EN LA BOMBONERA
Boca acertó en el momento justo y se quedó con el festejo en el clásico
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En un Superclásico más cortado que jugado, Boca fue más efectivo y derrotó 1-0 a River en La Bombonera por la fecha 18 y quedó a dos puntos del líder Atlético Tucumán. Benedetto de cabeza le dio el único gol al Xeneize que sobre el final sufrió la expulsión de Marcos Rojo.
El local salió decidido a hacer suyo el clásico. Con sacrificada presión de los dos delanteros más Ramírez en la salida y mucha actitud, se posicionó por largos tramos en campo contrario, una situación a la que el Millonario no está acostumbrado. No obstante, a partir del 5-3-2 que pergeñó Gallardo, buscando descansar en la amplitud del campo con el pasaje de los laterales, la visita consiguió algunas vías de escape al asedio. Y con los dos delanteros (Suárez y Solari) por momentos mano a mano con los centrales de Boca, quedó un par de veces a centímetros del quiebre.
La primera oportunidad clara del encuentro fue para la Banda: a los 6 minutos, Quintero ejecutó un córner desde la derecha y Mammana anticipó en el primer palo, forzando un atajadón de Rossi sobre la línea del arco. El Xeneize inquietó con los balones cruzados, la pelota quieta, la gambeta de Langoni o con un astuto Ramírez. En general, fue quien dictó los lineamientos del duelo, ante un River incómodo, más allá de la amenaza de sus atacantes.
Por cuestiones físicas y tácticas, Gallardo movió la estantería. Mandó al campo de juego a Aliendro, Barco y Borja por Herrera, Quintero - lesionado- y Solari. Los primeros 15 minutos del complemento fueron ordinarios, casi sin aproximaciones, en un concierto de roces. A los 18, el dueño de casa sacudió la abulia con un remate de aire de Pol Fernández que Armani arrojó al córner a un guante.
Y de ese tiro de esquina, a los 19, Benedetto se elevó entre Mammana y Pinola (detrás, Enzo Pérez perdió a Rojo, quien se había sumado al tren) y su cabezazo se encontró con la red y le otorgó el tan ansiado desahogo. Dos gestos marcaron su festejo: uno, indicando que “sigan hablando”, después de lo sucedido con su pelea con Zambrano y tras la eliminación de la Copa Libertadores; el otro, indicando que posee altos niveles de testosterona.
El grito rival acentuó la desorientación de River, que dispuso más de la pelota, con libertad hasta mitad de cancha o hasta tres cuartos, pero sin profundidad, por lo que se repitió en pases laterales o imprecisiones y terminó en centros poco fértiles. De contra, Boca pudo volver a golpear, como en el taco de Benedetto para habilitar a Pol Fernández, que remató alto.
EN el final el Millonario fue pero con poca claridad, la defensa de Boca, ya con tres centrales y los dos laterales cerrados sobre el área mostró siempre firmeza lo mismo que el arquero Rossi ante el juego aéreo que propuso RIver. Una dura falta de Rojo sobre De la Cruz significó la roja para el capitán de Boca, pero no fue motivo para que el festejo sea todo Xeneize.
Boca lo ganó porque acertó en la más clara y porque supo plantear el partido. Dio un golpe importante en lo anímico y recortó dos puntos más la diferencia en relación a la punta, dando claras muestras de que peleará por el título hasta el final.
