Boulevard Montana se convierte en un gran depósito de chatarra
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Del lado norte, un vecino del asentamiento acumula tachos de 200 litros en la vereda. Enfrente, también sobre la acera, un comerciante acopia todo tipo de material mientras tramita su habilitación ante el Municipio. El riesgo sanitario y la necesidad de "parar la olla". Estela Gigena El hecho de que no sea un punto céntrico o un área comercial no avala la utilización de la vía pública como la continuación de una propiedad. Pero esto es lo que ocurre en el Boulevard Montana y 1° de Mayo.De un lado, un vecino del asentamiento ocupa la vereda, obstruyendo el paso de los peatones, con grandes tachos. Enfrente, también sobre la acera, un comerciante acopia materiales de reciclaje usando la vía pública como parte de su propiedad.Más allá de la utilización de las veredas de manera ilegal, ambos casos constituyen, por las características del material que acopian, un atentado a la salud. Dos realidades, un problemaEl vecino del asentamiento como todos los que viven allí, se ubican en un entorno irregular desde el principio: se instalaron en un terreno usurpado. Carecen de los servicios esenciales en sus precarias casillas: no tienen agua, el baño es un pozo, no cuentan con energía eléctrica como asociados a la Cooperativa, sino que usan el tendido público, entre otras dificultades."El hecho de que coloque tachos en la vereda es un punto que se suma a su situación absolutamente irregular", dijo a El Día Eugenio González, Subsecretario de Control Urbano del Municipio. "Lo que hacemos es pedirle que saque los tachos, y si no lo hace, se los retirará la Municipalidad", anunció.El caso del comerciante situado enfrente, sobre la vereda sur, es distinto. Se trata de un galpón de acopio de materiales. Allí, los cartoneros, - en su mayoría habitantes del asentamiento -, llevan a vender lo que recolectan durante el día y es, puntualmente, con lo que mantienen a sus familias, con lo que "paran la olla" cada día.Pero el comerciante en cuestión, a pesar del tiempo que ejerce esa actividad en el lugar, no ha concluido los trámites de habilitación ante el Municipio, informó González a El Día. Lo que sí obtuvo fue la factibilidad para trabajar allí, otorgada por la Municipalidad.Mientras tanto, este comerciante trabaja con materiales tales como papel, cartón, plástico, latas. Acopia y vende. Trastorno sanitarioVecinos del barrio que no viven en el asentamiento manifestaron a El Día su preocupación por las condiciones de insalubridad que generan estas dos situaciones, teniendo en cuenta que la acumulación de residuos trae trastornos sanitarios. Y si se tiene en cuenta las condiciones en que viven las familias en el asentamiento, el problema y los riesgos se potencian.En la Municipalidad, dentro del expediente del comerciante acopiador, existe un solo certificado de una fumigación realizada hace aproximadamente un año y sería el único que habría presentado, por lo que los riesgos que se mencionan anteriormente se potenciarían.Lo cierto es que el trámite de habilitación no ha concluido "porque le resta cumplir con determinados ítems", dijo el responsable de Control Urbano, que "podrían estar vinculados al tema sanitario". El datoLo que pudo saber El Día es que cada vez que el Municipio intenta intimar a este comerciante, los vecinos del asentamiento recurren al área Social solicitando que no se tomen medidas, dado que su economía depende de los pesos que les paga el acopiador.
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