Casi 200 adictos a las drogas ingresan al año a grupos de ayuda en Gualeguaychú
El consumo de cocaína, marihuana y paco avanza significativamente en la ciudad. Afecta a personas de diferentes edades y clases sociales. Jóvenes en recuperación aseguran que "no alcanzaría el corsódromo ni la cancha de la liga para reunir adictos".Por Mónica Farabello / Rubén Skubij / Carlos Riera
En el grupo de ayuda al adicto, Nar-Anón, aseguran que "cada vez son más y más jóvenes quienes se acercan en busca de ayuda". En Gualeguaychú, historias en primera persona, expresan que marihuana, cocaína, paco y pastillas son las drogas que más se observan.Matías tiene 21 años y estudia en la Escuela Técnica N° 1. Con naturalidad y simplicidad relata sus momentos en los que fue adicto a las drogas. Hace 5 años que no consume y pasó "por una internación. Mis familiares me llevaron", relató."No alcanzaría el corsódromo ni la cancha de la liga para reunir adictos. Muchos chicos se mueren sin saber que hay un programa para ayudarlos, sin medicamentos psiquiatras, policías, ni médicos", asegura.Con 31 años, Gastón carga una historia de vida muy pesada. Años de adicción que lo llevaron a un intento de suicidio, son recordados en un presente con trabajo y proyectos de formar una familia con su mujer.Ambos coinciden en que no existen tratamientos mágicos para salir del flagelo de las adicciones. La voluntad, la ayuda de la familia y el grupo al que pertenecen es fundamental. Además coinciden en que en Nar-Anón salen adelante "sin medicamentos ni psicólogos"."Cárcel, hospital o la muerte""El infierno que le tocó vivir a cada uno lo compartimos. Cuando llegamos al grupo es porque no tenemos otra alternativa. Es eso o terminar en la cárcel, hospital o la muerte como dice nuestra literatura", explica Matías.El programa consta de doce pasos: "el primero es el único que habla de las drogas, para aceptar que estás enfermo y que no podés solo. Te dan sugerencias, después uno sale y puede hacer lo que quiere", sostiene Gastón.¿Hay mucha gente que no conoce la existencia del grupo?M: Sí, hay mucha gente que no sabe del grupo. El mensaje es para los padres que están viendo que hay algo raro.¿Se pierden los sentimientos con la droga?G: Un chico en nuestro grupo contó que estaban velando a la madre y se estaba drogando. No se daba cuenta que había perdido la mamá. En mi caso, yo me empecé a alejar cada vez más de mis familiares y no sentía nada por ellos. Sabía que los quería pero en esos momentos pensás solamente en la droga. Mi señora vivió todo mi consumo: llegaba a casa y ella estaba llorando, me sentía mal y no podía llorar era horrible.¿Fueron al grupo por voluntad propia o alguien los llevó?G: Fui porque tuve un intento de suicidio. Ahí se enteró mi mamá y fui a una psicóloga que me dio la dirección de Nar-Anon. Es muy difícil que alguien diga "quiero parar, voy a ver donde hay un grupo". Las primeras reuniones uno va como obligado. A mí me obligaba a ir mi mamá. "Ingenieros de la mentira"¿Se acercan al grupo cuando se dan cuenta que tocaron fondo?M: Vas cuando te salta la ficha. Hay cosas que hacés que no van y se dan cuenta. ¿Qué hacías para decir "me saltó la ficha"?M: Hay familiares que no se quieren dar cuenta. Nosotros decimos "estamos en carrera" cuando estamos consumiendo. Cuando uno anda en carrera tira muchos indicios. Yo no me quería drogar pero me seguía drogando. Inconscientemente a tu familiar le hacés ver cosas. Pasar un día afuera de tu casa no es normal. Llegar a cualquier hora o levantarte a las 5 de la tarde después de una noche no es normal.Yo no fumaba y venía con encendedores y hojillas para armar. Y me decían: ¿esto de quién es? De unos amigos, le mentía. Con la droga nos convertimos en ingenieros de la mentira.Después, empezaron las peleas con mi mamá, en la escuela me bajaban las notas; los profesores me veían cambiado. Un día se levantó mi mamá, me levanté yo y me dijo: ¿qué está pasando Matías? Vos te estás drogando. Era la primera vez que me decía eso. Y yo le contesté "sí, me estoy drogando, si todos se drogan".¿Es verdad que todos se drogan?G: Claro, porque la misma droga hace que vos te rodees de adictos. El entorno te va envenenado. Tenía muchos amigos que eran sanos y yo mismo me fui alejando de ellos. Fui buscando para el lado que eran consumidores. Mirarse al espejo"Mentimos para poder seguir consumiendo y que nadie se de cuenta. Nos mentimos a nosotros mismos pero cuando llegué al grupo y me miré al espejo me di cuenta que estaba hecho pelota", cuenta Gastón.¿Es un ejercicio mirarse en el espejo? M: Me miré al espejo y dije estoy re bien, estoy entero pero mirate adentro. Soy consciente de decir "¿qué estás haciendo, qué querés hacer en tu vida, querés seguir consumiendo, hospital, cárcel o la muerte?". Uno dice, "no me va a pasar eso a mí, no voy a llegar eso, pero la propia enfermedad te hace creer eso.G: La enfermedad tiene tres etapas: primero la etapa del payaso, después la del león y último, la del chancho. En la primera etapa la gente no se da cuenta porque vos hacés chistes, después pasas a la de león que te querés llevar todo por arriba. Hasta que llegás a la del chancho donde todos se dan cuenta porque estás mal, sucio. No te importa ni tu propia vida. Yo me vomitaba en el pelo. Llegaba vomitado a mi casa, no me importaba y ni me daba cuenta. "Es una mentira terrible"Hay quienes aseguran que fumar marihuana es menos nocivo que fumar tabaco, y que además tiene efectos curativos y medicinales. Matías, adicto en recuperación opinó que "es una mentira terrible. Cuando estaba consumiendo le mostraba notas a mi mamá y decía: mirá má la marihuana es curativa, pero es una mentira terrible".¿Cada vez llegan más chicos de edad?G: En Gualeguaychú hay un problema gravísimo con la droga. Hoy en día escuchás a alguno que dice "la droga está en las escuelas". Cuando iba al secundario me drogaba adentro de la escuela y estoy hablando del año 94- 95. La sociedad es muy hipócrita. A nuestro grupo llegó hace pocos días, un nene que tenía 10 años aproximadamente, nos impactó a todos.Nuestra literatura dice que lo que consumís en un año, el alcohol te lo hace en 10. Un año de droga son 10 años de alcohol. "Intenté suicidarme porque mi vida era un desastre"Gastón recuerda el peor momento que vivió a raíz de su adicción. "Intenté suicidarme porque mi vida era un desastre. Me acuerdo de ese shock, pensaba que eran los peores días de mi vida, me sentía totalmente mal. Había intentado dormir una semana. El adicto en carrera siempre tiene días que dice `estoy mal´, y es ahí donde el familiar tiene que aprovechar, actuar.Ese día había tomado alcohol, había consumido mucho y no se lo que me pasó porque quedé en mi casa y eso lo sabe mi señora y mi mamá que estuvieron ahí que fueron las únicas que estuvieron. Me dio un paro y ahí me di cuenta que estaba realmente mal".Matías recuerda el peor día de su adicción cuando fue arrestado por la policía. "Caí preso. Estábamos en una casa, un rejuntadero, un aguantadero y un día nos cayó la policía y nos mandó a todos adentro, mayores y menores".Además, cuenta que "es verdad que las neuronas se te mueren, te quedan secuelas. Hay cosas que he vivido que no me acuerdo, tengo lagunas mentales por culpa de las drogas, el deseo de consumir".Una segunda oportunidadLa actualidad de Gastón y Matías, es totalmente diferente. Tras su paso por el grupo de ayuda Nar-Anon, los chicos relatan cómo viven y cuáles son las expectativas para su futuro.Gastón trabaja en una empresa del parque industrial y vive con su mujer. Asegura que es su deseo tener un hijo, hacer feliz a su esposa y que nada lo hace más feliz que sus sobrinos. "El otro día estaba en el parque con mi sobrino remontando un barrilete y lo miré y se me caían las lágrimas".Asegura que los sentimientos que le robó la droga, hoy los volvió a tener. "Me hace feliz cuando mi sobrino me abraza y me dice te quiero", y recuerda su adolescencia en las drogas: "cuando abrí los ojos tenía 27 años, no sabía quien era, no sentía nada por nadie, no creía en Dios. Estaba vivo porque el cuerpo no se había muerto".Matías, después de cinco años de formar parte del grupo de recuperación, cuenta con una sonrisa que volvió a la escuela y que es uno de los mejores alumnos. Cursa sus estudios en la Escuela Técnica N° 1 en el turno mañana y quiere conseguir un buen trabajo y tener una pareja estable "como Gastón".Ambos coinciden en que no sería bueno alejarse del grupo, y que más allá de sentirse recuperados, siempre es importante la contención de los compañeros que comparten su experiencia de vida.Un espacio donde se enfrenta a la droga

La droga en Gualeguaychú, y sus efectos en las personas, es una problemática que "aumenta y es alarmante". Mari Forlong, responsable que NarAnon en la ciudad, relató la ardua tarea que realizan todas las semanas con un sólo objetivo: asistir y sacar al adicto de ese flagelo.En el año 96 "época en que estaba en Al Anon -alcohólicos anónimos-, me fueron a buscar unas mamás pero yo le tenía pánico a la palabra droga. No obstante fui y me quedé, me sorprendí ver cómo lloraban los hombres por el estado de sus hijos", contó a elDía.Le pidió a su esposo que la acompañara a Buenos Aires. "Hicimos cursos y nos dedicamos a ayudar a los adictos y contener a las familias".Primero iban pocos, "había vergüenza. Comenzamos en Parroquia de Luján, luego del municipio me llamaron porque estaban preocupados por la situación y sabían que era muy efectivo lo del grupo. Nos trasladamos a un salón municipal de calle Belgrano".En la actualidad la situación es difícil, "la casa está desbordada, ya no sabemos qué hacer porque hay un baño para los chicos que son 60 aproximadamente".Las reuniones establecidas son los martes, jueves y sábados a la noche; lunes y miércoles de 14 a 16; martes y jueves de 9 a 11. Se dan en forma paralela, "prácticamente nos encontramos todos los días por la necesidad, tanto familiares como adictos piden contención. Pusimos más días por la gente nueva que llega y lo hace desbordada y con la familia desintegrada".- ¿Ha visto un incremento importante?Sí, hoy me animo a decir que es desesperante la situación, es alevosa. Nosotros, que estamos en el grupo, lo venimos diciendo hace bastante tiempo. Pero hoy puedo decir que es desbordante, ha llegado mucha gente.Muchos llegan y en algún momento piden ayuda. Nosotros tenemos cuidado hasta en la mirada y el trato como para no producir momentos de tensión y violencia.Son las armas que ellos tienen, no porque sean malos sino por su misma enfermedad, están en una situación de descontrol. Otros, en cambio, retomaron sus estudios o consiguen trabajo porque la droga les roba todo, hay que volver a empezar. Sólo por hoyMari se emociona la hablar de las reuniones. "Son muy fuertes". Todo está basado en un programa de doce pasos y con lemas. "Tienen un libro: sólo por hoy, lo leen y luego trabajan con literatura de narcóticos que está basado en la de alcohólicos anónimos".Después "todo se continúa con sus propias experiencias de vida, se van dando fortaleza entre ellos mismos, cómo avanzar día por día".-¿Los primeros días son los más difíciles? Sí, por la abstinencia, ahí el familiar cumple un rol fundamental respaldado por nuestro programa. Con el grupo sabemos cómo tratarlos, por eso tan positivo y no tiene falla.Tiene mucho que ver la familia, cuando ésta cambia surge la pregunta ¿por qué el adicto nunca está en la casa?, algo está pasando y por eso el adicto se agarró de esa sustancia. No queremos echar la culpa a nadie pero ese punto hay que mirar.Existe un día donde se encuentran todos. Son los últimos jueves de cada mes durante las reuniones públicas. "Allí nos juntamos y los chicos -si quieren- pueden dar su testimonio. Son muy fuertes por las historias y las palabras que se pronuncian".-¿La droga avanza sobre todos los estratos sociales?Sí, ingresa por todos lados. A veces los mismos padres son los cómplices del consumo porque no se dan cuenta. Ellos piden dinero y los padres le dan porque nunca se imaginan. También están los que trabajan y la compran.Pero el problema está cuando el chico no tiene, ahí es cuando sale a robar, hace cualquier cosa. "4 ó 5 por semana"Forlong indicó que existen tres etapas en la vida de un adicto. "Aprendo de escucharlos. Cuando llegan a la última tocan el fondo, les da lo mismo ducharse, comer, dormir o estar en la calle. Ingresan al abandono total, probablemente allí piden ayuda".Indicó que "el fondo es cuando no hay más nada que hacer, los puede llevar al hospital, cárcel, la locura o la muerte".-¿Qué edades tienen las personas que llegan al centro?Hoy lamentablemente están llegando chicos muy jovencitos de 14, 15, ahora hay un grupito de 15 años que por suerte los papás han tomado conciencia. Algunos pueden decir 'es la adolescencia'. Estos padres han dicho 'no, se está drogando'. Van al grupo y ayudan - ¿Se incrementó el grupo?Están llegando de 4 ó 5 por semana, hablamos de 16 a 20 chicos por mes, hoy estamos desbordados. El lugar donde funcionamos está quedando muy reducido, hay sólo un baño donde todos vamos.Es una lástima porque todos esos chicos que tenemos ahí están contenidos, no los podemos perder. De alguna manera se acomodan todos para que nadie se vaya.Van más varones, a la mujer le cuesta muchísimo sincerarse y buscar ayuda. Asiste a las reuniones pero está en un tiempito y no va más, lamentablemente.- ¿Qué objetivos tiene la entidad para el futuro?Tenemos un proyecto y es formar la fundación lo que permitiría brindar más ayuda. Los adictos en recuperación podrían asistir a otros jóvenes, además sería una fuente de trabajo.Hay chicos, por ejemplo, que van solitos porque el papá y la mamá son alcohólicos o drogadictos, también consumen. Ese chico necesita desesperadamente un lugar donde se lo contenga y pueda salir de la casa para poder recuperarse.-¿Pedirán ayuda a la municipalidad?Necesitamos un lugar más amplio en forma urgente y también un subsidio. El municipio nos otorga un subsidio pero no alcanza porque hay que comprar literatura.Queremos continuar porque el programa de narcóticos es maravilloso, se le da la contención, amor y comprensión; es un programa espiritual, ellos se encuentran a ellos mismos porque la droga les roba todo.Escucho a los chicos cuando dicen: 'la droga me robó mi infancia'. Al empezar a los 14 años a drogarse pierden el colegio, los amigos y otras cosas. Coca si, Paco no
La fuerza de seguridad que más procedimientos ha realizado contra el narcotráfico en Gualeguaychú ha sido el Escuadrón 56 de Gendarmería Nacional. El comandante principal, Carlos Vélez, informó que en lo que va del año, se han secuestrado un poco más de 10 kilos de cocaína y más de 36 kilos de marihuana, y aseguró que "en ningún operativo se ha detectado la presencia de paco".El uniformado confirmó que la mayor cantidad de cocaína retenida, se logró secuestrar en diferentes procedimientos que se hicieron dentro de la ciudad, "en lugares donde se la tenía lista para la venta". Por otra parte, informó que la marihuana fue detectada durante controles sobre la ruta."Hemos trabajado en procedimientos, investigaciones que tenemos en curso, y no existe paco en la ciudad. No hemos encontrado porque si lo hubiera lo estaría compartiendo también. No estoy ocultando nada. No tiene sentido. No se puede tapar el sol con un dedo", indicó Vélez.El Comandante brindó su apreciación al respecto de esta droga: "el paco es un adictivo mortífero y mata a los clientes". Comentó que la droga más barata es la más nociva y la que más rápido produce la muerte, mientras que la de mejor calidad mantendrá por más tiempo con vida a los clientes de un narco.El Escuadrón 56 dispone de 185 uniformados en su asiento en Gualeguaychú, de los cuales un número muy reducido trabaja en la Inteligencia. Vélez no quiso brindar especificaciones acerca de esta división pero aclaró que "cada gendarme aporta algún dato para investigaciones".Gendarmería realiza dos tipos de procedimientos en los golpes contra el narcotráfico. Por un lado los controles que se realizan en la ruta, seguimientos sobre determinados vehículos que transitan sobre la autopista, que luego son detenidos por los uniformados. Se requisa la carga o el equipaje y en caso de detectarse algo irregular se procede a tomar muestras para analizar.Dentro de la ciudad los procedimientos son algo diferentes, luego de tareas de investigación que pueden durar meses, se pone en conocimiento a la Justicia que a posteriori ordena allanamientos. Estos pueden arrojar resultados positivos como negativos.
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