Clausuras comerciales: exigencias del Municipio, multas a bares y perjuicio a los músicos
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En los primeros meses de la nueva gestión municipal fueron clausurados algunos de los bares más representativos de las bandas locales. Desde el Ejecutivo hacen cumplir la ley; los comerciantes reclaman cambios en las ordenanzas; los músicos, los más perjudicados. Luciano Peralta La reciente clausura de los dos bares más representativos del rock local provocó revuelo en la ciudad. Por acumulación de infracciones, Alfonsina y Bar y Don Matheo no pueden abrir sus puertas al público. Lo que deja a un puñado de bandas locales sin escenarios para tocar. Algunos denunciaron "persecución", otros celebraron la postura del Ejecutivo para "que se cumpla la ley", y hasta el mismo Municipio hizo público un documento en el que explica que "las clausuras realizadas en los últimos meses responden al incumplimiento sostenido de los locales respecto a los requerimientos de seguridad, de higiene, y de convivencia social, que establece la ley para brindar espectáculos musicales".¿Cuál es la realidad sobre el tema? ¿Quién tiene razón? ¿Las ordenanzas vigentes exigen una actualización?Para dar un poco de luz a una problemática que si bien no es nueva se ha profundizado en los últimos meses, ElDía dialogó con los funcionarios municipales encargados de regular el funcionamiento de los locales nocturnos y con el dueño de uno de los bares clausurados.La doctora Laura Guinis es la responsable de la Dirección de Habilitaciones. Por su oficina deben pasar cada uno de los más de 6 mil locales comerciales habilitados para trabajar en Gualeguaychú. Los bares, claro, no son la excepción. "Nosotros, como Estado, lo primero que tenemos que garantizar es la seguridad", expresó en diálogo con ElDía."Tenemos que brindarles tranquilidad a los padres también. Cuando un chico va a un recital, el lugar debe cumplir con las normas de seguridad e higiene, bromatología, asistencia médica contratada, un seguro... son cuestiones básicas para la seguridad del público, de los vecinos, pero también de los dueños de cada local", indicó Guinis y apuntó a la responsabilidad y el compromiso de los comerciantes."Tiene que quedar claro que así como el Municipio es el responsable de controlar las medidas de seguridad, los locales deben cumplirlas", agregó.¿Qué sea rock?Ubicado en costanera, Alfonsina y el Bar es ícono del rock local. Pero hace unos años, tiene competencia: Don Matheo, una parrilla que mutó en bar y ha convocado a la ciudad a bandas de renombre nacional, como los Fundamentalistas del Aire Acondicionado o Cielo Razzo, entre otras tantas.Más allá del estilo, ambos comparten una misma realidad: se encuentran clausurados.Al respecto, Guinis contó que el responsable de esa decisión fue el Juzgado de Faltas, "no la oficina de Habilitaciones, aunque tenemos la potestad de hacerlo", explicó."Don Matheo no funcionó durante la temporada, ahora iniciaron el trámite de habilitación y saltaron las infracciones que tienen de años anteriores", relató, al tiempo que dijo que el caso de Alfonsina y el Bar es diferente "porque venía abriendo". Aunque, en definitiva, ambos bares no están habilitados para abrir sus puertas al público por acumulación de multas.En este sentido, Jorge Cuenca, director de Inspección General, argumentó que "Don Matheo tenía cinco infracciones acumuladas de años anteriores", por diversas razones, entre ellas la superación de los decibeles de sonido permitidos para su categoría (90 dB).Hecha la ley... a tocar bajito Para escuchar la otra campana, la de los comerciantes, ElDía dialogó con Marianao Churruarín, dueño de Don Matheo, ubicado a pocos metros del corsódromo."Hay algo que tiene que quedar claro. Nosotros no estamos en contra de que se controle. A mí me parece bien que el Municipio controle, pero pasa que se rigen por una ordenanza (la N° 10396/99) que, por un lado nos habilita a tener espectáculos en vivo (a todos los locales Categoría B), pero por otro lado nos obligan a no superar los 90 decibeles, algo imposible para cualquier banda de rock", expresó y ejemplificó: "Si vos le pegás fuerte al redoblante de una batería seguramente sobrepasás el límite permitido. Decime vos ¿cómo hago en un bar de rock para no estar en falta en ese sentido?".En este sentido, Churruarín expresó la necesidad de cambiar la norma y se refirió a los músicos: "Son los más perjudicados en todo esto, ¿por qué? Porque yo soy comerciante, si me clausuran el bar me puedo poner una verdulería; el músico se queda sin escenario, es el verdadero perjudicado".En esta misma línea, el responsable de Inspección General Municipal reconoció la incompatibilidad de este aspecto de la ordenanza con la realidad de los músicos. Al respecto indicó: "Si bien las multas no son solamente por el tema decibeles, es verdad que no hay que hacer demasiado ruido para llegar a los 70, 80 decibeles. Por eso ahora se va a llamar, desde el Concejo Deliberante, a los músicos y comerciantes para, entre todos, consensuar una ordenanza integral que abarque todos estos puntos", informó.¿Trabas burocráticas o medidas de seguridad?Por otro lado, en las últimas semanas han dejado trascender, desde algunos sectores que son parte del negocio (músicos, productores, etc.), que Gualeguaychú se ha convertido en terreno poco amigable para recitales u otro tipo de espectáculos que llegan desde afuera.Al respecto, Guinis explicó que "hay formas de hacer las cosas" y -sin dar nombres propios- se refirió a los casos con los que ha tenido que lidiar en el verano. "No se puede pedir un permiso de habilitación de un día para el otro. Nosotros necesitamos los planes estructurales del lugar aprobados por un responsable. No podemos correr el riesgo de que se caiga un techo, por ejemplo. ¿Por qué? Porque si pasa algo al primero al que le van a venir a pedir explicaciones es al Municipio", expresó.Asimismo, dijo que al lugar solicitante debe "concurrir Seguridad e Higiene, Bromatología y otras áreas intervinientes que hacen a la seguridad. Se está cuidando muchísimo este aspecto, por eso este tipo de trámites no se puede hacer de un día para otro", indicó, en clara alusión a varios productores que, durante el verano, pretendieron hacer las cosas de esta manera y se chocaron con un "no" rotundo. RECUADROEl curioso caso de Aratá Con respecto al patio cervecero de 25 de Mayo y costanera, la funcionaria fue clara: "Estaba trabajando sin estar habilitado, por eso se clausuró". Curiosamente, el lugar funcionó gran parte de la temporada -el fin de semana largo de carnaval, inclusive- sin la habilitación para hacerlo. Como quien maneja un remís sin el registro de conductor, por ejemplo. Un caso, al menos, curioso. Sobre todo si se considera que es uno de los patios cerveceros más grandes de Gualeguaychú y está en la zona neurálgica del turismo de verano.
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