Cerca del invierno, lejos de la primavera…
La economía como los árboles, nunca crecen hasta el cielo; es bueno saberlo. Quizás una consigna importante a tener en cuenta en el presente análisis resulta de diferenciar conceptualmente entre un crecimiento acelerado y un desarrollo inexistente en la economía social.Por Dr. Raúl Arellano*Opinión ¿Es posible esta aparente contradicción?, claro que es posible, más aún en el terreno de la economía cuando ciertas políticas nacionales tienden a un exceso de concentración de las riquezas, una desigual distribución y un populismo peligroso con un carnaval de subsidios y otros facilismo que no solo cambian algunos hábitos, sino que incorpora una nueva contra-cultura contemplativa y ociosa, lejos de la cultura del esfuerzo y relativizando algunas dignidades ideológicas.Los populismos modernos suelen ser muy democráticos, pero no dejan de ser populismos. Alguien definió a populismo como el condicionamiento del largo plazo al corto plazo, léase, no importa el futuro importa el aquí y el ahora; mañana Dios proveerá.Es hora de dejar de jugar a las adivinanzas y mucho menos a las escondidas porque podemos hacer que se transforme un sol en una mancha. Esto en economía no es gratis porque no podemos evitar las consecuencias y los efectos no deseados, de ser así entraremos en el terreno de cierta inmoralidad estructural.¿Se puede crecer a tasas chinas, con reservas históricas importantes, con un superávit primario positivo, con una economía internacional saludable; mientras el nivel de pobreza esta en ascenso, una inflación más que importante, un tipo de cambio cada vez menos competitivo, una educación que no educa y donde los reclamos y los piquetes son un deporte nacional?Algo esta mal, más allá de un modelo de consumo al rojo vivo. Urge revisar algunas políticas sociales para evitar que la presión de los de abajo resulte a la brevedad insostenible.La soja (bendito yuyo) no puede cargarse toda la responsabilidad de una economía en control automático por razones electorales, una inflación como verdugo, de una clase media cada vez menos media que sostiene su nivel de vida en base a endeudamientos insostenibles hipotecando parte de su futuro y maquillando una realidad sospechada.Octubre está cerca, muy cerca ¿votaremos con el bolsillo o somos adictos al voto útil?Sería bueno preguntarnos si como sociedad hemos decidido estar mejor a ser mejor; este cambio de paradigma electoral necesita de un diagnóstico y de una respuesta urgente; porque no todo crecimiento supone desarrollo.Politizar la economía de manera exagerada e ideológica es un error conceptual. La tendencia es que se tiende a crear más estado y menos mercado; quizás está hipótesis no este mal si el Estado cumple con su misión esencial e ineludible y logra ordenar y regular donde el mercado se radicaliza y resulta asimétrico y poco satisfactorio.La presente reflexión no prende una baliza roja ni dramatiza el presente estado de cosa; pero sí prende una baliza anaranjada fuerte. Resulta imprescindible y urgente sincerar la economía; se ruega no tener miedo pero sí mucho cuidado porque la economía tiene sus propias reglas y violarlas la debilita, la desacomoda y la torna poco previsible.Un atributo más que necesario para corregir está inflación de demanda que necesita de inversiones directas en grado importante y de un clima de negocios con reglas claras y un horizonte limpio.No sincerar la economía a tiempo se transforma en un cóctel explosivo que solo invita a esperar en que momento estalla con todos los efectos no deseados que se pudieran haber evitado si disidiéramos a llamar las cosas por su nombre en tiempo y forma.Sería saludable que cierta ideología talibanesca no haga mella en un supuesto plan donde muchas cosas se resuelven desde la impronta o donde un bizarro después vemos, manda.Conforme a lo visto y actuado no hay más tiempo para globos de ensayo ni debiéramos esperar que China reemplace el yuyo verde que tan bien nos ha venido a pesar de todo y de todos. Urge definir un modelo de país y una política económica de largo plazo con más respuestas que preguntas.Momento excepcional para explicar y demostrar con hechos que es lo que se debe hacer en materia económica para desempolvar viejos mitos. Queda demostrado que el eventual crecimiento no ha sido gracias a políticas estratégicas sino a pesar de ellas. Esto no es poco, pero no alcanza y cada vez alcanza menos.Resulta deseable que está incipiente primavera; incluido octubre; aleje de manera sustentable los nubarrones que se avizoran en un misterioso invierno.Cuando la política mete la cola sin permiso en la economía, la economía real o virtual huye por la ventana y la anarquía y la desconfianza celebran su fiesta; porque cuanto más tiempo pasa la verdad se aleja y las soluciones también.La competitividad de una nación no se construye ajustando el tipo de cambio, ni con subsidios, sino desde una productividad cierta junto a la creación de valor agregado.Definitivamente debemos entender que gobernar es mucho más que hacer que los números cierren; de eso se trata.
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