Caleb tiene 2 años, múltiples discapacidades y su familia pide ayuda para terminar una casa adaptada
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El pequeño tiene microcefalia, epilepsia y ceguera, se alimenta por sonda y necesita una silla postural y lentes especiales. Mientras su papá busca trabajo, la familia intenta terminar la vivienda que empezó a construir, hoy detenida por falta de materiales, y sostener los viajes periódicos al Hospital Garrahan.
A sus apenas 2 años, Caleb atraviesa una realidad que obliga a su familia a reorganizar cada aspecto de la vida cotidiana. El pequeño padece múltiples discapacidades —entre ellas microcefalia, epilepsia y ceguera—, presenta dificultades para deglutir y se alimenta a través de una sonda gástrica mientras aguarda el procedimiento para la colocación de un botón gástrico.
En paralelo a los cuidados permanentes, sus padres enfrentan una preocupación urgente: terminar la casa en la que viven para convertirla en un espacio seguro y adecuado.
“Nuestro principal objetivo es terminar nuestra casa", contó David, el papá de Caleb, en diálogo con Ahora ElDía. La obra quedó paralizada y hoy no cuentan con los recursos para continuar. "Nos falta comprar el techo, cuatro chapas, una puerta y materiales... son cosas que hoy por hoy no están a nuestro alcance”, explicó.
La situación económica es compleja, ya que David no tiene empleo. Si bien la búsqueda laboral es prioritaria, las constantes demandas de atención y los viajes médicos dificultan sostener una rutina estable.
Una vida marcada por los cuidados
Evelyn, la mamá de Caleb, detalló las necesidades diarias que enfrenta el niño: “Tiene epilepsia y está medicado para evitar las convulsiones. Además, presenta un desarrollo lento; por eso se alimenta por sonda y con leche de fórmula mientras esperamos el procedimiento del botón gástrico”.
A estas condiciones se suman la ceguera y la imposibilidad de sostener su propio cuerpo. Por este motivo, la familia requiere una silla postural que le brinde seguridad y estabilidad. Si bien disponen de un cochecito para trasladarlo, este resulta insuficiente para sus necesidades motrices.
“Precisamos ayuda para salir adelante. Necesitamos unos lentes especiales porque no puede ver el sol, así como una silla postural, porque él no sostiene su cuerpo", señaló Evelyn, destacando que una vivienda apta para un niño con ceguera y sin humedad es clave para su evolución.
Actualmente, la familia reside en una habitación de la casa de la abuela. En el fondo del terreno comenzaron la edificación de su vivienda propia, pero el proyecto quedó detenido. "Tuvimos que viajar mucho y no la pudimos terminar; el tiempo y los recursos se destinaron a los tratamientos de Caleb", relató.
Los viajes al Garrahan, otra preocupación constante
Caleb debe concurrir al Hospital Garrahan a mediados de octubre y se prevén nuevos turnos antes de fin de año. Cada traslado desde Gualeguaychú hacia Buenos Aires implica gastos de combustible, pasajes, comida y movilidad interna.
“Tratamos de recaudar fondos para cubrir los gastos de traslado y todo lo que implica la estadía allá", contó David.
La atención médica de Caleb requiere continuidad y, por eso, los viajes forman parte de una rutina que la familia debe sostener pese a sus dificultades económicas. David reconoció lo difícil de la situación: "Es muy doloroso y nos cuesta expresarnos, pero necesitamos un trabajo para poder ordenar la economía familiar”.
En ese contexto, la familia intenta avanzar en distintos frentes al mismo tiempo: conseguir un trabajo, terminar la vivienda, afrontar los viajes y reunir los elementos que Caleb necesita para mejorar sus condiciones de vida.
Una habitación pensada para Caleb
La construcción de la vivienda tiene un significado especial para la familia. No se trata solamente de terminar una obra que quedó inconclusa, sino de contar con un lugar que pueda responder a las necesidades de un niño que no ve, que no puede desplazarse por sus propios medios y que necesita asistencia permanente.
El objetivo es que Caleb pueda vivir en un espacio seguro y accesible, sin humedad que perjudique su evolución y donde su familia pueda realizar sus cuidados cotidianos con mayor comodidad.
Para eso todavía faltan materiales básicos. El techo es una de las principales prioridades y la familia también necesita una puerta y otros elementos para poder continuar con la construcción.
Mientras tanto, siguen viviendo en la casa de la abuela, a la espera de poder completar el lugar que habían comenzado a construir.
La situación laboral también pesa. David se encuentra actualmente sin empleo y busca una oportunidad que le permita generar ingresos y volver a ordenar la economía familiar: “Necesito un trabajo para poder alinear las cosas como deberían ser”.
Cómo colaborar
Frente a esta situación, la familia decidió compartir un alias para quienes quieran acompañarlos económicamente. David reconoce que no es sencillo para él, como papá, pedir ayuda, pero entiende que cualquier aporte puede colaborar para avanzar con la vivienda, afrontar los viajes y cubrir algunas de las necesidades de Caleb.
“Formas de ayudarnos no puedo decirle, porque me pone en un lugar incómodo como papá. Aquellas personas que sientan la necesidad de ayudar, bienvenido sea”, expresó.
Quienes quieran colaborar pueden hacerlo a través del alias (todosporcaleb77).
Además, quienes puedan aportar materiales de construcción también pueden hacerlo contactándose con la familia, ya que detrás del pedido de terminar su casa hay un objetivo concreto: que Caleb pueda crecer en un espacio adecuado a sus condiciones, mientras continúa con sus controles y tratamientos.

