Comenzó el juicio contra dos hombres de Gualeguaychú por comercializar cocaína
En diciembre de 2010, la Policía realizó tres allanamientos en la zona de la escuela Pablo Haedo y se detuvieron a dos personas mayores de edad. En el primer día de indagatorias a los imputados, uno de ellos aseguró que la droga encontrada fue "plantada".
El 17 de diciembre de 2010, la Policía Departamental, junto al personal de la División Toxicología de Gualeguaychú y de Paraná, allanaron dos viviendas y un local comercial en la zona de la Comisaría Cuarta.En primer término, y muy temprano por la mañana, se allanó un local comercial que funciona como bar en Guido Spano y Paraguay, y posteriormente dos viviendas de calle Nogoyá al 500. En cada una de estas dos últimas viviendas, la Policía detuvo a dos personas mayores de edad, uno de 24 años y otro de 38.Fuentes policiales informaron a elDía en aquella oportunidad que de todos los inmuebles involucrados se secuestró 500 gramos de cocaína, 250 gramos de marihuana, 5.000 pesos en efectivo, un arma de fuego tipo pistola 380, un vehículo Renault 12, celulares y documentación de importancia para la investigación de la causa.En los operativos fueron detenidos Luis Silveira y Mario Martínez, luego imputados y finalmente procesados por el delito de Tenencia de estupefacientes con fines de comercialización. Más de un año después la causa se elevó a juicio oral y público en el Tribunal Federal de Paraná, que comenzó ayer, donde fueron defendidos por el abogado Orlando Rubén Lobatto, y decidieron declarar su versión de los hechos respondiendo las preguntas de los jueces Noemí Berros, Lilia Carnero y Roberto López Arango, y del fiscal Mario Silva.Silveira dijo que el día del allanamiento en la casa de calle Nogoyá él estaba ahí "porque tenía un pique con una piba". Hacía un par de meses que ya no vivía en la finca porque se había separado de su concubina, pero aún conservaba la llave para ingresar, y aprovechó para hacerlo en esa oportunidad en la que no estaba su ex pareja, ya que había viajado."Entraron como 20, me cagaron a patadas, rompieron todo -dijo Silveira, sobre el momento de la requisa-. Es un garrón eso que están diciendo de mí". Además, denunció que lo comenzaron a perseguir por un incidente ocurrido un tiempo antes en el bar, con su prima.Según informó diario Uno, el hombre contó que vio que los policías ingresaron a la casa con dos mochilas grises, donde según su versión habrían llevado la droga para colocarla. "Te engarronamos", le habría dicho Garzón, un agente que participó del allanamiento y le pegó. Además, declaró que la dueña del pool donde concurría era su ex concubina, y que lo que encontraron en el allanamiento no era suyo. "Lo que estaba ahí no era mío. Esto es todo una mentira lo que han hecho", sostuvo. Durante su declaración, el tribunal le remarcó varias contradicciones con lo que había dicho ante el juez en la primera indagatoria.Luego declaró Martínez, que sostuvo que cumplía tareas de limpieza en el mencionado bar-pool, que estaba a cargo de un tal Lamilla, y donde se alojaba para dormir Ruiz, un hombre a quien había visto en varias oportunidades armando los cebollines de cocaína, al igual que en el momento del allanamiento."Entró la Policía revolviendo todo, y después entraron con la orden del juez y los testigos", dijo, y agregó que esa noche Ruiz estaba cortando bolsas para armar los pequeños bultos de cocaína. Es más, afirmó que cuando entraron los uniformados al bar, Ruiz aspiró una línea de la sustancia delante mismo de los agentes, "y no le hicieron nada".Lo que no quedó claro durante las declaraciones de ambos imputados fue porqué en ambos casos declararon cosas diferentes ante el juez Zonis, de la primera instancia de la Justicia federal.
El 17 de diciembre de 2010, la Policía Departamental, junto al personal de la División Toxicología de Gualeguaychú y de Paraná, allanaron dos viviendas y un local comercial en la zona de la Comisaría Cuarta.En primer término, y muy temprano por la mañana, se allanó un local comercial que funciona como bar en Guido Spano y Paraguay, y posteriormente dos viviendas de calle Nogoyá al 500. En cada una de estas dos últimas viviendas, la Policía detuvo a dos personas mayores de edad, uno de 24 años y otro de 38.Fuentes policiales informaron a elDía en aquella oportunidad que de todos los inmuebles involucrados se secuestró 500 gramos de cocaína, 250 gramos de marihuana, 5.000 pesos en efectivo, un arma de fuego tipo pistola 380, un vehículo Renault 12, celulares y documentación de importancia para la investigación de la causa.En los operativos fueron detenidos Luis Silveira y Mario Martínez, luego imputados y finalmente procesados por el delito de Tenencia de estupefacientes con fines de comercialización. Más de un año después la causa se elevó a juicio oral y público en el Tribunal Federal de Paraná, que comenzó ayer, donde fueron defendidos por el abogado Orlando Rubén Lobatto, y decidieron declarar su versión de los hechos respondiendo las preguntas de los jueces Noemí Berros, Lilia Carnero y Roberto López Arango, y del fiscal Mario Silva.Silveira dijo que el día del allanamiento en la casa de calle Nogoyá él estaba ahí "porque tenía un pique con una piba". Hacía un par de meses que ya no vivía en la finca porque se había separado de su concubina, pero aún conservaba la llave para ingresar, y aprovechó para hacerlo en esa oportunidad en la que no estaba su ex pareja, ya que había viajado."Entraron como 20, me cagaron a patadas, rompieron todo -dijo Silveira, sobre el momento de la requisa-. Es un garrón eso que están diciendo de mí". Además, denunció que lo comenzaron a perseguir por un incidente ocurrido un tiempo antes en el bar, con su prima.Según informó diario Uno, el hombre contó que vio que los policías ingresaron a la casa con dos mochilas grises, donde según su versión habrían llevado la droga para colocarla. "Te engarronamos", le habría dicho Garzón, un agente que participó del allanamiento y le pegó. Además, declaró que la dueña del pool donde concurría era su ex concubina, y que lo que encontraron en el allanamiento no era suyo. "Lo que estaba ahí no era mío. Esto es todo una mentira lo que han hecho", sostuvo. Durante su declaración, el tribunal le remarcó varias contradicciones con lo que había dicho ante el juez en la primera indagatoria.Luego declaró Martínez, que sostuvo que cumplía tareas de limpieza en el mencionado bar-pool, que estaba a cargo de un tal Lamilla, y donde se alojaba para dormir Ruiz, un hombre a quien había visto en varias oportunidades armando los cebollines de cocaína, al igual que en el momento del allanamiento."Entró la Policía revolviendo todo, y después entraron con la orden del juez y los testigos", dijo, y agregó que esa noche Ruiz estaba cortando bolsas para armar los pequeños bultos de cocaína. Es más, afirmó que cuando entraron los uniformados al bar, Ruiz aspiró una línea de la sustancia delante mismo de los agentes, "y no le hicieron nada".Lo que no quedó claro durante las declaraciones de ambos imputados fue porqué en ambos casos declararon cosas diferentes ante el juez Zonis, de la primera instancia de la Justicia federal.
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