Cambio de Frente: Mano a Mano con Claudio Pombo
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Con 20 años, es una de las promesas del fútbol de Gualeguaychú. En River jugó al lado de Almeyda, Lancini y Funes Mori, entre otros. En 2013 volvió a la ciudad para imprimirle al equipo del Beto Acosta explosión e insolencia.Desde que Juventud Unida comenzó a jugar el Argentino B, las categorías infantiles y el equipo del torneo local nutren de jugadores al primer plantel decano.El proyecto futbolístico que se venía consolidando los últimos años del Argentino B y que encontró su máxima expresión en el ascenso a la tercera categoría del fútbol de AFA, contó con grandes referentes dentro del campo de juego, como Cristian Wernly, Emilio Rébora, Juan Sánchez, Ivan Bonzi o Juan José Weissen.Pero además, fueron apareciendo algunos juveniles que se ganaron la confianza del técnico Acosta y pudieron dar sus primeros pasos en el Argentino. Es el caso de Claudio Pombo, quien ya en el torneo local había dado sobradas muestras de lo que podía hacer con la pelota en los pies, pero, en los primeros minutos en cancha en el Argentino A dejó bien claro que está para cosas serias.¿Cómo llegaste a Juventud?Había quedado libre en Buenos Aires y no quería estar parado, entonces me comuniqué con Gastón Fiorotto, que lo conocía de Central, donde empecé a jugar al fútbol, y me dijo que me venga, que hable con el Beto (Acosta) y que pruebe. Como no había más cupos, me ofrecieron jugar el torneo local por seis meses para verme.Venías de River ¿Cómo fue esa experiencia?Muy buena. A los 15 años me salió la posibilidad de ir a probarme a River. Fui y anduve bien. Hablé Con J.J López, que en ese entonces era coordinador de inferiores, y me dijo que estaban interesados y que querían que me quede. En ese momento tenía una alegría que no se puede explicar, no sabía cómo agradecerle.¿Cuánto tiempo estuviste allá?En River dos años. Vivía en la pensión del club, ahí la vida me cambió totalmente: empecé a comer ordenadamente las cuatro comidas del día, porque no dejaban que te falte nada. Nos levantábamos y teníamos el desayuno; al medio día era llegar a horario y sentarte a comer; de tarde volvíamos del colegio y teníamos la merienda servida. Un lujo. Además estábamos todos en la misma, porque en la pensión del club la gran mayoría éramos del interior, así que nos acompañábamos mucho.Así que el cambio no te costó demasiado...Por ahí me costó más dentro de la cancha. Aprender cada movimiento o cómo correr la cancha, dependiendo de la posición que ocupes... los sistemas tácticos y un montón de cosas que no sabía. Y como entrenábamos seguido con Primera, no tenías mucho margen de error en ese sentido...¿Con quienes tuviste la posibilidad de jugar?En el predio de Ezeiza o en el Monumental practicábamos con la Primera. En ese momento estaban Almeida, Lamela, Lancini, que lo habían subido recientemente, Buenanote, Funesmori, Carrizo... grandes jugadores, para mí era un sueño entrenar con ellos.Hincha de Boca, a los 19 años Claudio Pombo quedó libre del club de Núñez y, luego de un par de pruebas fallidas en Racing y Lanús, decidió volverse a su ciudad natal. Pero no iba a ser Central Entrerriano, el club que lo vio nacer, el que lo abrace en su regreso. Tampoco Unión del Suburbio, por donde tuvo un paso en el Infantil. Sería Juventud Unida, donde tuvo la posibilidad de debutar en el Argentino A y convertirse en uno de los preferidos del Beto Acosta.Desde el arranque, Pombo llamó la atención de la afición decana por su explosión y buen manejo de pelota en velocidad. "Me integré al plantel después de que juventud ascendió al Argentino A, era el más chico del plantel, pero siempre me sentí contenido por mis compañeros", expresó.¿Cómo ves al grupo actual? -Bien. El plantel se está conociendo, estamos bien... creo que en mi puesto hay menos jugadores que el año pasado, por lo que espero tener más posibilidades de jugar. Por lo pronto, trato de hacer las cosas bien durante la semana y estar a disposición del técnico para cuando me toque entrar.¿Cómo imaginas tu futuro futbolístico?Ahora en Juventud. Tratando de ganar minutos en cancha y trabajando para repetir el buen trabajo que se viene haciendo los últimos años. Soy chico, tengo 20 años, sé que hay que trabajar mucho y saber aprovechar las oportunidades. Después, si las cosas salen y se abren otras puestas, será una consecuencia del trabajo hecho.
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