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Buscaba a su madre, pero descubrió que había sido robada y vendida al nacer

En su búsqueda, la mujer de 43 años descubrió un oscuro entramado de venta de bebés del que habrían participado pediatras y parteras en dos clínicas de la localidad pampeana de General Pico. La increíble historia.

Andrea Langhoff tiene 43 años. A los 7 supo que no era hija biológica de sus padres. Cuando cumplió 18, comenzó la búsqueda de su identidad, que se convirtió en la razón de su vida. Pasaron 25 años hasta que, este 23 de enero, un examen de ADN le reveló la identidad de su madre biológica. La mujer vive en General Pico, La Pampa, lugar donde Andrea fue robada al nacer y entregada a su familia de crianza.

En su búsqueda, Langhoff descubrió un oscuro entramado de venta de bebés del que habrían participado pediatras y parteras en dos clínicas de General Pico.

Llegó a conocer al médico que firmó su acta de nacimiento, quien se suicidó días después de uno de sus encuentros. Andrea formó un grupo de 64 hombres y mujeres con certificados de nacimientos falsos que ahora rastrean datos de su identidad a través del perfil de Facebook "Busco madre biológica La Pampa". Todo derivó en una denuncia, en la que se incluyen 11 casos, que está siendo investigada por la Justicia Federal. Buscan la verdad y tienen la esperanza de algún día, como ella, conocer a sus padres biológicos.Andrea se crió en Glew, al sur del GBA, donde aún vive. "A los 7 años escuché una conversación entre un primo y mi padre adoptivo. Le dijo: 'dale tío, andá a buscarlo es un varón, así tenés la parejita'. La respuesta fue: 'no me rompas los quinotos'". Fue el primer indicio que llevó a descubrir que había sido adoptada.

Ya a los 11 años desafío a su madre (una mujer rubia y tez blanca, rasgos diferentes a los suyos que es morocha y de piel trigueña), cuando la iban a castigar: "Vos no sos mi madre", le dijo. "Pero yo te crié", le respondió. Fue una breve y clara confirmación.

A los 14 años se fue de la casa. Estaba embarazada. Una vez que murió su padre adoptivo, un hombre de origen alemán, su madre de crianza le reveló datos de su madre biológica. "Era jovencita, morocha y de pelo largo. Vive en una villa de General Pico, La Pampa", le dijo.

En 1998 se hizo un análisis en el Banco de Análisis de Datos Genéticos (BNDG), pero aún no había iniciado la búsqueda frenética de su identidad. La vida de Andrea siguió: se casó y tuvo otros tres hijos.

En noviembre de 2004 fue por primera vez a General Pico. Por entonces la búsqueda de los hijos de desaparecidos había tomado relevancia en la agenda política. Andrea asegura que por esos años "a nosotros nos ninguneaban. Bastardearon nuestra causa, eso hicieron".En diciembre de ese año Langhoff llegó al consultorio del pediatra que firmó su acta de nacimiento, Carlos Broggi. "Me llevó al Hospital Centeno de General Pico. Me quería hacer creer que yo nací ahí", dijo Andrea. Pero el médico le informó algo que ya sabía: la documentación de los nacimientos de esos años, de los '70, se habían perdido por una inundación.

"Me decía que a él le habían fraguado la firma. Yo figuraba nacida el 14 de septiembre de 1976, a las 0.30 horas en el centro de Especialidades Médicas de General de Pico, con la firma de él (Broggi)", recuerda.

Búsqueda de la identidad

Andrea decidió hacer pública su búsqueda. Y después de las primeras apariciones en los medios locales, comenzó a recibir datos de otros casos. "Una señora me paró en la calle y me dijo 'hay muchos casos más'", recuerda.

La causa siguió creciendo, pero las mayores trabas surgieron desde el entorno de su familia de crianza. "Mi padrino, Alfredo F. me juraba que yo había nacido en el Hospital Centeno. La esposa, Hilda G., me dijo entre lágrimas que ella estaba en la sala de partos y me entregó en brazo a mi padre de crianza. Era todo mentira. Es un dolor terrible. Recorrí toda La Pampa y mi madre estaba en Pico".

Los datos falsos continuaron. "Me dijeron que mi madre biológica era una chica violada que vino de un pueblo de hacheros. Por eso me fui a La Maruja (pleno monte de caldén del norte pampeano), Caleufú, y otros pueblos. ¡Perdí tantos años por una mentira!", dice a Clarín.Con el tiempo, Andrea pudo reconstruir esa trama: Alfredo F. y Hilda C. (ex-empleada administrativa del Hospital Centeno) tienen cuatro hijos adoptivos. "Están denunciados en la justicia por una testigo por ofrecer chicos", explicó Langhoff. Esto es una de las mortificaciones que carga Andrea: muchos de los "buscadores" -como se llama a quienes rastrean a su familia biológica- fueron entregados por quienes eran su familia de crianza.

En 2006, Langhoff radicó una denuncia penal en el Juzgado Federal de Santa Rosa. A la par fue avanzando en la búsqueda personal y hallando eslabones de una estructura de tráfico de bebés que habría funcionado en la Clínica Argentina y la Clínica Regional de General Pico, según consta en la denuncia en la justicia federal.

Clarín se contactó con ambos centros de salud para conocer su postura sobre el caso, pero no obtuvo respuesta.

Con el pediatra Broggi, Andrea Langhoff -con varios certificados de nacimientos en la mano- volvió a tener un encuentro en julio de 2017 donde la llevó a recorrer varios lugares de General Pico. "Fuimosa la Clínica Argentina donde en realidad fue mi nacimiento y donde se dio la mayoría de los nacimientos que terminaron en tráfico de bebés, y pasó por la esquina de la casa de mi madre biológica, que estaba a cinco cuadras de su casa", afirmó.

Fue la última vez que lo vio. Broggi, por las revelaciones de los casos de tráfico de bebés, se suicidó el 13 de agosto de 2017, veinte días después de aquel mano a mano con Langhoff.

Un llamado claveEn mayo de 2019 Andrea recibió una llamada de una persona que le dio información precisa sobre su madre biológica. "Me preguntó por la fecha de mi nacimiento. Y después me dio los datos. Un apodo y una calle, en un barrio. Esa persona después resultó ser un familiar de sangre: había guardado detrás de la foto de mi padre, la fecha de ese parto", cuenta Andrea.

En una noche lluviosa de mayo, Andrea fue a la casa, con el dato que le dieron. "Entré y empecé con el 'speech' que tenemos los buscadores, cuando contactamos a una persona que probablemente entregó a un bebé. A la mitad me dijo: 'yo soy tu madre'", recuerda.

A partir de allí pudo reconstruir todo lo ocurrido.

Su madre biológica vive desde hace casi 45 años en la misma casa. "Nunca se fue", relató. Las fotos de los familiares fueron una pieza más de un rompecabezas que se terminó de armar con el resultado de ADN.

"Ella me contó que era víctima de violencia de mi padre biológico (R.L. quien vive en Córdoba). Me tuvo a los 27 años. Tengo una hermana que es un año mayor que yo. Y otros dos hermanos varones mayores. La identidad de mi madre no la daré a conocer hasta que le diga a sus hijos, que no saben nada, de mi existencia", contó.A su madre -quien había recurrido al consultorio del pediatra Carlos Emilio Broggi en busca de "ayuda", pero no pretendía entregar su bebé- le dijeron que ese 14 de septiembre de 1976 su bebé varón había nacido muerto. "Esto lo confirmó el propio familiar que me dio aquel primer dato y quien estuvo en la clínica el día de mi nacimiento", le cuenta Andrea a Clarín.

Andrea recuerda aquel primer encuentro con su madre como "una charla maravillosa de dos horas. Vi todos los miedos que tenía, me pidió perdón por no buscarme. La entiendo: yo perdí en 2009 un embarazo de 39 semanas. Una queda destrozada, ahí supe lo que se sufre". Uno de los gestos que la conmovió en esa charla fue que su madre le pidió fotos de sus hijos, dos mujeres y dos varones.

"Me dijo que no quería darme. Se largó a llorar y yo la calmé. Cuando la tomé de la mano, que era la primera vez que lo hacía, ví que nuestras manos eran idénticas, los dedos, el color y las uñas", cuenta Andrea sobre aquel emocionante encuentro.

Andrea Langhoff grabó un emotivo video la noche del 24 de enero pasado. Ese día tuvo la confirmación de quién era su madre por los resultados de un ADN. Fue realizado a través del sitio Family Tree (donde los propios involucrados toman material genético con un hisopado, lo envían a un laboratorio de Rosario y se realiza el análisis genético en Houston, Texas).

Puso en carne viva, en esa grabación, los sentimientos que atraviesan a un buscador: el vacío por la falta de identidad, el remordimiento y la culpa hacia la familia de crianza, la incertidumbre de la búsqueda, el sufrimiento por los engaños y la euforia de conocer su origen. "Toda la vida fuimos mercancía que teníamos que agradecer a la familia de crianza. Y que buscamos por despecho. Nunca tuve despecho. Jamás tuve odio. Buscamos nuestro origen", dijo Andrea.

La tenacidad en la búsqueda de su origen la convirtió en abogada: se recibió en 2018 y en agosto de 2019 le entregaron el título, a los 42 años. El encuentro con su hermana Andrea Langhoff sumó otro capítulo a su historia. Durante 2019 conoció a su hermana, Stella Maris Ledesma (un año mayor) a quien presentó en las redes sociales hace pocos días. "El parecido es asombroso. Tenía miedo del ADN, que no diera el resultado. Ahora un análisis lo confirmó", dijo Andrea.

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"Mi sangre, mis genes y mi gran reconstrucción. O la de ambas", asegura. Ambas son hijas del mismo padre y ahora esperan que su madre les cuente a sus otros hijos -que tuvo con su actual pareja- que tiene dos hermanas para poder encontrarse con ellos.

Ahora que conoce su historia, Andrea Langhoff cruzó a los pediatras, ginecólogos y enfermeras que le reprocharon la búsqueda: "me decían para qué buscaba. Y sin admitir lo que hicieron, decían que lo que hacían era un acto de amor. Se creían dioses, de sacar un bebé de una familia pobre y dárselo a una que tenía dinero. Pero lo que hicieron fue arruinar vidas. Nosotros éramos mercancía. Me quitaron muchísimo".

"Tenemos el derecho de saber la verdad, de que no nos mientan. No bajen los brazos. Nunca. Sigan luchando. Las madres que busquen a sus hijos. Los hijos, que sigan buscando", dijo entre lágrimas.Los buscadores, una legión de miles

A través de ONGs y sitios de Facebook, los "buscadores" -personas que buscan a su madre biológica- son decenas de miles en todo el país.

Andrea Langhoff reclama que el Estado los ayude en su búsqueda. Menciona a la Fundación Identidad, Quiénes somos, Raiz Natal y Primera Páginas. Son personas que inicialmente recurrieron al Banco de Análisis de Datros Genéticos (BNAG) y a las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, pero su búsqueda resultó infructuosa.

"Debe crearse un banco de datos que nos permita acceder al derecho a la identidad", reclama Langhoff.

En la actualidad, los buscadores recurren a análisis de ADN que se ofrecen en Mercado Libre. "Es lo más económico", dice. Un sitio que lo ofrece es Family Tree, con sede en Houston (Texas, EE.UU.). En un laboratorio de Argentina el costo de un ADN es de 200 dólares.

Soledad Gesteira, doctora, magister y profesora en Antropología Social de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires investiga sobre temas vinculados a búsqueda de orígenes, identidad, adopción, parentesco, familia y activismo. Durante diez años (2001-2011) trabajó en el Archivo Biográfico Familiar de Abuelas de Plaza de Mayo desempeñándose como entrevistadora, capacitadora y responsable de equipos.

"Por la potencia del frente discursivo creado por Abuelas, todo lo referido a la identidad se asocia con la búsqueda de jóvenes apropiados durante el terrorismo de Estado. Por ello los esfuerzos de estas asociaciones para establecer las particularidades de sus búsquedas develan el complejo proceso que debieron emprender para construir su propia demanda a fin de que ésta no se difuminara o quedara subsumida a las búsquedas de Abuelas de Plaza de Mayo", señala en un trabajo.

"No obstante, es preciso tener en cuenta que este frente discursivo se vuelve una herramienta política que, mediante su apropiación, posibilita estructurar demandas distintas de la búsqueda y restitución de jóvenes apropiados. La identidad, entonces, adjetivada como 'verdadera', 'biológica' o 'de origen' por estas nuevas asociaciones, se vuelve una herramienta para accionar en la escena política y en la interlocución con el Estado quien (como sostienen estas asociaciones) es el garante formal de su Derecho a la Identidad", afirma.Los certificados, la prueba de la maniobra del tráfico

Desde 2006, hay una denuncia en la justicia sobre los casos de tráfico de bebés en General Pico. Incluye 11 casos. El fiscal general Armando Agüero realizó las investigaciones preliminares. Ahora la causa está en la justicia federal, en el juzgado de Santa Rosa.

"Yo intervine en la causa a partir de una denuncia que tenía que ver con supresión de identidad. Pedimos oficios al Registro Civil, a las Clínicas, al Hospital (Centeno). Se juntaron partidas de nacimiento y certificados de nacimiento. Hubo quienes habían hecho la denuncia en la Justicia Federal", recordó Agüero.

En el caso de Langhoff, Agüero señala que la Justicia Federal había determinado la prescripción de la causa. "Se dijo que estaba prescripto, porque había una ley que planteaba la prescripción. Pero con la nueva ley no habría prescripción", dijo el fiscal, abriendo las puertas a que avance la investigación.

Durante su actuación en el caso, Agüero halló indicios de delito. "Todos han sido víctimas de una supresión de estado. Por alguna u otra razón al momento de la inscripción, se los inscribió con el nombre de otros papás. Y nunca se les informó a ellos la identidad verdadera de sus padres. Lo que no puede saber quienes son los responsables de esa supresión", explicó Agüero.

"Era una cuestión que debía investigarse, quienes son los responsables", dijo el fiscal general de General Pico.

Agüero también intervino en la causa por el suicidio del doctor Carlos Broggi. "En el asiento del acompañante dejó una nota, en un cuaderno anillado con un fibrón, en el que escribe: 'No sé quiénes son los papás Andrea Langhoff'".

¿Qué pasó con la causa federal?

Durante 2018 y 2019 se realizaron nueve indagatorias en el juzgado federal de Santa Rosa, efectuadas por el fiscal de primera instancia Leonel Gómez Barbella. Entre los indagados están Alfredo F. e Hilda G., los padrinos de Andrea Langhoff.

Además Gómez Barbella pidió otras cinco indagatorias, entre ellas la del ginecólogo Osvaldo Medus, que están pendiente de la aprobación del juez federal Juan José Baric.

La causa es por supresión de identidad, cambio de estado y falsificación de documento público.

"En los casos que conocemos nosotros, los médicos pediatras y ginecólogos firmaron el acta de nacimiento. Se trata de actas falsas porque las propias familias revelaron que esos nacimientos no ocurrieron sino que eran bebés comprados", remarca Andrea Langhoff.

Los casos están recopilados a través del sitio Busco Madre Biológica La Pampa. "La justicia federal tiene que avanzar porque fue una enorme organización de tráficos de bebés", asegura la mujer que ahora conoció su identidad después de 25 años. Fuente: (Clarín).-

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