Basta de verso, hablemos claro
Mucho se habla respecto de los menores pero poca claro queda qué es lo que en definitiva pasa con ellos. En nuestro país pareciera haberse derogado -de hecho- algunos artículos del Código Civil que tienen directa relación con ellos.
Por José Morrisson*
Opinión
Según lo establece el art 126: son menores las personas que no hubieren cumplido la edad de 21 años, no queda entonces posibilidad alguna de discusión respecto a la vida que estos deben llevar porque, el art 265 dice: los hijos menores de edad están bajo la autoridad y cuidado de sus padres. Tienen estos la obligación y el derecho de criar a sus hijos, alimentarlos y educarlos conforme a su condición y fortuna, no solo con los bienes de los hijos sino con los suyos propios.
Y el art 266 dice: los hijos deben respeto y obediencia a sus padres. Aunque estén emancipados están obligados a cuidarlos en su ancianidad y en estado de demencia o enfermedad y a proveer a sus necesidades, en todas las circunstancias de la vida en que le sean necesarios sus auxilios. Tienen derecho a los mismos cuidados y auxilio los demás ascendientes.
Dicho esto cabe preguntarse si estos artículos tienen vigencia y aplicación por el padre llamado moderno o este de hecho los ha derogado socialmente hablando. En nuestro país la educación primaria y secundaria es obligatoria, entonces un niño/adolescente debe estar en clases en el horario escolar, sino lo está debemos entonces preguntarnos qué hacen las autoridades responsables al respecto. Sea el Director del establecimiento escolar, el policía que lo observa en la calle, el Juez de Menores, el Defensor de Menores o Ud. mismo.
Entendamos claramente esto: todos somos responsables de que los menores de edad se eduquen debidamente y para ello es necesario el compromiso de todos. En mi niñez y adolescencia difícilmente me preguntaban que quería comer, se comía lo que se servía en la mesa.
Cuando se servía sopa, no se me preguntaban si la que quería o si me gustaba o no, la tenía que tomar; si no quería tomarla podía pasar pero, a la tarde merendaba sopa o a la noche cenaba sopa, pero no terminaba el día sin haber tomado la sopa. Hoy al parecer esto no es así y se dice: niño toma la sopa, el niño dice ‘no tomo la sopa’ y el padre aparentemente moderno que dice: ‘mirá te conviene tomar la sopa porque sino podrías entrar en un período anoréxico, que podría traerte complicaciones, pero bueno, en definitiva tu decides’.
Entonces el niño no toma la sopa y el padre al rato tira la sopa y le sirve una milanesa con puré. En mi edad escolar jamás se me habría ocurrido decirle a mi maestra de 4to grado: cata o catita, ella era y seguirá siendo la Señorita o Maestra. Hoy si se llama José le dicen pepe o pepito y cuantas cosas más, que no enseñan respeto sino a traspasar el límite que divide la confianza del respeto debido al Maestro y así a cualquier mayor.
Es necesario entender que las personas menores de edad tienen dos alternativas si quieren vivir como mayores: 1- Esperar a cumplir 21 años, o 2- Pedir a su padre que lo libere de la patria potestad a partir de los 18 años para gozar anticipadamente de ciertos y determinados beneficios. Pero seguirá siendo menor y como tal deberá hacer y comportarse como menor.
Nadie discute hoy que cuanto más precoz un menor haga cosas de mayores, más tardará en alcanzar su madurez; vemos menores embarazadas sin marido y en caso que lo tengan, sin trabajo o sin capacitación para el mismo, viviendo en una pieza dentro de una subdivisión sin papeles cuyo titular es el abuelo con el cual conviven, convirtiéndose en muchos casos en abono de complejos conflictos familiares irresolubles.
Hoy quedamos perplejos nada más observando a menores de edad por la televisión a las cuatro de la tarde haciendo de mayores y pretendiendo obrar como tales, con el mayor desparpajo. Pareciera que quienes hoy estamos mas cerca de los 50 que de los 40 hemos sido esclavos de nuestros padres y ahora deberíamos ser esclavos de nuestros hijos, es decir, seríamos una generación perdida y quienes pretendemos no serlo, nos enfrentamos al diario desafío que nos proponen nuestros hijos menores de edad que, necesariamente inmersos en la realidad social chocan con el contraste de lo que considero sanas costumbres.
Tengo un hijo de 14 años que ingresa en lo que coincido en llamar hoy, no ya la adolescencia, sino la etapa de riesgo social!; y ya tengo problemas con el celular, la computadora, los derechos del niño, el corte de pelo, la ropa a la rastra, el Mp 4 porque es la moda y tantas cosas más que no revelaré por el derecho a la intimidad del niño. ¿Qué puedo esperar cuando le toque al de 12 o al de 8 años?. Claro está, yo puedo enseñar e imponer a mis hijos ciertas y determinadas costumbres, acordes a determinados usos horarios, sin embargo, resultará luego inevitable que le explote la realidad en la cara a la hora de la integración porque si bien vivimos tiempos de socialización, sin dudas, la que vemos está seriamente desnivelada hacia abajo; cada vez menos palabras integran el lenguaje, impera la ley del mínimo esfuerzo, lograr buenas calificaciones es objeto de reproche y burla, el alcoholismo es cada vez más precoz, drogadicción, ausencia de control estatal y sigue.
Marco un detalle a modo de ejemplo, como una sana costumbre perdida: la hora del almuerzo o la cena es el momento de la familia, del resumen de lo pasado, del análisis del presente, de la previsión de las obligaciones inmediatas; es el momento de saber dónde estarán los hijos por el resto del día y así todos los días; el domingo sin dudas es el día de la familia, la mesa del medio día nada mas es lo que justifica la razón de ser; uno podía ir donde quisiera, pero el domingo, bañado, vestido y sentado a la mesa antes que el padre.
Sin dudas estamos perdiendo el norte, el orden debe ser: capacitación, trabajo, techo y luego los hijos, hoy es perfectamente al revés. Para el pasado año las estadísticas dadas a conocer marcaron para Buenos Aires 400.000 menores de 12 a 18 que no estudiaban ni trabajaban, 14 mueren por mes a causa del paco y esto pasa a 250 km o menos, de nuestra ciudad.
Pregunto a Ud. la pastilla llamada del día después ¿no es abortiva?, pregunto esto atento a que se toma después de tener relaciones. Si una menor tuvo relaciones y queda embarazada al tomar la pastilla ¿no provoca el aborto? Digo esto porque según nuestro Código Civil la vida comienza a partir de la concepción en el seno materno.
¿Que hace Ud. si pesca en falta al hijo de un amigo?. Cuidado, podría perder un amigo. ¿Sabe dónde, con quién y qué hizo su hijo anoche?
* Abogado
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