Bioquímicos sufrieron urticaria al analizar las pruebas de una fumigación
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El informe de la Policía de Entre Ríos sobre las muestras analizadas por la fumigación que se realizó en diciembre pasado sobre la escuela N°44 indicó que "en el momento de abrir los recipientes que contenían las muestras con hojas, se liberaron sustancias urticantes que produjeron ardor y picazón en ojos y nariz del personal del laboratorio".El jueves, integrantes de la Campaña "Paren de Fumigar las Escuelas" junto a la docente de la Escuela N° 44 "República Argentina", Mariela Leiva, tuvieron acceso al expediente iniciado en el mes de diciembre de 2014 luego de la fumigación aérea realizada sobre la escuela, en horario de clases, con los niños y docentes en plena actividad.Las actuaciones judiciales fueron atendidas inicialmente por el Fiscal Pablo A. Bur, estando actualmente en manos de la Agente Fiscal N° 4, Melisa M. Ríos, y de las mismas nos parece importante destacar:El fiscal Bur solicitó a la División Química Forense y Toxicológica de la Policía de Entre Ríos informe sobre la presencia de agrotóxicos tanto en la sangre y orina de la docente y niños, como en vegetales de las inmediaciones y en el agua que se usa en la escuela.El informe, que lleva la firma de la Comisario Bioquímica, María S. Gastiazoro, y de la Oficial Principal Bioquímica - especialista en Toxicología -, Juliana Herrera, sólo refiere a las muestras de orina. Comienza aclarando que la metodología utilizada sólo permite detectar presencia y no cantidad, "lo cual implica que ciertas especies tóxicas no sean reveladas, lo que no significa que potencialmente no puedan hallarse en las muestras". Luego indica que "no se evidenciaron los plaguicidas de las familias de pesticidas clásicos que son detectables en muestras biológicas" y continúa: "En el caso de sospecharse glifosato, paraquat, diquat, se hace necesario contar con otros recursos analíticos, por lo que las muestras deben ser derivadas a otros centros para su análisis". Finaliza informando que las muestras quedan reservadas en el freezer en esa División. REACCIONES EN EL LABORATORIOEl informe correspondiente a los vegetales y el agua lleva la firma de la Comisario Bioquímica, María S. Gastiazoro, y expresa: "En el momento de abrir los recipientes que contenían las muestras con hojas, se liberaron sustancias urticantes que produjeron ardor y picazón en ojos y nariz del personal del laboratorio...". Reitera luego que "no se evidenciaron los plaguicidas de las familias de pesticidas que son detectables en muestras biológicas" y que la metodología utilizada sólo permite detectar presencia y no cantidad, "lo cual implica que ciertas especies tóxicas no sean reveladas, lo cual no significa que potencialmente no puedan hallarse en las muestras". También aclara que el laboratorio "no cuenta con la metodología específica para determinar la presencia de herbicidas tales como glifosato, paraquat y diquat".LA JUSTICIA PIDE INFORMESLa Fiscal Ríos dispuso el miércoles solicitar informes al INTA de Concepción del Uruguay acerca de si la fumigación que se realizó sobre la Escuela 44 "ha sido con arreglo a la normativa vigente"; qué productos se utilizaron y si la maquinaria se encuentra habilitada. También requirieron a la Secretaria de la Producción si esta fumigación fue notificada en tiempo y forma a esa oficina; al Servicio Meteorológico Nacional sobre las condiciones del tiempo; y al médico forense, para que diga si los síntomas y/o lesiones que presentó la docente son compatibles con las producidas por los plaguicidas.La Asamblea Ambiental de Concepción del Uruguay y Agmer reafirman que "desde nuestra campaña seguiremos con atención las disposiciones de Fiscalía y le daremos la mayor difusión posible con la intención de aportar a un mayor y mejor conocimiento de ésta problemática que nos abarca a todos y no sólo a la docente y los niños fumigados". EL INCIDENTELa Escuela 44, ubicada al norte del Departamento Uruguay, a medio camino entre San Marcial, Líbaros y Santa Anita, está rodeada de lotes con maíz, cruzando la angosta calle, y soja en los linderos, todos a menos de 50 metros.En el mes de diciembre último la escuela sufrió una fumigación aérea con los niños en clase. La docente y los alumnos sufrieron algunos de los efectos agudos que producen los agrotóxicos en la salud: náuseas, mareos, erupciones en la piel y mucosas, picazón en los ojos. Como parte del proceso judicial iniciado por este hecho, en el cual la docente se ha constituido como querellante, la fiscalía solicitó la realización de análisis de sangre de los afectados y muestras de agua y suelo, y allanó los depósitos de una empresa de aplicaciones aéreas. Sin que se presenten otras novedades, el maíz y la soja crecen y serán fumigados en algún fin de semana, para poder cosechar a tiempo y que no se resienta "la producción".
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