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Chari y Ariel, jóvenes que representan a la provincia en el novedoso Consejo Consultivo de Adolescentes

Fueron convocados por la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia. El trabajo comunitario que vienen realizando en el barrio Guevara les valió tal reconocimiento. "Muchas veces, los adultos no ven el compromiso de las juventudes, o lo niegan directamente. Entonces, esta oportunidad que nos dan es el doble de valiosa", expresaron.

Por Luciano Peralta

“El futuro llegó hace rato, todo un palo ya lo ves. Veámoslo un poco con tus ojos, el futuro ya llegó”. La famosa frase es de Todo un Palo, una de las canciones más fuertes en la construcción de la leyenda que son, para el rock y la cultura popular argentina, Los Redonditos de Ricota. Claro está, el guiño es para quienes nacimos en el siglo pasado. El disco Un baión para el ojo idiota, que cierra con este tema, salió al mercado en 1988, en los primeros (y siempre convulsionados) años de la joven democracia argentina.

El futuro llegó hace rato y no hizo más que escupirnos en la cara lo poco que lo tuvimos en cuenta. Los desastres naturales que sufrimos en la actualidad no son más que la consecuencia del sometimiento de la naturaleza en pos de la generación de riquezas y de un supuesto desarrollo que, al menos en estas latitudes, cuesta identificar.

El futuro es hoy, y está signado, no sólo por el ecocidio que todos los días se traduce en miles de hectáreas prendidas fuego de manera intencional, campos sembrados de venenos cancerígenos e inundaciones cada vez más devastadoras, también por las desigualdades sociales, la pobreza, la falta de acceso a la (buena) educación y la mercantilización de la salud. Todo un palo, ya lo ves.

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Ariel y Chari, en la plaza del barrio Guevara, donde llevan a cabo todas sus actividades comunitarias
Ariel y Chari, en la plaza del barrio Guevara, donde llevan a cabo todas sus actividades comunitarias

El fracaso de quienes proclamamos una sociedad más justa es evidente, se cuenta en cifras y en la cantidad de personas que duermen en las calles. Por eso se impone urgente cambiar el chip. Y en eso tienen mucho que ver las juventudes. Es necesario empezar a mirar el mundo desde esa perspectiva. Eso de ver con sus ojos, como canta el Indio Solari.

El Consejo Consultivo de Adolescentes de la Senaf es un espacio institucional de participación, consulta y diálogo intergeneracional. Está integrado por 32 adolescentes titulares y 16 suplentes, de entre 13 y 17 años, de todo el país

Con voz propia

Rosario Benedetti (17) y Ariel Gutiérrez (16) son dos jóvenes del barrio Guevara, que fueron elegidos por sus compañeros y compañeras para ser parte del primer Consejo Consultivo de Adolescentes de la Nación, motorizado por la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf). Ambos son parte de un proceso de organización y trabajo comunitario que se viene desarrollando en el barrio hace tres años.

El punto de partida fue la tragedia. La muerte de uno de los jóvenes del barrio fue la que provocó la reacción de un reducido grupo de vecinos. Con apenas 18 años, y en el medio de la plaza del Guevara, el pibe cayó muerto. Tenía severos problemas de adicciones, y la mala suerte de haber nacido en un país empobrecido y sin políticas de salud para los adictos.

“Murió entre sus pares”, dice Rosario Benedetti. Chari, para todos. Su palabra es elocuente, y se expresa con soltura. “A partir de ahí, empezamos a hacer cosas para cambiar el barrio. Porque el Guevara era conocido cuando había un robo o pasaba algo malo, y hay muchas cosas lindas, aparte de eso. Ahora, al barrio se lo conoce por el trabajo social que venimos haciendo los jóvenes, el Proyecto Contención y la comisión vecinal”, enumera.

La murga con la que participan en los corsos populares fue el primer objetivo en marcha. El Proyecto Contención llegó de la mano del Consejo Provincial del Niño, el Adolescente y la Familia (Copnaf) -que, dicho sea de paso, ya podría actualizar su nombre con perspectiva de diversidad-, y después vinieron las meriendas de los miércoles y los talleres.

“La murga fue como convertir la tristeza en algo lindo, alegre. Eso se re notó y nos contagió de energías a todos”, cuenta Ariel, entusiasmado.

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“Empezamos siendo dos. Ahora, somos doce, en el grupo de jóvenes. Lo primero que vimos es que entre los niños había mucha violencia, o se discriminaban entre ellos. No tenían ciertos hábitos saludables, que fueron adquiriendo con los talleres recreativos. Con juegos y actividades didácticas, ellos aprendieron a respetarse entre pares, entre vecinos que son”, aporta Chari. Al tiempo que remarca la importancia de los talleres de Identidad de género y Educación Sexual Integral (ESI), dictados por profesionales, para chicos y grandes. “Achicar la brecha informativa es importante”, coindicen ambos, sentados de espaldas al salón de usos múltiples (SUM) del barrio, ubicado en la plaza, donde se llevan a cabo las diversas actividades comunitarias.

Senaf

“Ser parte del Consejo Consultivo de Adolescentes es una gran responsabilidad, porque ahora somos referentes de otros jóvenes. Es la posibilidad de poder representar la voz de los y las jóvenes entrerrianas, de hablar directamente con funcionarios y funcionarias de nivel nacional. Cuestionar, poner en debate todos los temas que, a nosotros, como adolescentes, nos importan”, expresaron los referentes del Guevara. Y remarcaron la necesidad de “tener voz propia, más allá de las posturas de los adultos”.

“Muchas veces, los adultos no ven el compromiso de las juventudes, o lo niega directamente. Entonces, esta oportunidad que nos dan es el doble de valiosa”, remarcaron. E invitaron “a todos los y las jóvenes que quieran sumar su granito de arena, las puertas están abiertas para todos”.

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