Carlos Alazard: “si volviera a nacer, elegiría ser médico de niños de nuevo”
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La elección de Carlos Alazard por la medicina y su opción por los niños, una historia que ya alcanzó los 53 años. El estudio, la necesidad de contar con sala de neonatología, el trabajo en el hospital y su voluntad para crear Capullos; puntos que comentó en una charla con El Día. Sus dos hijos también son médicos, circunstancia que lo enorgullece. Rubén Skubij El Dr. Carlos Alazard lleva 53 años de plena actividad como médico pediatra en Gualeguaychú. En poco más de cinco décadas ha desplegado un trabajo con un sector que él quiere tantos: los niños.Corría 1955 cuando finalizó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional "Luis Clavarino". Seis años más tarde egresó en la Universidad Nacional de La Plata.En el living de su casa, esperando que le otorguen el alta por un problema de salud del que se recuperó, dialogó extensamente con El Día, señalando con emoción la profesión de sus dos hijos: Marcelo es médico cirujano y Esteban pediatra. "Estudiaron lo que quisieron, no influí sobre ellos", aclaró."La facultad de Medicina era una maravilla en aquellos años, éramos pocos estudiantes -en grupos de 30/40- por lo que los docentes tenían la posibilidad de darnos una clase más directa. Así fue toda la carrera, hasta diciembre del 61 que me recibí", contó.- ¿Qué paso decide dar con el título en mano?Estuve algunos años en el Hospital de Niños de La Plata, empecé cuando cursaba 4to año de la carrera, en la sala de pequeños prematuros con el Dr. Primen, un gran profesor.No existía la neonatología como servicio en ninguna parte, empieza a gestarse después de un tiempo; contábamos con un área que se llamaba lactantes y prematuros.En la formación de neonatología en Argentina se debe mencionar a tres profesionales que hicieron mucho por la misma: Miguel Larguía, Juan Vicente Climent y Jacobo Allac; años después se pobló el servicio por los diferentes puntos del país.Pasó un tiempo. En 1962 Alazard regresa a su ciudad natal para desarrollar la actividad en el Hospital Centenario. "No había nada allí, sólo las ganas de ir, atender y hacer cosas por la población. Neonatología no existía, la hice yo después de mucho tiempo, en la década del 70 con el apoyo del subsecretario de Salud Pública, Miguel Torrealday.-¿Quiénes fueron sus primeros compañeros de trabajo?Siempre hay que acordarse de los primeros colegas, empezando por Patico Daneri, un especialista muy bueno; Castiglioni, después Arturo Elgue y Mario Medrano que ya se retiraron. Con ellos desarrollábamos la tarea con pasión.Yo era Jefe de Servicio Jefe de Clínica de Pediatría. Cuando vino Torrealday nos invitó para hacer el curso de para Jefe de Neonatología en Córdoba, fueron dos meses intensivos. Viajé yo solamente. El profesor Jacobo Allac nos enseñó todas las características del servicio que requeríamos, fueron 600 horas de aprendizaje.Cuando se hizo el concurso por el cargo, me presento y lo gano, quedándome más de 30 años hasta que me jubilo.Aparición de CapullosAlazard contó anécdotas y detalles de muchas situaciones que vivió en el Centenario. "Había una incubadorita de latón, recipiente, donde poníamos a los prematuros pero no teníamos nada, en esa época empezamos a equipar el servicio y el Dr. Suárez tuvo mucho que ver. Hicimos todo el acondicionamiento de la planta para llevar los chicos, tratamos de aplicar toda nuestra y realmente se salvaron muchas vidas.No teníamos muchos elementos pero la enfermería que teníamos era espectacular, las chicas asistían con esfuerzo y dedicación; cuando aparecía un chico prematuro salíamos disparando hasta el Hospital, no había guardia hasta que después se hizo un servicio.- Ud. fue un elemento fundamental en la creación de Capullos?Allac nos ayudó muchísimo, nos hablaba de los servicios de neonatología en el Hospital de la Maternidad de Córdoba, iniciando una fundación parecida a Capullos para apoyar al servicio de la neonatología porque el gobierno nos daba lo básico.Así surge esta entidad, Asociación de Ayuda al Recién Nacido, y hasta ahora persiste porque se trabaja en eso y el grupo de mujeres son el eje que siga año tras año. Sala de madresAlazard ya había ganado el concurso, le dedicaba muchas horas al servicio público si bien tenía su propio consultorio. "Hice hacer por primera vez -y creo que antes que el Garrahan- una sala de las madres, las internábamos nosotros con los chicos recién nacidos. La madre tenía allí baño, cocina y dormitorios".Con 53 años de actividad profesional, el médico cuenta por miles las fichas de niños atendidos, muchos de los cuales son padres o abuelos, cuyos hijos y nietos también fueron tratados por Alazard. "Generalmente atendíamos más en el Hospital, los partos se hacían allí, más de 60 por mes. Surgen luego las mutuales y aparece Cometra, lugar donde también atendí, haciendo un servicio de neonatología, había guardia pediátrica", consignó. "Ser médico"Reflexivo, un hombre que analiza cada una de las respuestas, fue enfático: "si volviera a nacer elegiría ser médico de niños de nuevo. Iba a estudiar ingeniería pero el último año de la secundaria cambié, quise ser una persona de la salud. Hice una carrera extraordinaria porque las cátedras eran muy buenas, en tercer año entrábamos a la clínica, nos asesoraban los médicos y así aprendíamos. Hasta sexto año recibí mucha instrucción en el Hospital de Niños haciendo guardia 24 horas, con 100 chicos por día para la atención".- Sus hijos son médicos, ¿una opción libre de ambos?Eligieron ellos, no los mandé. Uno es cirujano -Marcelo- y el otro es pediatra -Esteban-. Estoy orgulloso de ambos, desarrollan su profesión al igual que el padre. "Las curanderas"- ¿Cómo era la lucha que tenían con las curanderas?Había muchas y la gente no accedía a la medicina. Para ir al Hospital era muy costoso llevar los chicos entonces ellas decían que los podían atender y les daban muchas cosas. Claro, todos terminaban luego en el centro de salud porque les daban cualquier cosa para tomar, y la gente por creencia lo hacía.Con el correr de los años se fue modificando todo eso. Mientras tanto el servicio de neo fue creciendo, conseguimos muchas cosas de la sociedad para ayudar a los niños. Teníamos, y sigue estando, un grupo espectacular de madre que ayudaban en Capullos. Destaco dos personas que fueron importante: Nelita Bermúdez, la primera presidenta de Capullos, y Nilda Hernández que es una enfermera especializada, una de las primeras que viajó a Córdoba a capacitarse para volver al servicio nuestro y atender a los recién nacidos.
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