticos. Pero Néstor Kirchner siempre tuvo en claro hacia dónde había que ir, qué medidas eran necesarias y qué iría pasando. Y lo transmitía con una seguridad que contagiaba, que hacía confiar. Y al final terminó teniendo razón. - ¿Qué impacto tuvo en su gobierno el levantamiento del corte de Arroyo Verde?- Eso fue el 19 de junio de 2010. Significó una distensión en el clima social importante. Porque el corte, que se había iniciado con un apoyo casi masivo de la sociedad -el 82% estaba a favor- cuando se levanta sólo lo apoyaba el 35%. Si bien había una parte que estaba expectante, era una mayoría que quería el levantamiento. Entonces la herramienta de protesta, y no la cuestión de fondo, había generado una gran tensión social. Y esa tensión se trasladaba a toda la sociedad. Habíamos entrado a un terreno que a mí como dirigente me preocupaba mucho. Percibía que la ciudad estaba partida, por un tema secundario, algo que nunca le había pasado antes. El dilema era: corte sí, corte no. Mientras tanto Botnia trabajaba tranquila. En este sentido, creo que el levantamiento del corte generó mejores condiciones de convivencia, y despejó el elemento que obstaculizaba la causa de fondo, cuyo origen es Botnia. Perdieron los opositores dentro de la Asamblea

- El kirchnerismo local asimiló a la Asamblea Ambiental a la estrategia de la oposición. Esto está documentado en varias solicitadas. Si esto es así: ¿la Asamblea Ambiental salió derrotada en los comicios del domingo?- Aquellos integrantes de la Asamblea Ambiental que tuvieron un fuerte rol político partidario, fueron derrotados. Esto es innegable. Si la Asamblea salió derrotada o no, no sé. Es innegable -tampoco voy a ser ingenuo- que el sector político menos simpático para la Asamblea somos nosotros. Ahora que la Asamblea juegue su destino a una elección no me parece prudente. Y en algún momento uno percibió que la Asamblea estaba jugando su destino final a un acto electoral. Percibí eso. No lo digo como una definición taxativa. - ¿Y entonces cómo queda la Asamblea?- No soy fiscal de la Asamblea, quien tendrá que replantearse por qué en algún momento tuvo el acompañamiento masivo de la comunidad y hoy tiene una crisis de representatividad importante. - Usted sufrió un fuerte paro sindical. Luego siguió la renuncia de Guillermo Martínez como secretario de Gobierno. Desde entonces se instaló la idea de que había una ruptura más o menos solapada entre un sector político afín al senador Guastavino y lo que podríamos llamar el bahillismo. ¿Qué hay de verdad en todo esto?- Primero, trato de no generar ámbitos que se puedan asimilar a eso del "bahillismo". Me parece que eso no es una construcción colectiva generosa de la política. Estoy dentro del PJ y punto. Que hubo algunas diferencias y problemas de convivencia, es cierto. No voy a tapar el sol con las manos ni voy a negar esto. Pero a veces estas son diferencias lógicas, como hay en todos los ámbitos. Hay visiones distintas a veces sobre temas puntuales, no sobre el espacio político ni sobre adónde queríamos llegar. Por ahí había algunas diferencias metodológicas. Y algunos se sentían más cómodos trabajando de una manera, y otros de otra (...) Y esto no me hace dueño de la verdad. Quiero que quede bien claro: no significa que las diferencias me den autoridad a mí, y descalifiquen al otro. Quizá el otro grupo tenía razón y yo no. No sé. Pero estas diferencias, reitero, fueron circunstanciales y no rompieron la gobernabilidad. Generaron algún tipo de zozobra en algún momento, pero después seguimos trabajando juntos. Así llegamos al 2011 sin fisuras, acompañando este proyecto y la candidatura. - Otra conflicto que impactó en su gestión fue el agrario ¿Lo considera hoy objetivamente superado?- La modalidad que tuvo está desactivada. Algunas problemáticas que eran la causa del conflicto han sido superadas. Algunas de ellas, no todas. Y las otras, las que aún quedan por superarse, de alguna manera el gobierno las va resolviendo. Lo que algunos sectores de la producción quizá no entiendan, en este caso el campo, es que siempre hay cosas pendientes. Esto ocurre en todos los órdenes de la vida, tanto familiar como laboral. Todos tenemos desafíos a resolver en el corto o mediano plazo. Nunca vamos a encontrar la situación ideal. Entonces, si echamos mano a la lista de cuestiones pendientes como excusa para generar enfrentamientos permanentes, que tienen que ver más con lo político partidario que con reclamos genuinos del sector, estamos distorsionando el funcionamiento de las entidades gremiales. Las entidades gremiales tienen que preservar la independencia y la autonomía. Y representar a sectores de la producción planteando una agenda de temas a resolver, e ir trabajando conjuntamente con las autoridades en esa dirección. Solas, las autoridades no podemos ir resolviendo la problemática y el aislamiento de la entidad gremial. El aislamiento en el que tuvieron estos 2 años no les va a permitir resolver los problemas."No soy rencoroso"
- ¿Cuál es el sentimiento personal que abrigan hoy usted y su familia hacia el sector rural, del que por otra parte provienen?- Se vivieron momentos muy tensos. Hubo sinsabores, pero no hay rencores. Yo personalmente no soy rencoroso. Y la política enseña que no hay que tener rencores. Acá las cuestiones personales hay que dejarlas de lado. Pertenecen al ámbito de la casa o de la empresa de uno. - Hay quienes piensan que su virtud es haber soportado estoicamente algunas situaciones. Por ejemplo asistir a los discursos en la Sociedad Rural. ¿Cuándo no fue?- En el 2010, cuando vino Biolcatti. Ahí hay un límite (...) En la última reunión de la Rural, estuve presente porque me parece que el intendente tiene que ir. Uno no tiene que ir solamente a lugares donde espera escuchar cosas que le agraden. - ¿Alguien de su propio partido lo criticó a usted por ser demasiado condescendiente en estos casos?- Nadie me lo ha hecho saber. Uno escucha cosas por trascendidos. Pero de manera frontal y con honestidad, nadie me lo dijo. Pero yo no me guío por trascendidos. Entiendo que desde la responsabilidad política tengo que estar en todos los ámbitos en el marco del respeto a la diversidad, a la pluralidad. Tengo que estar, aunque escuche cosas que no me gusten. Eso no significa que mi presencia ahí convalide el discurso crítico que escucho. Es institucional. - A la luz del resultado electoral, ¿propicia un retorno de los que emigraron del PJ local?- No quiero caer en un lugar común, pero el que se va sin que lo eche, vuelve sin que lo llamen. Nosotros no echamos a nadie. Se fueron porque quisieron. Y en todo caso volver es una decisión de ellos. Pero volver significa apoyar este proyecto de país, de provincia y de municipalidad. Y respetar a las autoridades partidarias (...) - El irigoyenismo -remanente del Nuevo Espacio que retornó al PJ- insinuó hacerle una interna. ¿Esto le molestó?- No. Yo me considero un hombre de la democracia. No me va a molestar, por tanto, que alguien quiera internas para competir por la intendencia dentro de la democracia. - Quizá su figura no encaje del todo para un sector kirchnerista de paladar negro...- No soy exégeta en estas cosas. Pero les preguntaría a los que piensan así, ¿cuántas charlas tuvieron conmigo para averiguar mi visión ideológica de las cosas, antes de formularse un juicio de valor? Porque por ahí se está prejuzgando. Yo no creo que sea bueno andar haciendo juicios de valor con preconceptos. Esto lo digo a propósito de aquellos que, según ustedes, piensan así de mí. Les preguntaría si agotaron la instancia de intercambio de ideas para ver si soy más o menos kirchnerista. Por otro lado, creo que la política, al igual que la vida, es testimonial antes que nada. Y bueno, a través del testimonio creo haber dado sobradas muestras de dónde he estado en política, qué sitio ocupo hoy, y es posible imaginar dónde me gustaría estar. - Volviendo al cuadro complicado del 2009. ¿Sintió algo parecido a la soledad política?- Salvo la fractura del bloque, debo decir que siempre encontré acompañamiento permanente de parte de los funcionarios de la gestión municipal, de los concejales que quedaron en el oficialismo, de Liliana Ríos y de Pemo. Tenía marchas programadas del campo, manifestaciones, y nunca tuve menos de 20 o 30 funcionarios acompañándome en ese momento. Estaban acá conmigo. Nos hacíamos el aguante, por decirlo de alguna manera. A este reconocimiento debí haberlo hecho público mucho tiempo atrás. Por una cosa u otra no lo hice. Pero merece ser dicho. Es decir, no me sentí en soledad para nada. - Cuando uno se mete en política, quizá debe acepta lo que sobreviene. Pero imaginamos que la familia debe vivirlo de otro modo. ¿Es así?- Con ocasión del conflicto del campo, con los intendentes nos cargábamos diciendo que nos habíamos preparado para todo, menos para eso. Si alguno dijo que se había preparado para eso, mentía. "No nos mintamos entre nosotros", como dice un amigo mío. En realidad nadie se preparó para eso. Fue un aprendizaje durísimo, pero aprendizaje al fin (...) La familia me acompañó en todos los órdenes. Tanto mi señora como los chicos, pasaron momentos muy jodidos (...) Uno de mis hijos no durmió solo por casi 3 años, porque en un par de manifestaciones la pasó mal. Entonces no había manera que durmiera solo en la casa. Esas cosas duelen, y duelen mucho. Y mis hermanos me bancaron incondicionalmente. Es más, algunos se terminaron haciendo kirchneristas (...) - Su gobierno protagonizó fuertes tensiones con el Nuevo Espacio.- Sí, de entrada. Pero debo decir que no fue una oposición cerrada, irracional, obtusa. En algunas cuestiones creo que tuvo una posición desmedida y profundizó una actitud opositora que no comparto, aunque está dentro de las reglas de juego. En el caso de Parador Uno y de la Fundación INKA, creo que fue una oposición por la oposición misma. No plantearon alternativa ni hubo propuestas. De todos modos, sería grosero de mi parte decir que la oposición no me dio la gobernabilidad necesaria. "Emilio ha sido un político muy valioso" - Emilio Martínez Garbino acaba de decir que no se presentará más como candidato.- Sí, lo leí. Son decisiones de vida que uno debe respetar. Hay que valorar que Emilio es un político de toda la vida de Gualeguaychú. Aunque hay que leer bien lo que dice: decidió retirarse para competir en los cargos electivos, pero no de la política. Nadie se retira de la política. Lo que hay son corrimientos. Mi padre estuvo muy poco en política y les puedo asegurar que había muy pocos vecino de Gualeguaychú que diagnosticaban la situación social tan bien como él. Todo eso lo hacía mi viejo. Siempre le gustó la política y tenía una sensibilidad muy particular para determinar qué pasaba en la comunidad y por donde había que andar. Hay que rescatar de Emilio su transitar por la política de toda una vida. Este retiro parcial coincide con una excelente aceptación social hacia su figura. Ha sido alguien que ha ocupado distintos cargos públicos y recibido el reconocimiento de esta comunidad. Más allá de sus posicionamientos políticos, uno no puede negar que Emilio ha sido un político valioso para la ciudad. Y antes que nada un vecino con vocación de servicio. - Lamenta que su padre no haya podido presenciar el triunfo electoral.- Obviamente que sí (...) Me transmitió el interés por la política. En la sobremesa, en casa, se hablada de comercio y de política. Nunca de religión o de deporte, por ejemplo. Se hablaba mucho de política. Papá estaba muy enterado de todo y tenía una sensibilidad especial por la interna del peronismo. Me vivía preguntando por ella. Hablábamos de política, y entonces me preguntaba: "y la interna, ¿cómo está?". - Por ahí se ha largado la idea "Bahillo gobernador". Algún legislador, de hecho, casi la viene propiciando. - (Risas) Le di las gracias a Héctor de la Fuente, diciéndole que no me ayude más. Hoy honestamente, ante la ratificación a la gestión que he tenido de parte de los vecinos, lo único que me desvela es dar respuesta a los vecinos de Gualeguaychú. Estar planteándome hoy la posibilidad de la gobernación, sería casi una estafa a esa voluntad de los vecinos. Por otra parte, ellos me votaron para intendente. Y yo voy a trabajar de intendente. La Carta Orgánica, por ahora no Al ser consultado sobre la agenda del segundo mandato al frente de la municipalidad, Juan José Bahillo condicionó el llamado a una constituyente para debatir la Carta Orgánica Municipal al logro de determinados consensos previos.Según dijo, ese experimento fracasó al comienzo del 2010, entre otras razones, porque los sectores políticos locales no lograron definir una agenda de discusión, en torno a la cual generar un núcleo de coincidencias básicas.Reiteró que la decisión de postergar el llamado a una constituyente fue lo más sensato, porque la situación política que se había creado en esa época no aconsejaba seguir adelante.Recordó que primó entonces en dirigentes de algunos partidos la idea de que era preferible pagar el costo político de no avanzar, antes de ver fracasado ese proceso político-institucional.En este sentido, opinó que a partir del 11 de diciembre próximo el Ejecutivo impulsará una agenda de temas puntuales para ser debatidos en el marco del Concejo Deliberante.Al respecto mencionó: el destino y uso del predio del Frigorífico Gualeguaychú; destino y uso del predio de Plaza de Agua; y la localización del nuevo puente sobre el río Gualeguaychú.Bahillo afirmó que si se logra acordar en estas cuestiones sensibles, se podrá avanzar entonces en el tema de la Carta Orgánica. "No digo si o no a la Carta Orgánica. Generemos primero la confianza necesaria", sostuvo.Con respecto a los cambios en el gabinete, dijo que debe reemplazar a los funcionarios que asumen como concejales (Amalia Peroni y Martín Piaggio), pero también habrá otras renovaciones. "Esto se va a anunciar cerca del 10 de diciembre", anticipó.Preguntado sobre la oposición política local que quedó configurada tras las elecciones, el jefe comunal añadió: "Ojalá sea una oposición inteligentemente crítica. Que critique y controle, pero que proponga cuestiones superadoras".Respecto al papel de los medios de comunicación locales en estos cuatro años, Bahillo señaló: "Rescato que hayan sabido mantener siempre su independencia, más allá de las diferencias que a veces hemos tenido".Y añadió: "Debemos preservar la honestidad intelectual, no tener preconceptos, no tener prejuicios mutuos. Ni nosotros hacia ustedes ni ustedes hacia nosotros"."La prensa puede y debe hacer un aporte para tener una ciudad mejor. De hecho lo hace muchas veces. Ese construir la ciudad no significa darnos la razón a nosotros", agregó.Por último, el intendente remarcó que uno de los prejuicios instalados en la sociedad es aquel que ve a los políticos como seres de otra raza. "No comparto el concepto de clase política", afirmó."Antes que nada somos vecinos iguales que cualquiera, con vocación de servicio y con ganas de asumir una responsabilidad especial, nada más. Después, no somos ni más ni menos que los otros", declaró.En su opinión, se suele descalificar a los políticos, separándolos del resto de la sociedad. "Pero antes de ser políticos somos personas, con sentimientos y realidades humanas", aclaró.Si bien al político le caben mayores responsabilidades sociales, por la posición que ocupa, eso no amerita que la crítica hacia él se transforme en agravio y descalificación, razonó.
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