Cómo erradicar el abuso y trata de personas
Siempre que aparece un caso de abuso, trata, no solo se visualiza él o la que pudo escapar, sino que como telón de fondo podemos ver a quiénes ayudan, formados seguramente en esa conciencia de que esto es malo para la humanidad. Por Meyi Carrazza*OpiniónEl reciente caso aparecido en nuestro medio elDía. Y a inmediata activación para salir del conflicto nos dice que algo está cambiando en la ciudad, el pensamiento de la víctima, de los testigos de la violencia y de quienes tienen a cargo la atención primaria del delito que es la policía.Pero se necesita más, se precisa una comunidad que esté formada en la defensa de los derechos de las mujeres, que se rompa esa idea que transita por todos los sectores sociales, que una mujer es prostituta porque le gusta y que la trata que debe eliminarse es la que se sucede con los menores y no con las mayores porque se supone que las mayores eligen.Quienes trabajamos hace años estos temas, que vemos hoy mujeres prostituidas en pequeñas redes que son las que alimentan las grandes y reciclan permanentemente este circuito de abuso y explotación, no podemos dejar de pensar que en esa mujer grande explotada, hay una niña que no fue atendida y liberada a tiempo.Lo dijimos hace un tiempo atrás por este mismo diario y causó estupor, hay menores que ejercen la prostitución, menores que son llevadas de un barrio a otro por explotadores que organizan la agenda fundando lo que llamamos la trata interbarrial.Esas menores que conocimos, muchas de ellas son mayores y no están justamente al frente de una fábrica, ni son gerentes de organismos del estado. Son jóvenes sometidas, muchas veces con hijos pequeños, al ejercicio cotidiano de la explotación sexual; si no es aquí lo hacen en pueblos vecinos, en rutas vecinas.Muchas veces las propias mujeres son las que incluyen a sus hijas pre-adolescentes en este negocio, ofreciendo la "carne tierna" porque ellas se sienten "la carne dura", "la carne vieja".Tal como lo ha difundido la Dra. Pivas, existen innumerables herramientas jurídicas para combatir este flagelo, convenios internacionales, nacionales, provinciales, locales. Entonces ¿por qué cuesta tanto arrancar de la sociedad estos flagelos?.Siempre pienso -como Silvia Schajter- en las raíces de la violencia creo que hay una fuerte convicción social, de que debe existir la prostitución como un trabajo que salva a la mujer y su familia de la miseria; y lo trágico es que las convence de esto, poniéndole un techo a su desarrollo personal y por otro lado las convierte en una especie de inodoro, donde los varones frustrados depositan sus fantasías, sus penas, sus agresiones a la mujer con todo ese cóctel siniestro que componen la droga, los golpes, el alcohol y la pobreza que generan día a día.Lo cierto es que nada de esto que se considera como una forma de optimizar el negocio sucede. Hay más mujeres pobres, más varones frustrados por no poder entablar una relación duradera, más alcohol en varones y mujeres, más droga en varones y mujeres, más depresión y baja autoestima en varones y mujeres. Pensamiento del varónEn los varones se notan todas estas cuestiones cuando ingresan, como dice el tango "en el debe de la vida", donde se dan cuentas que siempre pagaron para obtener sexo, y se sienten solos y abatidos y muchas veces abandonados por sus propias familias en geriátricos.Muchos varones acosados por el mito de sostener al matrimonio a toda costa, optan por mantener sus relaciones sexuales pagando, como me confesó alguna vez una prostituta. "Él solo viene a charlar conmigo".En esas épocas solo había dos o tres psicólogos, hoy tenemos en la ciudad un colegio de psicólogos, obras sociales, servicios públicos en los barrios, a los que se pueden ir a contar sus penas...Otros piensan que las relaciones íntimas creativas hay que tenerlas pagando con mujeres explotadas y tienen en sus casas esposas con las que jamás se atreverían a recrearse íntimamente; en este caso los resultados son diversos, algunos han tenido que soportar el abandono porque su mujer se recreó con el mejor amigo.La erradicación de la trata no pasa solo por las leyes, los jueces o la policía, pasa por cada adulto o adulta que en el ejercicio de su sexualidad, de sus ganas de amar, de su encuentro con su pareja, decide reinventar cada día.Un estilo de vida que tenga que ver con la solidaridad, con el bien común. Y con el respeto por la vida del otro. No solo hay que ser antiabortista desde lo político, lo religioso de la vida por nacer, sino como recordaba Monseñor Laguna, hay que serlo por los que ya nacieron. * CEIM GualeguaychúESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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