Bullying: cuando un término se vacía de contenido
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Aunque se habla mucho del fenómeno, pocos saben con exactitud a qué se refiere; un problema de chicos que deben solucionar los adultos.Florencia Carbone Lo que ocurre con el bullying es un claro ejemplo de que cantidad y calidad son cosas bien diferentes.¿Quién no escuchó hablar en el último tiempo de bullying? Como casi todo lo que "se pone de moda" el término se utiliza de forma indiscriminada para referirse a cualquier tipo de conflicto. Paradójicamente, todo concluye en una situación en la que se abusa de la utilización de una palabra que define claramente una situación de abuso.¿Trabalenguas? No, la más pura realidad. Se habla mucho sobre un tema del que se conoce bien poco. Resultado: se produce vaciamiento de su significado real.Es cierto que la violencia escolar -de eso se trata la cuestión- no es nueva, pero el hecho de que el fenómeno se haya vuelto más visible en los medios de comunicación y la opinión pública en general en los últimos años instaló la problemática de otra forma, dice Belén Grecco."Todos recordamos a algún compañero que era objeto de burlas por algún defecto físico, por alguna condición de vida, o simplemente por ser diferente. Lo que pasó es que esta mayor visibilización vino acompañada de un término nuevo, del que hoy, curiosamente se abusa: bullying", comenta la psicóloga egresada de la UBA, con especialización en neuropsicología.Grecco se apura en aclarar una cuestión central: "Es importante resaltar que el término bullying, no alude a una discusión, a una mala relación o a una injuria específica contra alguien. Es más bien un proceso complejo de victimización de otra persona, donde lo que prevalece es un desequilibrio de poder entre pares, y donde este acto negativo, es repetido en el tiempo y ejercido por una o más personas. La palabra, de origen inglés, proviene de bully (matón), que es aquella persona o animal que se convierte en el terror del indefenso; es por eso que al accionar del bully se le dice bullying".María Zysman, directora de la ONG Libres de Bullying, explica un vaciamiento y abuso del término muy similar ocurrió antes con los chicos y el ADD (Déficit Atencional), con el agravante en ese caso del uso de la medicación.Zysman, que es licenciada en Psicopedagogía tiene posgrados en Autismo y TGD, y en Déficit de Atención y Dificultades de Aprendizaje, no tiene dudas sobre el efecto negativo que produce la vulgarización y masificación de ciertos términos. "En la Argentina empezó a tomase como sinónimo de violencia, entre pares o no", dice. Agrega que el investigador noruego DanOlweus fue quien acuñó el término bullying inspirándose en el "mobbing" (trato hostil o vejatorio al que es sometida una persona en el ámbito laboral, de forma sistemática, lo que le provoca problemas psicológicos y profesionales).¿Qué es bullying? "Es el acoso sostenido y reiterado de un chico a otro, hay obligatoriedad en el vínculo. El que es hostigado quiere pertenecer a ese grupo y es capaz de hacer cualquier cosa para lograrlo, pero no es algo que esté distribuido como un virus. Por un lado hay mal uso del término y desinformación. La paranoia que se genera con los padres ocurre en función de los valores actuales: el tener. La cosa no es patrimonio de lo que se tiene o de lo que se es, sino de la comparación con el resto. El bullying se construye en base a un sentimiento discriminatorio y a la falta de contención.El equipo Libres de Bullying se constituyó para ofrecer a la comunidad herramientas para prevenir, detectar e intervenir en situaciones de bullying en el ámbito escolar, cuenta.Javier Miglino, fundador de la ONG Bullying sin fronteras, también aporta su definición: "Se trata de un acoso escolar sostenido en el tiempo, físico o psicológico. El agresor termina generando admiración y eso hace que en muchos casos, el agresor que comenzó siendo 1, termine acompañado por 10 personas más".En 2013, Bullying sin fronteras puso en marcha un "Observatorio Nacional" que elabora estadísticas mensuales de bullying en base a los casos denunciados antes los ministerios de Educación de todo el país, los casos que generaron lesiones o delitos que son investigados por la Justicia (a veces tienen como imputados a los maestros por abandono de persona), y casos que llegan a la ONG.Ese registro muestra que, desde 2013, los casos de bullying en el país se incrementaron 40 por ciento. "De los 100 casos mensuales que se registraban, durante 2014 se pasó a una media de 142 a 147", dice Miglino.En rigor, no se trata de que haya más casos, sino de que antes, por diferentes motivos, había menos denuncias: "Los padres creían que era un problema de sus propios hijos (muchas veces le dicen a sus chicos que lo que les pasa es consecuencia de lo que ellos mismos provocan); otros por desconocimiento (es muy común escuchar que "estas son cosas que pasan en Estados Unidos, no acá); y otros por miedo a molestar en la escuela y que eso le genere más problemas a sus hijos".Luego destaca lo que considera el gran aporte de Bullying sin fronteras. "En el I Encuentro Internacional contra la Discriminación y el Bullying que se hizo en septiembre, en Mar del Plata, nuestro aporte central fue dejar en claro que este es un problema de chicos pero que tienen que resolver los grandes: padres de los chicos agredidos y de los agresores, maestros, directores, ONG, periodistas. Nuestro gran desafío en 2015 es hacer un código de ética sobre la manera en la que tienen que informar del bullying los medios, maestros, directores, padres y organismos oficiales".¿Por qué se da esta dinámica de violencia en el contexto escolar? Grecco señala dos aspectos: "Por un lado hay cuestiones individuales de quienes la ejercen y quienes la padecen, vinculadas sobre todo a dificultades en las habilidades socioemocionales, sobre todo en el procesamiento de la información social y empatía. Por otro, también hay que tener en cuenta las cuestiones interpersonales. Los chicos se encuentran atravesando un proceso de construcción identitaria, de formación de quiénes son. De esta manera, se "afirman" o definen en relación a otros, a lo que me une al otro o a lo que me diferencia. Desde ese lugar podemos pensarlo como un encuentro entre niños con diferentes grados de poder, buscando establecer jerarquías. Finalmente, allí también influyen la historia sociocultural de los grupos a los cuales los chicos adscriben, (género, raza, nivel socioeconómico, etc.). Es decir, cómo los niños han aprendido del contexto a relacionarse con mujeres, judíos, personas de menor o mayor recurso económico, etc."Zysman señala que el bullying es un fenómeno que se da en todas partes y que no distingue clases sociales ni países. "En cada sitio tiene características superficiales diferentes. En Italia, por ejemplo, se apela a la educación online en estos casos, mientras que en Bolivia hay sanción para el chico que comete un acto de este tipo."Para Zysman la clave está en cómo tratar el tema. "No es que falte información sobre bullying, sino que la que circula es mala. Estas cosas tienen que discutirse en la escuela. Cuando el colegio no ve el problema, aunque sea una opción extrema, lo mejor es cambiar de establecimiento. Muchas veces las escuelas no están preparadas; hay maestros muy copados, hay otros superados ante la ausencia de los padres o su presencia avasallante."Cuando se le pregunta cuál es la mejor manera para abordar el tema, Grecco responde: "En principio, es importante hacerlo desde las familias, escuchando a los chicos y estando atentos ante cualquier señal de alarma que nos permita pensar en la posibilidad de que estén implicados en cualquier situación de acoso escolar, tanto como víctimas como victimarios. Pero tal vez lo más importante es trabajar en dos aspectos con nuestros hijos: en primer lugar: la autoestima, la confianza en sí mismos. Como padres debemos darle la confianza y las herramientas para que puedan desarrollar sus habilidades y cumplir sus objetivos. Así será menos probable que permitan una situación de bullying. Por último, tal vez lo más importante, es transmitirles el valor de las diferencias, el hecho de que todos seamos especiales porque somos diferentes".Grecco comenta que actualmente existen varias guías de actividades para trabajar sobre la temática en el ámbito escolar que apuntan a conocer las opiniones de los chicos respecto de estas conductas intimidatorias, hacerles conocer los diferentes tipos de bullying, y sobre todo, para trabajar la empatía, es decir, que ellos puedan ponerse en el lugar de la persona que sufre el bullying o quien lo lleva adelante, como así también pensar estrategias para resolver estas situaciones conflictivas.¿Cuál es el papel de los medios de comunicación en ese esquema? "Muy importante, porque el comportamiento de los chicos se ve ampliamente influido por los medios. Es por eso que tiene que existir de parte de quienes están en los medios mayor compromiso en el contenido de los programas dirigidos a menores, y de parte de los padres, la posibilidad de guiar a sus chicos en la selección del tipo de programación que consumen", dice Grecco.Miglino concluye con una frase breve pero contundente: "Lo peor que se puede hacer con el bullying es dejarlo pasar". Y en eso, pese a que los protagonistas sean chicos, los adultos somos responsables fundamentales. QUÉ ES BULLYING*Es un comportamiento prolongado de insulto verbal, rechazo social, intimidación psicológica y/o agresión física de uno o varios chicos hacia otro, que se convierte en blanco de reiterados ataques.Tiene ciertas características que es importante definir y limitar:*Es una conducta agresiva deliberada que implica un desequilibrio de poder o fuerza.*Se repite una y otra vez en el transcurso del tiempo*El dolor del hostigado es sostenido, no se limita al momento del ataque*Es fundamental la presencia de testigos que aprueban el maltrato activa o pasivamente.QUÉ NO ES BULLYING*Una pelea aislada en el patio*No invitar a casa a jugar*Discutir por ciertos temas*No querer ser amigo de alguien*Relacionarse con dos o tres compañeros*No querer ir a un cumpleaños TIPOS DE BULLYINGFísico: golpear, patear, romper pertenenciasVerbal: burlarse, poner apodos, insultarSocial: hacer el vacío, ignorar, difundir rumores SIGNOS DE ALERTAPara los padres: cambios de humor, retraimiento, llanto inmotivado, irritabilidad, dolor de cabeza y abdominal; trastornos del sueño; pérdida de dinero, pertenencias, merienda; empiezan a pegar, se hacen pis en la cama.Para los docentes: no quiere hacer trabajos en grupos; no quiere pasar al pizarrón o participar en clase; pide ir al baño en hora de clase reiteradamente; cambia su rendimiento escolar de manera abrupta.Ninguno de esos signos de manera aislada es sinónimo de bullying, sí son signos de alerta para tener en cuenta y dialogar *Publicada en Revista Convivimos de Tarjeta Naranja
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