Betina Londra: “Me hago cargo, yo hice la selección por mérito”
La ingeniera agrónoma Betina Londra, agente de extensión del INTA, en diálogo con ElDía asumió ser quien elaboró la lista de beneficiarios de los aportes entregados a siete familias del Barrio Toto Irigoyen, que generó un airado reclamo de un grupo de vecinos que se sintieron "discriminados". Estela Gigena "¿Cuál es el criterio de selección? Que trabajen, que sean asertivos, que tengan habilidades sociales para tratar con alguien que te va a comprar una verdura. Y fundamentalmente, que tengan una chispa de cómo comercializar. Hice un relevamiento de necesidades y el listado se cerró en abril. El que no estaba en carrera quedó afuera. La selección fue por mérito, porque ya no son una masa uniforme que reciben todos lo mismo, sino que avanzan por mérito; forman parte de eso. Me hago cargo totalmente de la selección porque la hice yo. Lucrecia Benítez, la coordinadora del barrio, es una excelente persona que se ha echado todo sobre la espalda. Ella no tuvo nada que ver, yo evalué e hice el listado. Ella realmente cree, confía y quiere sacarlos adelante; lucha por ellos, vive ahí y es el cuello del embudo, absolutamente de todo lo que pasa se tiene que hacer cargo, pero en esto no tuvo nada que ver", aseguró con firmeza Betina Londra en diálogo con ElDía. Recomendado: #GualeguaychúElige: Mirá el debate completo por la intendencia que te presenta ElDíaTV LA MINORÍA DE LOS QUEMAGOMASHaciendo historia sobre cómo se sucedieron los hechos que culminaron con la flamante oficina del INTA cerrada, luego de que fuera robada y sufriera daños, Londra recordó que "los que queman gomas - los de siempre -, son una minoría; el resto es buena gente y nadie habla por ellos. Entonces, yo hablo porque estuve con ellos", expresó.La ingeniera agrónoma contó que "hace un año que estamos caminando el barrio. Para ellos, tener un ingeniero ahí es como tener un médico permanente, dado que los recursos son escasos. Algunas familias empezaron a hacer huertas y algunas no. Mi trabajo fue visitar a todos. A toditos les golpeé la puerta. A todos les dije quién soy, en qué trabajaba, qué hacía y a todos les llevé, salvo a una familia que me confundí, dos árboles frutales y ellos firmaron una planilla con el recibido", aseguró.Respecto a cómo se fueron desarrollando las huertas, Betina contó: "vas a ver la huerta, pero si llegás a las 10 de la mañana y están durmiendo, se empieza a decantar. Trabajás con la gente que quiere, con la que está dispuesta y se empieza a decantar. El que trabaja ahí es el que le gusta la tierra. No se entiende que si te ponen como cláusula ir ahí y hacer huerta; y no te gustó la huerta, sólo vas porque querés la casa, ¿cómo es el tema?...", se preguntó la agente del INTA. 52 FAMILIAS, 14 HUERTAS- ¿Cuántas son las familias que efectivamente empezaron a hacer huerta? - Veinte, contando los que solo tiene una planta de zapallo como huerta. Hilando fino, catorce. A los frutales los plantaron, hasta que yo vi. Lo que pasa es que había caballos sueltos y rompieron; a otros, si no les acercas un balde de agua en una semana no sobreviven. Así que muchos se secaron, a muchos los taparon los yuyos. Cuando les entregaron las huertas estaba limpísimo, no tenía un yuyito porque le habían pasado la máquina. Entonces, el primer mensaje mío fue: 'no dejes que se enyuye'. Les dieron un rastrillo y una azada a cada familia. La idea es que a la pala la compraran ellos. Ya tenés la casa, la huerta para trabajar, te falta la pala. Ese era el mensaje. No puedo estar en el bolsillo de la gente, pero una pala de segunda puede costar entre 100 y 200 pesos", indicó. LOS APORTES DE LA POLÉMICA- ¿Por qué se entregaron siete aportes en ese barrio?- Quedaban siete lugares de un listado de 30. Sugieren para ayudarlos, como Gualeguaychú tiene tanta necesidad de verduras, que se seleccionen siete para completar el cupo. Recaía en mí seleccionar quiénes. Entonces el criterio de selección fue: todos llegaron sin nada, pero quién hizo algo con lo poco que tenía. Y como el objetivo era producir verdura para Gualeguaychú y habiendo la posibilidad de poner un puesto en la Feria Verde, era una posibilidad de empleo, de trabajo, de exponer su producción.¿Cuál es el criterio de selección? Que trabajen, que sean asertivos, que tengan habilidades sociales para tratar con alguien que te va a comprar una verdura. Y fundamentalmente, que tengan una chispa de cómo comercializar. Hice un relevamiento de necesidades y el listado se cerró en abril. El que no estaba en carrera quedó afuera. La selección fue por mérito, porque ya no son una masa uniforme que reciben todos lo mismo, sino que avanzan por mérito; forman parte de eso. Además, dos meses antes de la entrega, el INTA contrató a un trabajador social que trabajó durante dos meses con estas siete familias formándolos en un grupo. Siempre diciéndoles: 'no sabemos si este dinero llegará'.- ¿Las siete familias vendían su producción?- Hay dos que no vendían, pero regalaban porque tenían excedente. De todas las huertas había tres que eran las mejores. Vendían un zapallo que les sobraba; estamos hablando de cosas mínimas. Lo que yo veía es la actitud de superación que tenían y que necesitaban ayuda. Los preparamos durante dos meses. Ese listado fue hecho con un criterio productivo. Necesitábamos la otra pata, una persona que trabaje la cuestión social para que ellos, en el momento de que llegue lo que les llegue estuvieran preparados para saber que tenían un desafío, que tenían que usar los recursos de la mejor forma posible para que su familia pudiera avanzar. Hasta ahí llegamos.- Los que reclamaban por el aporte dijeron que no les entregaban semillas ni pollitos... - El día después a la entrega de aportes llegaron dos de los que no había recibido. Les dije: 'tengo media sombra y un rollo de cinta de riego que vale bastante plata, frutales, semillas, pollitos y capacitación'. La respuesta fue: '¿me vas a arreglar con cinta de riego y media sombra cuando a los otros les dieron 16 mil pesos? CERRADA POR LA VIOLENCIA- ¿La oficina de INTA está cerrada desde que ocurrió esto?- Sí, porque no se puede garantizar la seguridad. Por empezar, la puerta está rota, la alarma está destrozada. Esto ya venía sucediendo desde antes. Creo que fuimos la mecha de la bomba, nada más. Esto no es si son 7 ó14 huertas. Acá hay otro problema de fondo.
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