Claro como el agua
A fondo arrancó el nuevo período institucional. Tanto en el orden nacional como provincial varios asuntos se atropellaron, superpusieron y algunos hasta aturdieron a la opinión pública. Por Mario Alarcón Muñiz De esta manera, al comienzo de una nueva etapa de gestión política -en general a cargo de las mismas figuras o muy parecidas-, se ha vivido una semana intensa con afirmaciones a toda voz, trámites de apuro y las urgencias ganándole espacio a las reflexiones. No se entiende muy bien el "ahora o nunca" cuando restan cuatro años por delante, pero ha sido la sensación dominante.El Congreso de la Nación trabajó en dos días por lo que no hizo en todo el año. El contundente respaldo electoral, la recuperación de una cómoda mayoría por parte del oficialismo, los nuevos bríos que caracterizan la iniciación de todo período (escoba nueva) y las vacaciones que están ahí nomás, empujaron a los legisladores a sobrevolar y votar sin demasiado o ningún debate, cuestiones tan importantes como el presupuesto 2012, la prórroga de la emergencia económica, el control del negocio de papel para diarios, la propiedad extranjera de la tierra y el seguimiento de las compras privadas de dólares, entre otros temas. Gambetear el debateNo muy distinta fue la semana en la Legislatura de Entre Ríos. Cabe admitir la necesidad del Poder Ejecutivo de contar de inmediato con las leyes de creación de dos nuevos ministerios y la Agencia de Administración Tributaria, proyectos votados por ambas cámaras rápidamente, pero no se explican otras premuras. El presupuesto del año próximo merecía un mayor y mejor análisis por parte de la nueva Cámara de Diputados que lo convirtió en ley luego de la media sanción del Senado anterior.La acelerada aprobación impidió discutir, entre otras cosas, el déficit de mil millones de pesos que aparece en los números del presupuesto (recursos 16.995 millones, gastos 17.976 millones) o el cálculo inflacionario, tan alegre como el del gobierno nacional, a tal punto que muchas partidas han aumentado, pero casi todas por debajo de la inflación real.El apuro oficialista se observó también en otros asuntos que pasaron en el montón y con rostro distraído, entre ellos la autorización de un préstamo de hasta 1.500 millones de pesos del sector público o de entidades financieras locales o extranjeras, afectando como garantía los fondos de coparticipación. El monto será destinado a obras públicas, pero un 25% del mismo puede ocuparse para cancelar otras deudas, lo que lleva a suponer sin mayor esfuerzo que existe un endeudamiento provincial cuya cifra no se ha revelado de manera oficial, por separado de aquella refinanciación acordada hace un año con el gobierno nacional.Bien se sabe que los préstamos no son perjudiciales en si mismos y pueden resultar de gran utilidad y muy convenientes. Por eso mismo cuando se trata de fondos públicos es saludable aclarar las cosas y debatir con la mayor transparencia y sinceridad posibles. De lo contrario pueden aparecer resquicios de sospechas que no le hacen bien a nadie. Entre todosDe manera parecida se deslizó con urgencia y a boca cerrada esta semana por la Legislatura, el proyecto de uso de tierras fiscales isleñas en las que funcionará una sociedad anónima productora de arroz. Hasta ahora la cuestión se presta a confusiones. Según se ve el Estado aportará la tierra y el capital, pero la empresa tendrá control privado. No se discute la transformación de las islas en áreas productivas. Bienvenida sea toda idea orientada a ese objetivo. Lo que se pone en duda es el manejo del proyecto y el papel del Estado dentro del mismo. Dudas que quizá se hubiesen despejado con un amplio debate y la debida información. Al final de cuentas son tierras nuestras. De todos.Al cabo de estos primeros días del nuevo período, se advierte una tendencia a tratar los asuntos públicos de manera excluyente. Sólo entre pocos. Y esto no favorece a nadie, menos aún al gobernador, quien en la apertura de su segunda etapa, el lunes pasado, manifestó la voluntad de trabajar "con todos los entrerrianos". En esa oportunidad, el primer mandatario expresó: "Tengo una Cámara de Senadores sólo integrada por hombres de mi partido; tengo una mayoría absoluta en la Cámara de Diputados. Pero entiendo que el poder no da más derechos".Justamente de eso se trata. Y en lo esencial de valorar la democracia y afirmarla cada día, obrando con claridad. Tan claro como el agua.
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