Bahillo recordó los tramos más duros de su gobierno
La crisis con el campo, la derrota electoral de 2009, la acerba crítica de la oposición, la gripe A. El intendente Juan José Bahillo pasó revista a los momentos de desasosiego y contó cómo hizo para sobreponerse. En diálogo con EL DIA, dijo que sigue evaluando su candidatura, aunque aclaró que la gestión es valorada. "Hay un vínculo de confianza entre los vecinos y la institución municipal", dijo.Por Marcelo Lorenzo - "La ciudad es otra", ha dicho al hacer un balance de los tres años de gestión, y al dejar inaugurado el nuevo período legislativo local. Debemos entender, entonces, que siente que ha cubierto las expectativas depositadas en usted. ¿Es así?Juan José Bahillo:- Me pide que yo interprete el grado de satisfacción de la comunidad. Pero no tengo esa capacidad. Puedo hablar de lo que yo percibo, a partir de mi contacto diario con la colectividad. Veo que hay un grado de satisfacción importante. En la comunidad se reconocen el nivel de obra, la capacidad de gestión en escenarios que a veces han sido complejos. Se reconoce el mejoramiento que ha habido de los servicios públicos. En el agua potable, en la recolección de residuos. Y en el último año en el barrido. Estos tres servicios públicos son obligaciones indelegables del Estado. Porque hay un principio de equidad en esto. Nosotros con esas acciones llegamos a todos los vecinos de Gualeguaychú, todos los días. La universalización de los servicios hace que con ellos estemos llegando a todos los vecinos. La obra pública, es cierto, ha sido importantísima: tiene un volumen y un monto como no ha habido antecedentes del '83 a la fecha; y ojalá podamos seguir creciendo en este frente. De todos modos, con los servicios uno llega a las familias todos los días. Es otra cosa. - ¿Cuál cree que ha sido el principal acierto de su gobierno? ¿O en todo caso aquel aspecto positivo que, según su visión, lo diferencia de gestiones anteriores?- Más allá de la cuestión de los servicios públicos, de la capacidad de obra, la capacidad de gestión, creo que ha sido la modalidad de relacionar a la institución municipal con los vecinos y con todos los sectores de la comunidad. Coincidiendo o no coincidiendo con algunas políticas. Siempre respetándonos y estableciendo un marco de confianza. Esta pregunta, la verdad, nunca me la habían hecho. Estoy evaluando y tratando de contestarte. A mí algo que humildemente me llena de satisfacción es la credibilidad que tiene la gente hacia a la gestión y hacia mi persona. Aunque me pone incómodo hablar de mi mismo (...) Hay un vínculo de confianza entre los vecinos y la institución municipal, más allá del grado de satisfacción alcanzado por algunas políticas. Esto que yo digo no significa aceptación electoral. Eso el vecino lo valorará después a la hora de las elecciones (...) Por otro lado, nosotros nos relacionamos todos los días sobre todo con vecinos que tienen problemas. Y esta relación no sólo se da en un marco de respeto. El vecino confía también en que la gestión le puede solucionar el problema, con un grado de expectativa razonable. Es importante que un gobierno despierte esta confianza. Peripecias en el cargo - En estos tres años, ¿qué momentos de la gestión fueron más difíciles?- En términos personales fue el conflicto con el campo. Porque fue un conflicto muy duro con un sector con el que tengo una relación particular. Con gente que uno conoce de toda la vida y que en alguna medida también aprecia. Fue un conflicto innecesariamente duro con mi persona, y esa dureza se trasladó inclusive a mi familia. Uno tiene que hacer un esfuerzo para superar estas cuestiones. Pero no nos invade ni el rencor ni el revanchismo. Ese fue un momento muy duro a nivel personal. A nivel político, fue muy dura la derrota de junio 2009. Hay que admitirlo: a esa semana no la voy a olvidar nunca. Conocido el escrutinio, el lunes fuimos convocados a Paraná para una reunión con el Ministro de Salud para enfrentar la problemática de la Gripe "A", que en los últimos días se había potenciado. Había que tomar decisiones muy duras e importantes. Cuando vuelvo a Gualeguaychú, me encuentro con un problema absolutamente menor, pero que había que manejar con mucha prudencia, por la connotación que lo rodeaba. Me refiere a un pequeño hecho en Tesorería. El tesorero había tenido un episodio con 10 mil pesos, que luego repuso de su bolsillo. El episodio fue solucionado en menos de media hora. A todo esto, el martes, en medio de la emergencia de la Gripe A, el doctor Hugo Gorla (director del Hospital) me llama y me dice: "Juanjo, si se infarta alguien, no tenemos camilla, no tenemos cama en terapia intensiva, porque estamos saturados, estamos desbordados. Se nos puede morir en el pasillo" (...) Eso fue muy fuerte y había que actuar rápido. Emitimos un decreto por el cual se paralizaba y se cerraba la ciudad. Uno había tenido 72 horas antes una elección que no lo alentaba a tomar decisiones que atravesaban a toda la comunidad. Pero era la autoridad y había que enfrentar la situación. Había que tomar medidas que la comunidad entera tenía que bancar. Porque había que cerrar la ciudad. Y había que cerrarla en términos turísticos, en términos comerciales; en todo. Me reuní con el Colegio Médico el miércoles por la mañana. Luego que redactamos el decreto, charlé con el gobernador y le dije: 'me parece que tenemos que avanzar todos en este sentido'. Finalmente, el gobernador tomó la medida, y simultáneamente lo hicimos nosotros. Después avanzaron todos los municipios de la provincia; pero fuimos nosotros tristemente pioneros, por decirlo de alguna manera. Es decir, fueron decisiones muy duras en un contexto en el cual no nos sentíamos muy respaldados. - En esos momentos, ¿de dónde sacó fuerzas para enfrentar la adversidad?- Uno termina a veces asombrándose de uno mismo, de lo que es capaz de hacer ante situaciones límite. Situaciones en las que se suele revelar lo mejor y lo peor de las personas (...) Hay ciertas capacidades que están ahí, pero que uno no dimensiona hasta que no está sometido a exigencias. Esas capacidades afloran bajo presión. Después, cuando pasa el tiempo, uno puede hacer un balance de lo actuado. Saca conclusiones y también hace su propia autocrítica. - Los gobiernos no suelen verbalizar autocríticas, porque seguramente piensan que eso sería darle pasto a los opositores. ¿Usted piensa así?- Hay mucha deshonestidad intelectual. Yo hago autocrítica. Pero tampoco hay que ser ingenuo en política. Partamos del supuesto de que somos humanos y nos podemos equivocar (...) Uno puede hacer una autocrítica sana y con honestidad intelectual. Pero en política se corre el riesgo de que eso se distorsione. Del otro lado de la vereda, con deshonestidad intelectual, esa autocrítica puede transformarse -de hecho ocurre en muchas oportunidades- en algo así: "el mismo intendente reconoce que no lo puede hacer". Y uno no es ingenuo. En el Concejo Deliberante, durante el discurso de apertura de sesiones, hice una autocrítica con relación al veto de la ordenanza del cambio de nombre de calles. Tenemos tiempo de remediar esto. Creí que hubiera sido deshonesto hacer esa autocrítica el último día de gobierno. "Nunca se maltrató así a un intendente"
- En este tiempo, ¿qué es lo que más le ha molestado de la crítica opositora? ¿Que ha considerado una verdadera injusticia?- En el discurso en el Concejo agradecí a los concejales de la oposición algunas cuestiones. También dije que desde que nosotros iniciamos la gestión hubo una relación al principio bastante tirante. Pero que en el transcurso del tiempo fue mejorando. Dije además que lo que cambió fue el modo de comportarse de la oposición, no la manera de hacer política del Ejecutivo. Al comienzo de gestión, la relación entre el Ejecutivo y la oposición fue muy distinta a lo que habíamos vivido desde el '83 para acá. Yo fui objeto de solicitadas injustamente duras por parte de concejales de la oposición. Y por parte de concejales que eran de mi propio bloque y que después se fueron. La verdad hay que decirla: nunca se había maltratado así a un intendente en la democracia. Esas solicitadas públicas no tienen antecedentes. Básicamente ponían en tela de juicio desde mi honestidad hasta mi idoneidad para estar al frente de la cosa pública. Por lo demás, si tenemos idoneidad para gobernar, creo que ha quedado respondido en estos tres años de gestión. Estas acusaciones me dolieron mucho más porque fueron realizadas en términos personales. En términos políticos, se vivió la confrontación por Parador Uno. Fue el fracaso de la política, porque en lugar de resolver el diferendo en el Concejo, la cosa se judicializó (...) Como sea, debo decir que este nivel de confrontación no se trasladó luego al Concejo Deliberante. Este Concejo a mí me dio las ordenanzas (no todas, pero la gran mayoría) que necesitaba para gobernar en estos tres años. A mí no me complicaron la gobernabilidad ni los concejales que se fueron de nuestro bloque, cuestión que por otro lado nunca voy a compartir ni entender (...) "Me pone mal"
- Una cosa es la sustancia del gobierno y otra la percepción que la sociedad tiene de ella. ¿Acaso ha debido lidiar con estereotipos negativos instalados en la opinión pública? - Sí. Como el preconcepto muy fuerte de la deshonestidad de la política. Y me cuesta mucho. No tengo por qué acostumbrarme a algo que no soy. No es fácil convivir con esta percepción. Me cuesta horrores, me pone mal. Que se parta directamente del prejuicio de que hacemos todo con deshonestidad intelectual y económica, por algún interés en particular, a eso no logro acostumbrarme. Estoy aprendiendo a convivir de alguna manera con esto, pero me embroma. Cuando se generaliza se cometen injusticias. Hay buenos y malos en todos los actores de la sociedad argentina y gualeguaychuense. Hay buenos y malos empresarios; buenos y malos sindicalistas. Y la división tampoco es 'blanco o negro'. Hay matices. Hay buenos políticos y malos políticos. Hay matices también dentro de la política. Lo que ocurre es que el desprestigio y los grados de corrupción de algunos pocos, que tienen mucha mediatización, nos llevan puestos a todos. - ¿Y con algún estereotipo que se haya instalado a propósito de su gestión?- No, eso no. No lo he percibido. Me pone incómodo la autoreferencia. Pero entiendo que los vecinos, por lo que ellos nos transmiten, ven en el gobierno a buena gente, más allá de que admiten que nos podemos equivocar. Pero no ponen en duda -en el mano a mano, al menos- la intencionalidad de nuestros actos. Y esto para mi es tremendamente valioso en lo personal. Más allá de la magnífica obra pública o mejoramiento de los servicios públicos, preservar el buen nombre y el valor de la credibilidad de la palabra para mí no tiene precio. - Algunos dentro de su partido -muy por lo bajo- lo critican porque usted no encaja con el perfil del kirchnerista puro. ¿Qué piensa?- No he sentido eso; nadie me lo han manifestado. Es más, hemos defendido siempre este modelo de país, aunque con las características propias de cada uno. A mí por ejemplo nadie me verá hacer actos o gestos de autoritarismo. No es mi modo de ser en ninguna actitud de la vida. Por otra parte, si algunos han defendido este modelo de país en estos años, a veces en situaciones difíciles, esos hemos sido los intendentes. Yo he tenido dieciocho manifestaciones frente a la municipalidad. Y no lograron de ninguna manera hacerme dudar de mi responsabilidad en el gobierno. Y eso que admito que en algunas cuestiones nos equivocamos. O que el gobierno nacional se equivocó, lo cual no invalida la defensa de este modelo. Eso no me impide ser crítico de algunas cuestiones. No me voy a transformar en un obsecuente. También entiendo que es responsable hacer las críticas en el ámbito que corresponde. - ¿La institucionalidad de Gualeguaychú estuvo en peligro en algunos de esos momentos críticos?- Sí. Lo que es cierto es que yo en ese momento no lo percibí. Después me di cuenta. Pero sí. No tengo ninguna duda al respecto. Candidatura en veremos
- Finalmente, ¿tiene decidido si se postulará otra vez como intendente?- Es un proceso. Es una decisión distinta a la que tomé allá en 2006 (...) Estoy en la etapa más que nada de decisión personal. Pero también hay que seguir avanzando en algunas definiciones políticas (...) El punto es que uno tiene que estar dispuesto a superarse a uno mismo. Tiene que hacer una autocrítica y tratar de ver por qué no se hicieron algunas cosas: porque no me dejaron -como diría Alfonsín-, porque no quise o porque no pude. Si fue porque no pude, la autocrítica tiene que ser más fuerte. Hay que ser muy honesto en esto. Si estoy convencido de que puedo superar mi propia gestión, entonces quizá avanzaremos. - ¿Se ha fijado un tiempo para resolver su candidatura?- No pongo fechas. Estos son procesos internos que no tienen un día determinado (...) - ¿Le sorprendió que Militancia Peronista quiera disputar el poder internamente en el PJ?- De alguna manera sí. Pero están dentro del Partido Justicialista, y uno los veía con ganas de protagonizar nuevamente un espacio político. Me parece válido, sobre todo cuando defendemos el mismo modelo de país (...) Hubiera esperado, eso sí, algunas charlas previas antes de esta definición pública. Pero bueno, tomaron esta decisión y yo la respeto. También de alguna manera uno valora que es gente con profundas convicciones y con buenas intenciones. Y que quiere trabajar en beneficio de la comunidad. Esto debe ser celebrado. - Si usted decide postularse, irá a una interna con Militancia. Este test, ¿puede impactar negativamente en la gestión?- No debería. Las internas, cuando se llevan a cabo en el marco de las buenas prácticas políticas, son sanas y saludables porque terminan fortaleciendo la candidatura. Es clave, también, que se respete aquello de que "el que gana conduce y el que pierde acompaña". Ahora, cuando se hace la interna de manera especulativa, para medir fuerza y después ver si uno se suma en otro frente, eso desprestigia la política. En este caso creo que esta interna persigue los mejores fines de la política. No hay ningún elemento que me permite dudar de las intenciones del grupo de Daniel Irigoyen. Creo que su objetivo coincide con la mirada que uno tiene de lo que debe ser una interna. Botnia, Laguna y paritaria - Yendo a su discurso en el Concejo, los opositores objetan que usted haya omitido el conflicto por Botnia. ¿Qué responde?Juan José Bahillo:- Puede ser; lo admito. Es un tema que ha sufrido variaciones en el tiempo. No es algo estático. A partir de La Haya encontró un canal para continuar con el reclamo. Antes este conflicto rebotaba en distintos niveles de gobierno. Ahora está encausado porque La Haya le dio poder de policía a la CARU. Es este último organismo el que tiene la obligación, casi judicial, de avanzar (...) Pero esto no significa de ninguna manera que esté ausente de la agenda del intendente. De hecho no dejo de reunirme con integrantes de la Asamblea ambiental. - ¿Qué significado tuvo el levantamiento del corte de Arroyo Verde? - Volvió a instalar que el problema real es Botnia y no el corte. Porque las cosas se habían desvirtuado (...) La ciudad, además, estaba partida entre "corte sí" y "corte no". Y estábamos llegando a un grado de enfrentamiento que como comunidad nos hacía muy mal. Y uno no quiere ver nunca a su pueblo entrampado, como había quedado. - Con respecto a la Laguna Sanitaria ¿es buena la metáfora, formulada por uno de sus funcionarios, acerca de que se recibió un Mercedes Benz que no se puede mantener?- No. Es desafortunada. Es una obra muy buena que nos enorgullece como ciudad. Y es nuestra obligación que esa laguna funcione de manera correcta y se le haga el mantenimiento correcto. En eso estamos trabajando. Le quiero llevar tranquilidad a la gente de que la laguna funciona de manera correcta. Se le hacen los mantenimientos que corresponden. Hay algunas cuestiones que vienen más retrasadas. Se está trabajando en algunas cuestiones puntuales, pero la laguna funciona de manera óptima. - ¿El gobierno va a conceder el 30 % de aumento que pide el Sindicato Municipal?- Si algo aprendí del innecesario conflicto que tuvimos en el 2009, es que cometimos el error de negociar con el Sindicato de alguna manera a través de los medios. No queremos cometer el mismo error. Por eso prefiero mantener esto dentro del ámbito de la paritaria. Y le pido paciencia al periodismo en este punto. Lo que hacemos es tratar de preservar el diálogo y la buena relación de confianza que se ha generado entre el Ejecutivo y los trabajadores municipales.
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