Caso Pereyra: uno de los imputados alegó defensa propia, mientras el otro niega todo
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Comenzó el juicio por el crimen del joven Oscar Pereyra y en la audiencia de apertura los dos imputados declararon sobre los hechos. Mario Morales, de 78 años, dijo que actuó en defensa propia con "tiros al aire". La abogada Emiliana Cozzi, defensora de José Luis Guerrero de 18 años, aseguró que su representado "nunca empuñó un arma". Carlos Riera La primera audiencia del juicio por el homicidio ocurrido en la madrugada del domingo 9 de marzo en el corazón del barrio Munilla se prolongó hasta las 17, con la declaración de casi todos los testigos convocados. Solo fue postergado para el lunes el testimonio del menor baleado en el rostro, hermano de la víctima, porque ayer se encontraba mal anímicamente.En los alegatos de apertura, el fiscal Lisandro Beherán relató que Morales ejecutó "no menos de ocho disparos con un arma que sería de 22mm". Todo ocurrió mientras la víctima, Oscar Pereyra, festejaba su cumpleaños 19 en su domicilio de Borques y Tala, pegado a la vivienda que habitaba Morales junto a su madre de más de 100 años.El representante del Ministerio Público Fiscal aseguró que los disparos estaban dirigidos a Oscar Pereyra, y argumentó que tras el trágico hecho se le practicó el test de parafina al anciano, que arrojó resultados positivos.Con respecto al segundo hecho, - la tentativa de homicidio sobre el hermano de la víctima - que ocurrió tras el homicidio de Oscar Pereyra, Beherán relató que el menor se dirigió al frente de la vivienda de Morales y fue atendido por José Luis Guerrero, que le tiró dos disparos desde unos cuatro metros de distancia y que uno de ellos fue el que le ingresó por la nariz y salió por la mejilla. "Guerrero efectuó dos disparos, sabía lo que hacía, había un plan homicida, actuó con conocimiento", señalóAlfredo Vitale, abogado querellante, representante de la madre de las víctimas, adhirió al alegato de apertura de Beherán y dijo: "dos personas han decidido sobre la vida de otras dos, y una de ellas salvó su vida de milagro".Por el lado de la defensa, Pablo Ledesma, defensor público, representante de Mario Morales, alegó que el imputado del homicidio "actuó en legítima defensa personal" y que antes de llegar a ese final "utilizó todos los medios" persuasivos. "Fue atacado por una lluvia de piedras e invadido en su propiedad. Se defendió de un atropello", agregó.La otra representante del Ministerio Publico de la Defensa, Emiliana Cozzi, que patrocina a José Luis Guerrero, afirmó que su defendido "en ningún momento empuñó un arma de fuego, no disparó y mucho menos intentó acabar con la vida del menor". En defensa propiaMario Julio Morales, de 78 años, jubilado de la Municipalidad de Gualeguaychú, padre de "6 o 7 hijos" (no pudo decirlo con precisión), fue el primero en ser convocado por el Tribunal de Juicios y Apelaciones de Gualeguaychú, integrado por Eduardo García Jurado, Mariela Rojas y Alicia Vivian.Morales presentó la imagen de un hombre humilde, que nunca tuvo antecedentes y que se vio desbordado por una noche violenta. Había que hablarle fuerte por una severa disminución auditiva, lo cual provocó que su declaración fuera más prolongada de lo que se esperaba.Declaró que la madrugada trágica, José Luis Guerrero llegó ensangrentado a su casa porque dijo haber peleado con los Pereyra. Según su relato, Morales quiso defenderlo y "ahí fue cuando empezaron a romperme la casa, quisieron prenderla fuego, pero lo apague"."Tiré unos tiros al aire para calmarlos, después vino la Policía y se calmaron, pero al rato volvieron a tirar piedras y volví a disparar. Yo no quise matar a nadie, sólo me quise defender yo y a mi gente", manifestó el imputado de 78 años. Esa gente a la que hizo mención eran sus dos hermanos que estaban de visita y su madre de más de 100 años.Cuando se le repreguntó por los disparos, Morales dijo no recordar cuántos fueron, solo aclaró que fueron al aire. Además, nunca vio una persona herida o a un familiar de Guerrero llorando. "Yo estaba con mi mamá adentro", agregó el anciano.Cuando lo interrogó su defensor, Morales se explayó y dijo que intentó hablar con las personas que estaban agrediendo su casa, "pero no me entendían". Mas tarde recordó que en una primera oportunidad llamó dos veces a la Policía, y cuando se fueron los volvió a llamar otras dos, pero que nunca regresaron. Amigos son los amigosLuego de la declaración de Morales le tocó el turno a José Luis Guerrero, el joven de 18 años imputado de tentativa de homicidio. En primer término, aclaró que no es hijastro del anciano y explicó que la relación que los une es que su madre es quien cuida a la mujer de más de 100 años, madre de Morales, y que a veces se queda a dormir en esa casa de calle Tala.Sobre la noche en cuestión relató que él se encontraba en la casa de una compañera y que luego salieron en moto y cruzaron por la casa de Oscar Pereyra a saludarlo por su cumpleaños. Luego se retiraron y Guerrero regresó sólo al Munilla hacia la casa de Morales, pero antes de llegar volvió a encontrarse con Oscar Pereyra, con quien se tomó un vino.Tras unos minutos dejó a su amigo y cuando se dirigía hacia la casa vecina, se cruzó con el hermano de Oscar Pereyra. El joven de 17 años comenzó a amedrentarlo y a recriminarle que "nunca se quedaba". En ese momento, dijo sentir un golpe que lo derribó y en el piso los dos Pereyra comenzaron a patearlo en la cabeza hasta que un amigo de ellos los separó."Me hacían cargo del robo de un equipo, pero fue su hermano (el menor) el que se lo robó y me lo pasó a mi por el fondo para que se lo vendiera", argumentó el joven y explicó que no se lo pudo decir a su amigo porque cuando iba a hacerlo empezaron las patadas. "Uno me asfixiaba y el otro me pateaba", agregó.Posteriormente dijo que se refugió en la casa, en una habitación de donde escuchó tres o cuatro disparos y donde se quedó toda la noche. Su abogada le pidió que se explayara sobre la relación que mantenía con las víctimas y dijo "eran amigos de hace muchos años y se veían todos los días".A Guerrero se le imputa haber disparado contra el menor de los Pereyra, pero nunca se le practicó el test de parafina porque en un primer momento se creyó que habían sido los disparos de Morales los que impactaron en el adolescente.Luego de ello declararon la hermana, el cuñado y un par de amigos de Oscar Pereyra, que se encontraban en el cumpleaños. También lo hicieron dos policías y una vecina, y quedó postergada para el lunes la declaración del joven Pereyra que salvó milagrosamente su vida.
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