Caso Maglioni: siete meses de amenazas y lucha contra el avance del narcotráfico
Diario elDia comenzó la investigación, en septiembre de 2010. Actualmente, tomó repercusión nacional. La historia de una familia asediada por las amenazas. Un campo atravesado por un arroyo que deriva en el río Paranacito.Por Mónica Farabello y Rubén SkubijEn el sur de nuestra provincia un caso tomó dimensión a nivel nacional y preocupa a la población. Se trata de la historia de la familia Maglioni, quienes habitan en Islas del Ibicuy, en un campo de su propiedad.Diario elDía, se hizo presente en el lugar de los hechos para dialogar con los protagonistas.
En septiembre de 2010, Oscar Maglioni junto a uno de sus hijos, halló casi treinta kilos de marihuana envueltos en paquetes de bolsas de polietileno. Los mismos, se estima, habrían sido arrojados desde avionetas para luego ser recogidos por lanchas, ya que por el medio del campo "El Charolay", pasa el arroyo Baltasar, que luego desemboca en el Río Paranacito.Días más tarde, los Maglioni descubrieron más marihuana. En esta oportunidad, los paquetes pesaban casi veinte kilos y de la misma manera, se dio aviso inmediatamente a las autoridades policiales.A partir de ese momento comenzó la odisea de una familia rural que ha sido constantemente amenazada de muerte -vía telefónica- y además sufrido una balacera en contra de su domicilio. La misma se produjo finalizando el mes de septiembre en plena noche cuando una lancha ingresó al arroyo Baltasar y disparó contra la casa.A su vez, las intimidaciones se repitieron en varias oportunidades con el paso constante de avionetas que a vuelo muy bajo 'observaron el panorama'. A los pocos minutos empezaba la recepción de mensajes de textos: 'ya te tenemos', 'dejá el campo y no te molestamos más'. La presión fue en aumento con el objetivo que se vaya de dichas tierras sino "querían una bala en la cabeza".En medio de estos acontecimientos la familia Maglioni tuvo que acostumbrarse y adaptarse a convivir con un custodio policial de manera constante desde hace siete meses; en realidad, son varios dado el sistema de trabajo de la fuerza de seguridad.Esta situación derivó en complicaciones y pérdidas personales y familiares ya que Fabiana Maglioni, mujer de Oscar, perdió su embarazo de apenas meses. Palabra de los protagonistasOscar y Fabiana Maglioni, propietarios de los campos "El Charolay" y "La Tormenta de Islas S.A." decidieron junto a su abogado defensor, Darío Carrazza, dar a conocer y difundir las peripecias que deben atravesar. Entre ellas, sufrir el descreimiento por parte de un funcionario policial que minimizó en reiteradas oportunidades lo que vivió la familia y hasta descreyó del episodio de la balacera.Diario elDía visitó el campo, recorrió la zona, y dialogó con los protagonistas. La presencia de cuerpos extraños en un campo, ubicado en una zona tal vez estratégica para los delincuentes, modificó la vida de un grupo de personas que sólo piensa en el trabajo y un mejor futuro.
En un sector del amplio patio Oscar Maglioni comenzó el relato. "El primer hallazgo fue en el establecimiento El Charolay y el segundo en la Tormenta de Islas S.A. Dentro del campo tenemos el arroyo Baltasar que pasa a 350 metros de la casa de un vecino. Cuando alguien cruza él nos manda mensajes para avisarnos. También se ha comunicado con la policía para agarrar esa lancha que entra, desde el río Paranacito al camping Don Enrique".En cuanto a la relación que establecieron con la policía, Maglioni manifestó que "el comisario Lazo, quien en ese momento era Jefe Departamental dijo que nosotros éramos unos mentirosos y que no confiaba en el efectivo que él mismo nos había enviado a nuestro domicilio. (...) Ahora, respecto al nuevo mandato, al nuevo jefe, no tenemos nada que decir".Así mismo, Oscar y Fabiana destacaron que el Comisario General (R), Juan Ramón Rosatelli se acercó a ellos para ofrecerles voluntariamente su ayuda y "brindarnos apoyo y ofrecernos lo que precisáramos".- ¿Qué se habla en la familia?O. M.: a este problema lo tenemos desde hace 6 meses y algo, primero con la marihuana, luego con las lanchas y amenazas. Pero seguimos en la lucha, lo nuestro es trabajar para la hacienda y los campos, y lo hago con mis cuatro hijos.-¿Se terminaron los mensajes de textos?F. M.: sí, es así, el noveno día -gracias a Dios- que no pasa la avioneta y no hemos recibido ninguna amenaza. El Dr. Carrazza nos informó que hay dos causas en el Juzgado Federal de Concepción del Uruguay. Se identificaron dos llamadas: una de Paraná y la restante de la cárcel de Santa Fe.- ¿Cómo madre, qué le pide a la justicia?Que se aclare todo esto de una vez por todas y que nos dejen vivir tranquilos porque lo que quieren es que mi esposo deje el campo a esta gente y no es así. Es un sacrificio muy grande que hizo para comprar esto.O. M.: pienso que esos que tiraron esas cosas para involucrarme no lo van a lograr. Nunca me voy a dedicar a esto porque desde chiquilín trabajé, si quieren tirar, voy a seguir soportando amenazas. Y bueno, si pierdo la vida, ya tengo 60 años, no me hago problema. Pero no me voy a involucrar en estos chanchullos, jamás.- ¿Se siente acompañada?Sí, por los amigos y familiares y también por algunos dirigentes como el senador Chesini (Osvaldo) que siempre nos llama y se va interiorizando de nuestra situación, a pesar que no nos conoce. Algo muy distinto a nuestro senador departamental y otros políticos que nunca nos preguntaron nada. Más temoresLa actitud de personas desconocidas que vuelan a pocos metros, y luego envían mensajes, constituye un problema y lógico temor para esta familia. "Siempre pienso que nos van a tirar una bomba, que nos van a acribillar desde arriba, por eso les he prohibido a todos que salgan cuando pasa una avioneta cerca; siempre salimos todos juntos a mirar", consignó el hombre. "Escuchamos el ruido de una avioneta y salimos todos corriendo asustados", acotó Fabiana."Incluso los mensajes son para los botones que están acá, le dicen así. 'Ni los botones te van a salvar', pobres policías, a ellos también los amenazan. El último mensaje fue duro, me exigen que me vaya de acá para que ellos puedan trabajar tranquilos, sino me ponen una bala en la cabeza. Yo no voy a dejar mi campo, acá voy a estar".Contó que "hace 46 años que camino estos lugares, compré el campo en el 96 con mucho sacrificio y la ayuda de mis ex patrones. Por eso lo tengo, ¿por qué me voy a ir?".Fabiana y sus hijos filmaron y sacaron fotos de las unidades. "Queremos ver si tiran algo, controlamos todo por allá", dijo señalando la zona del arroyo. "Registramos alguna avioneta pero no tiraron nada".-¿Tienen alguna identificación?No tiene número ni letra, no están identificadas, eso es lo raro. Diferencias con un funcionarioSiempre lo manifestaron. Los Maglioni tuvieron diferencias con el ex jefe de la Policía de Islas, Comisario Luis Lazo. "El comisario Rosatelli me ofreció todo su apoyo y ayuda... la verdad, se ha portado muy bien con nosotros, cosa que el señor Lazo no lo hizo", relató Oscar."El día que pasó a ver la droga -que estaba tirada ahí- le preguntó a mi hijo de 11 años: '¿de qué color era el avión nene?'. A la vuelta le volvió a preguntar: ¿de qué color era el avión nene? ¿Por qué vos la viste nene, no?' ¡Que sabíamos nosotros que había eso tirado!", afirmó Fabiana."Después dijo a un efectivo: 'ponele que lo tiraron de la avioneta'. Le dije: 'nadie la vio a la avioneta'. Está el golpe como se arrojó desde arriba pero no vimos nada. Luego vi en el expediente que el primer paquete en el rastrillaje se había hallado a 150 metros, y no es así, estaba a 30 porque yo conozco lo que son 10, 20 ó 30. Cuando vino Rosatelli, a los pocos días fue reemplazado", dijo Oscar. Chips incontrolablesDarío Carrazza sostuvo ante Radio Cero que el caso "ha hecho eclosión en los medios nacionales, cosa que es bienvenida porque uno se siente más acompañado. Es un asedio, una serie de amenazas a través de sobrevuelos de avionetas, mensaje de textos y llamadas telefónicas".Dijo que "se fueron haciendo todas las denuncias de cada uno de los hechos, de todas las amenazas y episodios que se han ido sucediendo. El tema está en manos de la Justicia, en una instancia de secreto sumarial que es propio a la altura de esta investigación".En tanto, sostuvo que "existe una difusión muy grande de chips de celulares que generan números que son imposibles de seguir por los titulares. O bien se trata de chips robados o comprados irresponsablemente, pero eso ya escapa a la órbita de la familia Maglioni que se ha limitado nada más ni nada menos que a reclamar el resguardo de su tranquilidad". Análisis de la noticia El caso Maglioni ha llegado a millones de hogares argentinos a partir de la difusión nacional a través de diarios o radios de Capital Federal. En septiembre, cuando El Día y Radio Cero comenzaron la investigación periodística, posibilitó que los Maglioni fueran conocidos en Entre Ríos.Y desde un principio reclamaron que la justicia y la policía den una respuesta a ellos y a toda la provincia. ¿Quiénes son los pilotos que vuelan el aire del sur entrerriano? ¿Cómo puede ser que las autoridades no conozcan el origen de las ya famosas avionetas? ¿Levantan en pistas clandestinas o provienen de territorio bonaerense? ¿Existe la posibilidad que un algún radar dé con dichas unidades? ¿La presencia de las lanchas y la no detención de las mismas tienen explicación? ¿Cuánto sabe la autoridad máxima de la policía de Entre Ríos sobre el problema que afecta a los Maglioni? ¿Se ha dispuesto un plan de prevención con el objetivo de dar con el paradero de las avionetas y lanchas que aparecen y desaparecen raudamente?Y las preguntas pueden continuar. Faltan respuestas lo que preocupa a Oscar, Fabiana y los cuatro hijos, integrantes de la familia Maglioni. Mientras tanto, conviven con un efectivo de la policía. Pero ¿hasta cuándo?. Una pregunta que deberán resolver las autoridades, y rápido.ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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