Barrio La Tablita: cómo sobrevivir entre la mugre y las ratas
:format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/466/0000466403.jpg)
Los vecinos de La Tablita viven en paupérrimas condiciones. A orillas del arroyo Gaitán, convertido en un basural, crían a sus hijos. Están "colgados" del servicio eléctrico, lo que genera cada tanto el incendio de una casilla, y conviven con las ratas. Dicen que es imposible vivir en ese lugar. Reclaman una casa digna y que se limpie el Gaitán.Visitar La Tablita en un día de invierno y gris es doblemente frío y angustiante. El primer asentamiento de la ciudad sigue pidiendo soluciones, porque las necesidades son las mismas de cuando se instalaron.Llegar a Brasil y Misiones impresiona. Hay basura acumulada en todos lados que va rodando hasta depositarse en el arroyo Gaitán. La gente que vive allí cuenta que hay dos momentos en que respirar se vuelve insoportable: al mediodía y a la noche. El olor a cloaca, insoportable, invade y traspasa la ranchada de cartón y chapa.Allí no llega la energía eléctrica. Pero tienen luz porque hacen conexiones truchas. Todos están colgados, y para que funcione un artefacto tienen que apagar otro. Cuando se sobrecargan se inician los incendios. Los cables, en su mayoría, van por el piso, lo que se convierte en una bomba de tiempo cuando llueve. "EL OLOR ES TAN FUERTE QUE QUEMA LAS NARICES"Hugo Orlando Peralta vive en La Tablita desde hace siete años. Es uno de los tantos que se gana la vida changueando. Dice, mientras ata un caballo a su carro, que recorre carnicerías, fruterías y otros comercios, buscando las sobras, que luego vende a los criaderos de chanchos. "Vivo el día a día como puedo, pero no puede vivir rodeado de mugre", se lamentó y recordó promesas incumplidas que hicieron desde el municipio. "Hace unos cinco años dijeron que nos iban dar viviendas, pero todavía estamos en la dulce espera. Nunca más aparecieron. Sin embargo a gente que vivía en el asentamiento de Primero de Mayo al norte le dieron. A nosotros nos dejaron acá", se quejó.Adriana Mendietta, una de las vecinas de las aproximadamente 30 casas que conforman La Tablita, contó que vivir al lado de una zanja abierta "es horrible a toda hora, pero especialmente a la de comer, y por la noche. El olor a podrido es tan fuerte, que quema las narices". Se refería a las cloacas, "cuando largan el agua servida". Aseguró que tienen muchos chicos enfermos, que necesitan atención médica y denunció que "la asistente social no cuenta en este barrio. No sabemos el por qué, pero no se arriman a preguntar si se nos llueve el rancho o si tenemos algún chico enfermo". CONVIVIR CON LAS RATAS"Se reproducen de una manera increíble", dicen señalando grandes agujeros en la tierra, que aseguran "son sus cuevas". "La combatimos como podemos, a pala, con trampas, con la onda; pero son muchas y se meten en las casas. Estás comiendo y pasan por debajo de la mesa y por los tirantes de las casas". Pero no solo de ratas se trata. "Cuando llueve, el arroyo crece hasta llegar a las puertas de las casillas y trae víboras, de todo tipo, hasta venenosas", contaron angustiados.Sandra Guerra, tiene tres hijos. Una nena de cinco años tiene problemas cardíacos y fue operada del corazón. "Lamentablemente vive enferma, y por su condición debería estar en un lugar apropiado, que no es este, indudablemente", se lamentó su mamá.Los vecinos son conscientes de que habitan un terreno que no es apto para vivir, pero es lo único que tienen. "No tenemos adónde ir, y si no nos pueden dar casas como nos prometieron, al menos, y en lo inmediato que limpien el lugar, que hagan algo con la salud y la higiene", piden.Otro de los problemas históricos del lugar es la crecida del Gaitán. El arroyo se transforma en un río. "No hace demasiado tiempo, a duras penas logramos salvar un caballo, pero otro murió ahogado. Si le pasa esto a un animal grande, imagínese qué puede pasar con una criatura", se preguntaron. Impactante La basura diseminada se observa en todos lados. Según comentarios de los vecinos, la recolección pasa cada tanto, y cuando hay un poco de barro el camión no entra. Por eso no es extraño que los propios habitantes junten y quemen la basura, pero mientras tanto criaturas y perros deambulan entre los desperdicios. Una imagen que entristece y exige soluciones desde hace mucho tiempo.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios


