Barcia: “El 67% de los egresados del secundario no entienden lo que leen”
El Presidente de la Academia Argentina de Letras habló de las incapacidades de los jóvenes para escribir una idea o expresar un concepto oralmente. Opinan dos docentes y una psicopedagoga.Carlos Riera/Rubén Skubij/Guillermo NavarroLa tecnología, ¿culpable o inocente? ¿buena o mala? ¿aporta o descarta? ¿construye o destruye vocabulario? ¿permite un crecimiento intelectual o profundiza la pobreza en la capacidad de comprensión? En realidad es todo y nada. Depende cómo y para qué se la utilice.La pérdida de capacidad de comprensión de lo que se aprende, de lo que se lee, afecta al 67% de los egresados del secundario en Argentina, según cifras del Ministerio de Educación de la Nación."No tienen lectura comprensiva, no entienden lo que leen, y si uno no entiende lo que lee no puede comentar un texto, no puede expresar por escrito aquello que puede pensar. ¿Por qué? Porque para pensar hay que tener riqueza verbal, sino están cautivos de su limitación".Así sintetizó el presidente de la Academia Argentina de Letras, Pedro Luis Barcia, la dificultad que presentan principalmente niños y jóvenes estudiantes, al momento de manifestarse o expresarse en cualquier ámbito de manera verbal o escrita, particularmente en la escuela.La situación planteada genera un debate importante: ¿la tecnología generó la pérdida del lenguaje, abreviándolo, o el ámbito educativo no se terminó de aggiornar para asimilarla como buen aliada?En diálogo con elDía, el Doctor en Letras explicó que estamos insertos en la etapa de las expresiones escritas "acotadas a cuestiones de espacio como los 140 caracteres del celular y los 160 del Twiter". "La brevedad está acicateada por estos espacios, limitación que se puede volver una virtud porque para escribir se lo debe hacer más concentradamente, más sintéticamente", expresó.- Preocupa a los docentes la pérdida de oralidad y escritura que tienen los niños y jóvenes. Y se estigmatiza a las redes sociales con un alto grado de responsabilidad en eso. ¿Cuál es el análisis de la Academia Argentina de Letras?- Los maestros tienen que preocuparse por saber qué son las redes sociales, cómo se manejan, lo que es el Tweeter, lo que es el Facebook, lo que es chatear, meterse y hacer exploraciones por Internet. El problema es que el chico descalifica injustamente al docente que no maneja esos instrumentos, porque no tiene el maestro una habilidad técnica. Y los padres son torpes cuando creen que el chico es muy inteligente porque maneja estos recursos. Si el maestro los manejara, tiene sobre el alumno una supremacía para poder enseñarle y señalarle cosas y defectos. Hay un principio fundamental que es la clave: el usuario del idioma lleva su competencia o su incompetencia lingüística a todo lo que toca. (...) La preocupación fundamental que hay que tener es que la escuela retome la supervisión de todos estos recursos en la enseñanza de la Lengua.El chico que tiene un dominio de idioma más o menos aceptable para su edad no tiene dificultad en twitaer, inclusive en simplificar palabras, suprimir mayúsculas, dejar de lado la puntuación. En esto no hay que ser muy ortodoxo. (...) Pero yo no puedo justificarme cuando tengo una incapacidad o discapacidad para escribir o hablar. ¿Y entonces qué pasa? En esos casos del discapacitado verbal los nuevos medios lo que hacen es acentuar las deficiencias porque indudablemente si un chico no tiene riqueza verbal y chatea lo que va a hacer es repetir las mismas: fabuloso, macanudo, boludo, y permanentemente va a repetir las mismas palabras que son como comodines que maneja porque no tiene otra posibilidad de elegir adjetivos. La velocidad del chat lo afecta seriamente en la enunciación de las frases, porque lo obliga a una velocidad para mantener la casi simultaneidad de la conversación escrita lo que se llama lectoral. Pues en ese caso la celeridad se le vuelve en contra. Entonces para un chico que es discapacitado verbal el chateo lo anula y le acentúa determinados vicios y actitudes que después se le van a notar en cualquier escrito que el chico presente. Y cuando tenga que escribir formalmente no lo sabe hacer.- Estamos en la etapa de sintetizar el lenguaje...- Siempre ha habido síntesis de lenguaje porque desde que somos chicos hemos hechos resúmenes, todo tipo de abstracciones, síntesis. Pero ocurre que en nuestros días la brevedad está acicateada por los 160 espacios de la pantalla del celular y los 140 espacios del tweeter, limitación que se puede volver una virtud porque al tener poco espacio para escribir se tiene que escribir más concentradamente, más apretadamente, más sintéticamente. De ahí vienen las abreviaturas con las que hay que tener cuidado porque no hay ningún diccionario universal de abreviaturas en medios electrónicos. Es una macana, porque cada tribu electrónica lo hace con determinadas abreviaturas que no son las del otro grupo. Y al no haber categorías universales, se genera confusión cuando se pasa de un grupo a otro.- ¿Es entonces la escuela la que se debe agiornar para aceptar los cambios? Actualmente los niños y jóvenes escriben en texto formal con las mismas abreviaturas que utilizan para comunicarse por chat...- Sí. En realidad las abreviaturas nacen en las escrituras de la Edad Media y nosotros cuando tomábamos apuntes usábamos abreviaturas. En la Edad Media había un condicionamiento espacial que era por el costo de los pergaminos, entonces había que abreviar palabras para que nos ocupara menos espacio. Bueno, acá tenemos una cuestión de hecho espacial que son limitaciones de 160 y de 140 caracteres en Twiter y celulares. Es interesante porque esta limitación puede ser un motivo de enseñanza.Capacitación docente- ¿Desde el punto de vista de la Academia de Letras, desde su propia experiencia, en qué medida preocupa esta deformación del lenguaje y la pérdida de la escritura? - Hay Academias que ni siquiera han tratado el tema. La nuestra tiene un librito nuevo publicado que se llama "La lengua y las nuevas tecnologías". La Academia Española no tiene ningún texto publicado sobre esto... - Es un tema tabú entonces...- Es que no se animan. La cuestión es que no es lícito hablar de lo que no se maneja. Yo soy en tecnología un inmigrante digital, aquel que viene de otra generación pero me agiorné. Me preocupo por esto, aprendo los recursos, los estudios. Lo que no puedo hacer por mí mismo, en la Academia lo estoy haciendo, tecnificándola de una manera electrónica tan avanzada que estamos a la cabeza en esto y no estoy exagerando. Ninguna Academia del mundo tiene un canal en Youtube como tiene la de Letras en la Argentina. Ninguna ha tenido hasta ahora una newsletter (boletín Informativo digitalizado), y ahora la Real Academia Española me escribe una carta y me dice: 'estamos ensayando igual que ustedes un newsletter'. Lo que han hecho es una porquería, un mamarracho. Lo nuestro es riquísimo, lleno de matices, de fotos y demás. (...) Nosotros no le hacemos asco a la tecnología porque es estúpido putear contra un martillo por no saber manejarlo o porque te golpeaste el dedo. Esa técnica de demonizar lo que no conoces, es una técnica sucia que usa mucho académico y mucho docente. Entonces aquí lo que hay que hacer preocuparse por la incorporación de la tecnología a las aulas. ¿Qué culpa tiene el docente? El docente tiene media culpa porque puede por su cuenta practicar, ensayar y avanzar en esto. Y los gobiernos, que no están a la altura de las exigencias de la actualización docente y de la formación. Entonces en estos momentos se dan ridiculeces como programas en Internet para que los docentes puedan aprender tecnología. Y los docentes no saben entrar a un sitio.- ¿Qué es lo que hay que hacer entonces?- Tienen que ponerse firmes los gobiernos para organizar sistemas de información y de actualización docente para no sacrificarlos a esta exposición que tienen frente a los chiquilines que no tienen la menor noción de lo que es una palabra tras de otra, pero sin embargo los descalifican porque no manejan los recursos. La otra cosa que hay que tener en cuenta en esto es que no se puede de ninguna manera estar regalando netbooks a los chicos cuando no tienen la menor idea de cómo se maneja eso y los profesores no están habilitados para conducir el manejo del aparato. (...) El chico se mete a lo que venga y explora un sitio, encuentra una cosa. Y entonces trabaja como en la salita del jardín que te dan una tijerita y engrudo y el chico corta y pega. ¿Acá que pasa? Con el cursor marca pone copiar con el derecho baja y pega... baja y pega. Y te entrega el informe que es un pegote de 5 páginas de distintos textos que no tienen gollete de articulación sintética. Porque lo que el chico nunca podrá aprender sin un maestro es la capacidad de comprensión de un texto- Entender eso que está haciendo....- La articulación sintética, la grabación de los conceptos. Para esto necesita un maestro. Es una estupidez decir que el maestro va a ser sustituido por la tecnología. Orientar al chico no se puede hacer sino con maestros que sepan la cosa. Gladiadoras de la palabraEl semiólogo francés, Roland Barthes, publicó en el siglo XX que la escritura significó una revolución en el lenguaje y posibilitó una evolución, ya que es una "segunda memoria" para el ser humano.Esta conjunción de ideas está basada en un acuerdo contractual entre las personas que utilizan la escritura, que no se debe alterar bajo ningún término. Pero qué pasa cuando la evolución, la misma que fue positiva en un momento determinado de la historia para el desarrollo del hombre, comienza a incidir en este acuerdo.El ser humano dio un gran paso hacia la anhelada postmodernidad de la mano de la tecnología, la cual regula en la actualidad toda nuestra forma de vida. Pero esta dependencia descontrolada ha influido de forma errónea en muchos "contratos lingüísticos", los cuales se han visto alterados en los últimos años.Los docentes argentinos no han escapado a esta concepción, convirtiéndose en testigos directos de las deformaciones lingüísticas y de escritura en los más chicos, a raíz del mal uso y abuso de la tecnología.Paula Micheloud y Paola Fazzio son profesoras de Lengua y Literatura de nivel medio desde hace más de 10 años. Durante todo ese tiempo han visto como el avasallamiento tecnológico ha influido en sus alumnos."Creo que el problema más importante radica en que los chicos están tan apasionados con la tecnología que han perdido la costumbre del diálogo", mencionó Fazzio y agregó: "se encierran en si mismos".La docente responsabiliza a los tiempos modernos como un factor predominante a esta situación, "los chicos están sobrepasados de actividades extracurriculares, y el hecho de que los padres tengan la necesidad de salir a trabajar y cuando se llega a la casa se hace todo rápido, no hay ni una instancia de reunión familiar para sentarse a dialogar"."Hay una carencia de los chicos en el lenguaje y se manifiesta tanto en la escritura como en la oralidad", agregó Micheloud. Esta docente aseguró que "ya se perdió la comunicación cotidiana, lo que ellos hacen en Facebook o por el chat se trasladó a las instancias examinadoras y en una evaluación escrita uno puede ver esos modismos propios que ellos mismos inventan".Pequeños viciosAmbas docentes comparten que hay un gran empobrecimiento lingüístico, una carencia léxica que preocupa. "El vocabulario de los chicos es pobre, muy reducido a una serie de modismos y de expresiones", opinó Micheloud y Fazzio ejemplificó: "la frase 'que bajón o que viaje' tienen muchos significados, y la pueden utilizar cuando tienen mucha tarea o cuando se les exige un esfuerzo, no tienen otra manera de expresarse que no sea de esa forma".Fazzio explicó que este vocabulario básico recibe el nombre de lenguaje estipulativo, el cual es propio de los adolescentes. "En todo ser humano está la necesidad de comunicarse y al sufrir este empobrecimiento lingüístico, las necesidades de comunicarse con el otro caen en este lenguaje que es pobre pero propio de ellos"."Hace unos años se nos brindó la posibilidad a los profesores que formamos el Departamento de Lengua del Pío XII de compartir con nuestros colegas cuáles eran nuestras inquietudes, por qué únicamente en Lengua pasa el tema de la corrección de la ortografía o de las formas de expresión", señaló Micheloud.Luego continuó: "la claridad en la expresión expresa una claridad conceptual que viene de la cabeza, si mi cabeza está desorganizada yo expreso de manera desorganizada, y en esta reunión tuvimos llegada a nuestros colegas porque siempre se acusa que no escriben bien, culpa de Lengua, no comprenden lo que leen culpa de Lengua. En Biología, en Historia también se lee y entonces ¿Por qué la culpa es nuestra si hay un empobrecimiento del lenguaje? ¿Por qué únicamente el diccionario se lleva a la hora de Lengua?".Horrores de ortografíaFazzio aseguró que estos errores en los alumnos se observan también, y con mucha mayor fuerza, al momento de escribir. "Ellos se comunican por chat o por mensajitos de texto, y escriben las palabras como les suena y en afán de que sea rápido, aparecen los errores", indicó la docente."Pero lo grave está en que ni siquiera se genera una duda", agregó sorprendida Micheloud, "se perdió esa vergüenza que antes se tenía cuando alguien escribía mal". "No es que los chicos no leen, ellos leen cosas que están mal escritas y asimilan eso, cuando se enfrentan a un texto escrito no hay una fijación en su cabeza de qué es lo que están leyendo y por ende no hay una fijación de la ortografía de la palabra", explicó."Siempre tenemos que estar remarcando algo fundamental, el lenguaje es una convención, es un acuerdo y nuestra lengua, nuestro idioma, es un acuerdo, y tiene sus reglas que hay que seguirlas", comentó Fazzio.Agregó: "los chicos no saben expresar sus pensamientos, sus ideas. ¿Por qué? Porque no tienen vocabulario, porque su vocabulario es pobre y es gravísimo. ¿Y cuál es la primera instancia para comunicarnos? El diálogo y si no lo ejercitamos pasa esto".Esta explicación de Fazzio trajo una anécdota a la memoria de Micheloud sobre algo que le tocó vivir en un viaje a Salta, donde visitaron una escuela de San Antonio de los Cobres. En esta visita hubo algo que le llamó la atención a las docentes: "el uso de los tiempos compuestos en el alumnado, 'Tenemos que ir al salón, ha dicho la maestra', dijo una nena de 7 años, esto es algo que los chicos de los grandes centros urbanos han perdido". "Estos chicos de Salta tienen un cuidado, un respeto a la norma del lenguaje que todavía no está con esos vicios de la gran ciudad. Alejados, ellos estudian la forma correcta de hablar, de expresarse, ahí hay otro tipo de trabajo, no hay una contaminación, una influencia externa", manifestó Micheloud.La pregunta es cómo se eliminan estos vicios. "Fundamentalmente con la corrección, volver a escribir tres o cuatro renglones de la misma palabra, retornar al viejo dictado, a las viejas prácticas, que son las que nos ayudan a combatir este problema en un nivel secundario", precisaron las profesoras. Preocupa el deterioro de la comunicaciónEl desarrollo intelectual es importante tenerlo en cuenta desde la niñez. Isabel Segovia, Psicopedagoga, desde hace más de 30 años que se dedica a una tarea "con el fin de mejorar la comunicación de la persona", manifestó a elDía.Con muchos años de actividad en el servicio de Salud Mental del Hospital Centenario, escuelas privadas y profesorado de teatro; enfatizó que la escuela y la comunicación "en algún punto se unen y allí mi meta es hacer crecer el aspecto intelectual del niño y adolescente".Respecto a la forma actual que tienen en comunicarse, Segovia observa "un empobrecimiento, un deterioro de la comunicación y de la parte intelectual porque hay un problema del lenguaje".Acotó que el lenguaje "de alguna manera también es la expresión de la inteligencia, del pensamiento. La escritura y lectura se alcanza con cierta madurez y eso expresa el pensamiento de la persona, en su forma de organizarlo, planificarlo y expresarlo. Es decir, un niño no se expresa de la misma manera que un joven, que un adulto. Todo eso implica que hay un desarrollo intelectual".- Ahora hay una generalización y abstracción cada vez mayor.Eso se va perdiendo con la inmediatez del lenguaje que se está usando. Acá hay como una urgencia y aceleración de las cosas en desmedro del crecimiento. Entonces, se va perdiendo todo esto que implica la escritura, el armar un texto, la expresión de un pensamiento. Estos están en relación con una estructura de tipo intelectual.Ahora se observa un abuso de estos medios, hay una falsa comunicación, no es lo mismo una persona que la foto de esa persona.Y esto mismo puede pasar con la familia, con los padres lo que va dejando como un vacío en la persona. Esto hablábamos hace unos años de la televisión, ¿cuántas horas pasaban los chicos frente a un aparato?, ya hablábamos del abandono emocional en algunos casos.No voy a generalizar que todos los casos son así pero hay muchos casos donde un vacío -en un futuro- va a ser llenado con algún tipo de adicción. Los jóvenes, hoy vemos, están en contacto con el alcoholismo, está muy avanzado este problema y muchas veces estos vacíos emocionales se producen por la falta de alguien."Todo mediatizado"Por otra parte, la profesional manifestó su preocupación "por la mediatización que está tomando la vida de niños y jóvenes, la presencia de la computadora es muy fuerte y está reemplazando la auténtica comunicación.-¿Qué hacer para cambiar el panorama?Esto implica toda una educación y una vuelta a la responsabilidad desde la escuela, docentes trabajando con los chicos y los padres. Todo este dejar hacer o creerse que con una computadora será más inteligente o que va a tener más éxito en la vida, es un concepto equivocado.Hay un empobrecimiento de la verdadera comunicación, que implica presencia tanto de la familia como con los pares.Se debe avanzar desde la escuela, primero la responsabilidad estaría desde la conciencia desde los docentes y extenderlo como comunidad educativa a los padres. También podría hacerse de los medios masivos de comunicación, como si fuera una campaña de salud.
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