Comenzó el juicio a Ilarraz y su defensor adelantó que planteará la prescripción
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El cura Justo José Ilarraz enfrenta una imputación por Corrupción agravada de menores, que involucró a niños en el Seminario Menor de Paraná, que estaban bajo su guarda. El defensor planteará la prescripción y si no lo consigue apuntará a "la atipicidad de la conducta". Con la presencia de la jueza de Gualeguaychú, Alicia Vivian, presidiendo el Tribunal, el lunes comenzó el juicio al cura acusado de abuso de menores Justo José Ilarraz. En la segunda audiencia, realizada ayer y a puertas cerradas, tuvo como protagonistas a las víctimas.La declaración más extensa fue la de Maximiliano Hilarza, un hombre que en la actualidad está afincado en Chile, luego de "escapar" de los abusos del cura en el Seminario. Contó con lujos y detalles el mecanismo de Ilarraz y fue quien debió aclarar sobre una nota, que supuestamente él le envió al cura, donde relata las bondades del sacerdote. "Esa nota yo no la escribí, no es mi letra, y no sé quién lo hizo", dijo a UNO el hombre visiblemente emocionado luego de declarar."Al sentarme frente al Tribunal, me sentí como ese chico de 13 años. No era el hombre de 40 en esa habitación", contó a los medios paranaenses. "Hoy conté lo que viví y lo que me pasó en el Seminario. Me costó poder hablar, porque hay que tener en cuenta que estos hechos pasaron hace unos 30 años y yo no tuve ningún tipo de ayuda psicológica. Fue la primera vez que lo conté. Al hablarlo ahora, me descompensé un poco", agregó.Le dijo a los jueces que Ilarraz lo abusó sexualmente durante tres años en el Seminario de Paraná. Pero los abusos no terminaron en la parte física. Siguieron con la parte psicológica, después de abandonar el Seminario. "Eso no me permitía a mí ni hablar ni contar ni decir nada, porque a este cura se lo respetaba en todos lados, incluso en mi familia".Al detallar cómo podría describirlo al sacerdote, dijo: "Yo diría que Ilarraz es un enfermo serial que repitió el mismo método con todos nosotros y con nuestras familias. Tras abusar de nosotros, no tenía problemas luego de ir a sentarse a la mesa con nuestras familias para callarnos y presionar para que nosotros no pudiéramos hablar".Fabián Schunk, otro de los sobrevivientes a los abusos sexuales, contó: "Fue difícil relatar todo de nuevo, fueron tres horas que no pasaron nunca, pero además porque contábamos y nos acordábamos de más cosas. Fue terrible responder tantas preguntas"."Tras declarar me sentí más liberado, un poco más en paz, pero le confieso que a la noche no pude dormir porque quedé muy acelerado", explicó el hombre que llegó a ser cura durante dos años en Paraná y Nogoyá. Luego del proceso, decidió renunciar al sacerdocio para conformar una familia.
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