Cambió los costosos drones por aviones para desarrollar trabajos de agrimensura
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El rionegrino Maximiliano Panaino vive en la ciudad desde principios de año. Como alternativa a los costosos drones que se utilizan para las mediciones en los campos, creó un novedoso dispositivo. "Me casé en diciembre y en enero me trajo una entrerriana", bromea.Después de 17 años instalado en la capital bonaerense, ciudad en la que se recibió de agrimensor, en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Maximiliano Panaino desembarcó en Gualeguaychú."Me casé en diciembre y en enero me trajo una entrerriana", dispara en forma de presentación el joven emprendedor que da sus primeros pasos como profesional en la Ciudad del Carnaval."Me matriculé en marzo y estoy en plena etapa desarrollo laboral en Gualeguaychú. Con este trabajo de agrimensura empecé hace tres años, pero los costos de los drones que se utilizan para la actividad son muy altos. Entonces empecé a investigar y a meterme en clubes de aeromodelismo", indicó el nacido en Rio Negro que desarrolla vehículos aéreos no tripulados para trabajos de agrimensura y topografía, que permiten relevar grandes superficies en poco tiempo y obtener modelos tridimensionales de los mimos.Los aviones cuentan con motores eléctricos, piloto automático, un GPS y una cámara de fotos que va tomando fotografías con intervalos, regulados previamente por el profesional, sobre el área de interés."En 2014, cuando me metí en esto de los aviones, los drones ya salían entre 50 y 60 mil dólares. Imaginate, para mí eran inaccesibles, por eso empecé a buscar en internet y descubrí que había gente que adaptaba aviones de aeromodelismo con cámaras y pilotos automáticos para hacer ciertos trabajos de agrimensura", relató a ElDía."Después, cuando ya tenía la idea en la cabeza, comencé a estudiar aeromodelismo en un club de La Plata para aprender a volar y también a armar los aviones. El primero que construí tenía 1,10 metros, algo básico. Después, con el tiempo me animé a armar uno más grande y ya le puse una cámara, un piloto automático y un GPS", contó.Desde una computadora se programa la misión de vuelo -son líneas paralelas que cubren todo un terreno-, luego de tomadas las fotografías, a través de softwares de fotogrametría, el profesional arma modelos tridimensionales del terreno estudiado."En este momento, la técnica, ya sea mediante drones o aviones adaptados, ya no es tan novedosa como hace algunos años. Es lo que más recomendado, ya que podés optimizar dinero y tiempo, y tener una fotografía de todo el campo medido", resaltó Panaino, al tiempo que destacó los 50 minutos de autonomía de vuelo de sus aviones, sobre los 20 que puede garantizar un drone.
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