“Como hace 40 años, queremos evitar la emigración de jóvenes”
La Facultad de Bromatología, que surgió de una movida social local, acaba de celebrar 40 años de vida institucional. En diálogo con EL DIA, la decana de la casa de estudio, Mg. María Clara Melchiori, recordó sus principales momentos. Explicó también que la universidad tiene el desafío de formar y retener los recursos humanos de Entre Ríos.Marcelo Lorenzo La idea de que Gualeguaychú contara con una casa de altos estudios fue un sueño acariciado desde la década del '50. Esta aspiración cobró cuerpo recién en 1972 con la creación dela EscuelaSuperiorde Bromatología.La inauguración oficial tuvo lugar el 23 de junio de ese año, acto al que asistió el ministro de Educación dela Nación, doctor Gustavo Malek, el gobernador Ricardo Favre, el rector dela UniversidadNacionaldel Litoral (UNL), y otras autoridades.El centro educativo de Gualeguaychú nació bajo los auspicios dela UNL, siendo el mentor ideológico su rector, el doctor Jorge Mullor, quien tuvo la idea de darle estatuto profesional independiente a la bromatología.El emprendimiento, en realidad, se inscribe en el marco de una serie de iniciativas previas de instituciones y personas ubicadas en distintos puntos de la provincia, incluido Gualeguaychú, para dotar a Entre Ríos de una universidad.En 1962 el gobernador Favre acordó conla UNLla creación de facultades o escuelas superiores en Concordia y Paraná. A partir de esto,la CajaMutualSupervisión Frigorífico Gualeguaychú, y fuerzas vivas de la ciudad, comienzan las gestiones en 1969 para establecer aquí una facultad.Se creó entoncesla FundaciónPro-Universidad, que mantuvo reuniones con Mullor y con el ingeniero Jorge Huck, vicedecano de la facultad de Ingeniería Química dela UNL, y que había sido el primer presidente dela MutualSupervisión.Esta nueva carrera tuvo el apoyo dela Municipalidady de entidades económicas y culturales de Gualeguaychú. Las clases comenzaron el 8 de mayo de 1972.El emprendimiento educativo local pasó a formar parte dela UniversidadNacionalde Entre Ríos (UNER) en 1976, y se convirtió en facultad el 23 de agosto de 1986.La necesidad de crear este tipo de casas de altos estudios tenía que ver con dos prioridades: disminuir la emigración de los jóvenes estudiantes fuera de la provincia, y formar profesionales que dieran respuesta a los desafíos de la economía regional."40 años después la Universidad está rediscutiendo lo mismo", explicó la decana de la facultad de Bromatología, María Clara Melchiori, egresada de esa casa. "La UNER está planteando en este momento a los referentes políticos de la provincia la necesidad de contar con el apoyo de ellos para lograr que los estudiantes de Entre Ríos no se vayan a estudiar a otro lugar", afirmó."La UNERestá planteando en este momento a los referentes políticos de la provincia la necesidad de contar con el apoyo de ellos para lograr que los estudiantes de Entre Ríos no se vayan a estudiar a otro lugar".Según dijo, la idea es que en las ciudades se ofrezca un abanico amplio de carreras, con el objeto de formar los recursos humanos en vistas del desarrollo provincial, y a la vez que las 9 facultades de la UNER intercambien su actual radicación, para "brindar las capacitaciones en distintas ciudades de la provincia"."Se está discutiendo, por ejemplo, que las facultades que están en Paraná dicten sus carreras en Gualeguaychú y otras ciudades, y viceversa. Y esto para que los jóvenes no tengan que trasladarse", explicó.Principales hitos institucionalesMelchiori recordó que la facultad de Bromatología de Gualeguaychú fue la primera en su tipo en Argentina y en Latinoamérica. En este sentido, resaltó la visión de futuro del rector Jorge Mullor cuarenta años atrás.Actualmente hay otras casas de estudios en Argentina donde se puede cursar esta carrera. También se estudia bromatología como una rama de otras facultades como las de Ciencias Exactas, dela Saludo Agrarias.Al hacer un balance de estas cuatro décadas, la decana destacó algunos momentos clave desde el punto de vista institucional. El primero fue, según dijo, la conversión en facultad en 1986.En segundo término, aparece la adquisición del edificio propio en 1990. Hasta ese año, la carrera se desarrolló en distintos espacios. En un principio, por ejemplo, las clases teóricas se dictaban en el Instituto Magnasco y las prácticas en laboratorios del Hospital Centenario y del Colegio Nacional Luis Clavarino."También se cursaba en Bromatología Municipal, en un laboratorio del viejo mercado municipal, y en la Escuela Gervasio Méndez. Hasta que durante el decanato de Susana Novello de Mettler se hacen las gestiones para la adquisición del edificio que fuera de la Banca Nazionale del Lavoro, situado en calles Presidente Perón y 25 de Mayo, espacio estratégico que ocupamos actualmente", recordó la entrevistada.Otro momento que marcó la vida institucional, comentó, fue la implementación de la educación a distancia, una idea avanzada para la época, y que fuera impulsada también por Novello de Mettler. Bajo esta modalidad se empezó a dictarla Tecnicaturaen Control Bromatológico en 1994."Se contrató a María Celia Cortiñas, que venía de la Universidad de Rosario y había trabajado en la UNAM de México en esta modalidad. De esta manera, la facultad se esparció por todo el país, ya que se han graduado jóvenes de los más diversos puntos de la Argentina", explicó.Esta tecnicatura actualmente tiene una matriculación de 600 inscriptos y ha dado 1.800 graduados. La modalidad a distancia está hoy muy extendida, y en virtud de la revolución tecnológica se está consolidando en el ámbito universitario.El otro hito fue la creación en 1997 de la Licenciaturaen Nutrición. "Fue una lucha del decanato de Novello de Mettler con el consejo superior de la UNER. Porque las carreras de nutrición se dictaban en escuelas de Medicina del país. De esta manera, nuestra facultad rompió la asociación con medicina y se vinculó nutrición con las áreas de ciencia y tecnología de los alimentos".El nuevo enfoque, así, permite la formación de nutricionistas vinculados al mundo de la producción y conservación de alimentos. "Desde aquí se han desarrollados productos y proyectos que han sido valorados a nivel nacional", apuntó Melchiori.Otro paso importante de la facultad fue la creación de la Tecnicatura Universitariaen Química en 2009, y que ya tiene una profesional egresada. "Era un pedido del sector productivo industrial de la región", comentó la decana al explicar el origen de esta carrera. "A veces la universidad crea carreras desde lo que pensamos los académicos, desde adentro. Pero en este caso nos vinculamos con el exterior y lo que él demandaba", añadió.En esta idea de atender las necesidades del entorno social y económico, la facultad comenzará a dictar a partir de agosto la Tecnicaturaen Gestión Gastronómica, que ya cuenta con 100 inscriptos."Vemos que la ciudad y la región tienen un perfil fuertemente turístico. Además tenemos la base de docentes para dictar esta carrera (...) Unimos bromatología, nutrición y gastronomía. Vinculamos a los profesionales egresados de esta casa con el sector productivo y de servicios", apuntó Melchiori.La académica anticipó que actualmente se está trabajando conla Universidad Nacionalde Rosario, para que la carrera de Veterinaria que se dicta allí se pueda abrir en Gualeguaychú en 2013, en la casa de Perón y 25 de Mayo, empezándose con los dos primeros años.Por otro lado, destacó que la facultad se ha abierto a demandas nutricionales de distintos grupos de la población, como es el caso de los celíacos."A partir de agosto se comenzará a dictarla Tecnicaturaen Gestión Gastronómica, que ya cuenta con 100 inscriptos. Vemos que la ciudad y la región tienen un perfil fuertemente turístico. Además tenemos la base de docentes para dictar esta carrera".En este sentido, sostuvo que la problemática nutricional actual tiene una dimensión. Por un lado están los déficit alimentarios de población con escasos recursos. Pero así como existe la desnutrición, existe la problemática del exceso."Los problemas alimentario nutricionales hoy están vinculados sobre todo con los excesos, con los estilos de vida que llevamos y está fuertemente presente la obesidad, el sobrepeso, la hipertensión, la diabetes, también los tipos de cáncer y demás", precisó.De esta manera es clave la vinculación entre la salud y la producción de alimentos. "Por eso estamos incursionando en desarrollo de productos más saludables, que demanda la sociedad. Entonces el profesional va a estar trabajando en equipos multidisciplinarios e interdisciplinarios necesariamente con esta mirada que estamos planteando", afirmó.El perfil actual del alumno- La sociedad va cambiando y también los estudiantes. ¿Qué características nuevas tienen los alumnos de hoy?María Clara Melchiori:- Diría que desde hace dos o tres años, felizmente están incursionando en los estudios superiores universitarios estudiantes de niveles socioeconómicos bajos. Esto no era habitual en la universidad. Los de mi generación, por ejemplo proveníamos mayormente de la clase media. Abundaban los hijos de profesionales, de docentes. Vienen hoy estudiantes de otros sectores sociales, de familias que no son profesionales, y este no es un dato menor. Y diría que es un gran desafío para la universidad. Hay que pensar que ese joven, al igual que su familia, ingresa por primera vez a la vida universitaria, lo que supone todo un reacomodamiento."Diría que desde hace dos o tres años, felizmente están incursionando en los estudios superiores universitarios estudiantes de niveles socioeconómicos bajos. Esto no era habitual en la universidad".- Algunos académicos admiten, por otro lado, que se agranda la brecha entre el bagaje intelectual de los que ingresan a la universidad y la cultura académica.- Es cierto. Esto lo viven todas las facultades del país. Siempre los aspirantes debieron adaptarse al modo de estudiar y al estilo de vida universitario. Porque es ingresar a un mundo diferente. Obviamente que si la formación previa de la secundaria no es la ideal, la cosa se complica. Si no se desarrollaron hábitos de estudio adecuados, cuesta más adaptarse a los estudios superiores. Hay que pensar que los chicos que hoy ingresan a la universidad vienen de épocas donde los paros docentes eran una constante en la secundaria. Les cuesta más el inicio en la vida universitaria y sostenerse en los estudios. De hecho uno de los problemas más graves que hoy tiene la universidad argentina es la deserción estudiantil. Evidentemente muchos jóvenes no pueden adaptarse a las exigencias de esta etapa. Pero no todo tiene que ver con los estudios. Hay quienes tampoco se adaptan a vivir en localidades diferentes, sufren el desarraigo familiar y de los amigos. Es decir, hay un montón de situaciones que conspiran contra la continuidad de los estudios. Hay jóvenes nuestros que se van a estudiar a Buenos Aires oLa Plata, por ejemplo, que retornan al cabo de un tiempo, porque dicen que no lograron adaptarse a esos lugares.- ¿Cuáles son los retos, entonces, de la universidad ante esta coyuntura?- Hay un desafío que tiene que ver con lo emocional, con la contención de los estudiantes en la vida universitaria. Entonces eso requiere de nosotros un doble esfuerzo. Es importante sostener la matrícula inicial. Reitero, esto es un fenómeno que se da en todos lados. Eso implica que la universidad defina estrategias para resolver esa situación. Porque a la vida universitaria no le resulta agradable que ingresen 100 y terminen 20. O sea, en realidad el desafío es que ingresen 100 y egresen 80. Y que lo hagan en el tiempo que está estipulado por los planes de estudio. Eso también es una cuestión que a veces desmoraliza a los estudiantes y a las familias. Si el proceso no se da en el tiempo estipulado, eso conspira contra la universidad y las aspiraciones de los estudiantes.- También es cierto que existen carreras más bien largas...- Sí, pero nosotros tenemos las tecnicaturas, que implican menos tiempo de cursado. En nuestro caso, duran tres años, y las materias son más cortas, cuatrimestrales o semestrales. Esto se adapta a la demanda de los jóvenes de hoy, que buscan acortar el plazo entre los estudios y la salida laboral. Es decir, buscan vincularse rápidamente al mercado de trabajo.Quiénes comenzaronLa Escuela Superiorde Bromatología, en sus comienzos, contó con el asesoramiento y orientación dela UniversidadNacionaldel Litoral (UNL). El cuerpo de profesores y directivos estuvo integrado por profesionales de Gualeguaychú.El primer director dela EscuelaSuperiorfue el doctor Jorge A. Roko, y director alterno el doctor Alfredo Kunath. El consejo asesor estuvo integrado por los doctores Guillermo Cardozo y Eduardo Suárez, Matilde Machao y el agrimensor Antonio Gallino.El plantel docente inicial estuvo conformado por: los ingenieros Jacobo Baena y Félix A. Luciano; el arquitecto Pedro Hancevich; los doctores Jorge A. Roko, Julián Majul y Vicente Gómez; y los profesores José María Ruperto Gelós, María Amalia Ferrer Guasp, María Ester Lazcano, Luis Pérez Fortunato y Héctor R. Vignola.El cuerpo no docente lo integraban Raquel Arriondo, Dora Nemec y Roberto Laforcada.El primer centro de estudiantes de Bromatología comenzó sus actividades el 27 de junio de 1972. Según la historia, sus miembros recaudaban fondos para comprar materiales necesarios para los trabajos prácticos y libros.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

