Binner, entre el opositor duro y el dialoguista empedernido
¿Qué necesidad tiene Moreno de seguir poniendo en aprietos a la Presidenta? Binner, ¿se quedará con el trofeo del opositor más fuerte al gobierno? El resto, ¿podrá revertir una tendencia que parece definida?Por Jorge Barroetaveña Son muchos interrogantes para pocos días hasta el 23 de octubre. Los dislates del super secretario de Comercio Guillermo Moreno escribieron esta semana un nuevo capítulo, esta vez con cierta complicidad judicial. El pedido del Juez Alejandro Catania, que investiga a una consultora privada por difundir índices de inflación que no coinciden con los de INDEC, provocó una catarata de reacciones negativas, tantas que lo obligaron a aclarar la solicitud, en medio de la puntualización que hizo Eugenio Zaffaroni sobre la famosa 'reserva de fuentes'.A ver: ¿es común que un juez mande un oficio a los diarios pidiendo listas de periodistas y editores con sus respectivos números telefónicos y direcciones personales? No, no es común. ¿Es común que desde hace 5 años un índice oficial (y por extensión el organismo que lo publica) reciba tantos cuestionamientos? Tampoco es común. ¿Es común la influencia que un funcionario de la segunda línea, como es la Secretaría de Comercio, la emprenda contra medios y periodistas porque les atribuye intereses comerciales en la difusión de los datos? No. La respuesta entonces a estos dislates tampoco podía ser típica. El revuelo causado le dio un buen escenario a la oposición para golpear al gobierno donde más le duele y obligó al juez a aclarar públicamente la situación.La presión de Moreno sobre las consultoras para evitar que difundan índices de inflación diferentes al oficial se ha vuelto insoportable en los últimos meses. Denuncias públicas, presentaciones judiciales y acosos que tampoco han trascendido forman parte del cóctel. Pero, más allá de las estadísticas coincidentes de consultoras privadas y gobiernos provinciales, ¿alguien duda que hay un proceso inflacionario en la Argentina? ¿Creen que la gente no va al supermercado, a la despensa y o a pagar sus impuestos? Aún así, esto no parece haber afectado el caudal electoral del oficialismo por eso no se entiende el empeño en emprender peleas pírricas que no sirven para nada y sí implican un desgaste inútil. Desde hace años se sabe que la cotización de los bonos argentinos y parte de la deuda están atadas al índice de inflación. Es un secreto a voces admitido alguna vez por uno de los últimos ministros de economía. ¿De qué sirve entonces forzar la situación y buscar artilugios para ocultarla?Cuando en la Argentina se habla de listas y se avanza sobre ellas siempre hay un tufillo raro. Y el kirchnerismo no puede lucir, en su relación con la prensa, los mejores antecedentes. ¿No habrá llegado el momento de aflojar la presión? Si los medios fueran tan influyentes, ¿cómo fue posible una victoria tan contundente el 14 de agosto?Hay un interrogante que cruza el cielo político ¿Quién es Hermes Binner? Sus detractores lo comparan alegremente con Fernando De la Rúa y afirman que coquetea con el gobierno. Sus defensores lucen sus antecedentes y afirman que no se trata de un opositor salvaje. Que está parado en el punto medio exacto de lo que pide la sociedad. Lo cierto es que, las pocas encuestas que se han conocido hasta ahora, marcan un corrimiento del voto opositor hacia el santafesino. Cuál será la magnitud de esta movida sólo se sabrá el 23 a la noche, pero Binner amaga con quedar bien parado para lo que vendrá.Binner no es De la Rúa. Aquellos que lo acusan de ese 'pecado' ignoran algo importante: el santafesino tiene para exhibir una amplia gestión de gobierno que empezó en Rosario y terminó en la gobernación de su provincia. De la Rúa sólo tuvo, antes de la Presidencia, un par de años en la Ciudad de Buenos Aires que no alcanzaron evidentemente para forjar su perfil de hacedor. Los contextos de uno y otro también son diferentes. Si De la Rúa no pudo superar con éxito la crisis de 2001, porque nunca se atrevió a terminar con la convertibilidad, Binner pasó sin sobresaltos el conflicto del campo en el 2008, en una provincia que tiene el sello de la producción agropecuaria. El socialista supo manejar en estos años, su relación con la UCR en Santa Fe, a punto tal que comparte gobierno con ese partido. Igual esa pericia no le alcanzó para abrochar un acuerdo nacional que hubiera consolidado el frente opositor. Es obvio que no todas las responsabilidades en este caso pueden atribuírseles a los radicales con Alfonsín a la cabeza. Hace tres meses, el candidato presidencial tuvo premio: su delfín, no sin poco susto, consiguió darle al socialismo la posibilidad de seguir gobernando Santa Fe. Traducido, también fue un reconocimiento a su gestión.En este mes que le queda de campaña, Binner pendulará entre un opositor duro y un dialoguista empedernido. La lluvia de críticas de algunos de sus ex aliados, ratifican su crecimiento y lo ponen en un escalón superior. Sus cruces con la Presidenta por los fondos que recibe su provincia sirvieron para ahondar su pretensión de defender el federalismo, y su estilo tranquilo y alejado de las palabras altisonantes parece ir en consonancia con la corriente que se expresó en agosto. ¿Le alcanzará para erigirse en el principal opositor después del 23? Queda un mes para develar ese interrogante y ver si es capaz de darle a una porción importante del electorado lo que está buscando.
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