Cómo hace la comuna para enfrentar la suba de sus costos
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En un contexto inflacionario, la administración Bahillo echó mano a diversos mecanismos indexatorios para evitar que los recursos retrocedieran ante la suba de los diversos insumos, como el de la mano de obra. Marcelo Lorenzo La indexación, entendida como mecanismo de actualización de los valores de la economía frente a la inflación, no rige legalmente en la Argentina, aunque sí opera en la realidad.El tema se echa de ver con los salarios. Cuando los trabajadores piden recuperar lo que pierden ante el alza de los precios, piden indexar.Cuando el gobierno exime del Impuesto a las Ganancias a algún sector -como ha hecho con el medio aguinaldo de diciembre de los asalariados-, de alguna manera indexa a favor de los contribuyentes afectados.Los empleados sindicalizados o en blanco -que son sólo una porción de la fuerza laboral- vienen solicitando que se eleve el mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias.Buscan, de esta manera, corregir la anomalía que se genera cuando se incrementan nominalmente los salarios (por inflación), pero no se actualizan en la misma proporción los mínimos sobre los que se tributa.Algo parecido ocurre con los presupuestos de costos. Se estipulan valores que llevan implícito algún mecanismo -nunca expresado abiertamente- que vincula pagos nominales futuros a la trayectoria de algún índice de precios.El municipio de Gualeguaychú no escapa a la tendencia. Como prestador de servicios públicos ha buscado, en estos años, la manera de actualizar monetariamente sus ingresos frente a los costos crecientes.Esto provocaba fricciones políticas durante los debates en el Concejo Deliberante (críticas de la oposición). Finalmente la administración Bahillo optó por institucionalizar las actualizaciones, dándole un carácter automático.La estrategia se ha materializado en algunas ordenanzas. En enero de 2009, por caso, el gobierno logró la aprobación en el HCD de una ordenanza que contempla un mecanismo de reajuste semestral de los aranceles que cobra el municipio, algunos de cuyos valores permanecían fijos desde 2001 (según el argumento esgrimido por los ediles oficialistas).La llamada Unidad Tributaria Municipal (UTM), así, toma en cuenta dos variables: el sueldo básico de un empleado correspondiente a la categoría 10 del Escalafón General Municipal y el valor promedio de adquisición por consumidor minorista de un litro de gasoil.Mediante esta unidad de medida se actualizan aranceles y derechos tales como los sellados por actuaciones administrativas o para el carnet de conductor, por mencionar a las más importantes y usuales. El factor sueldo Pero el insumo más importante es el rubro Personal, que se lleva alrededor del 74% de los ingresos totales del municipio. El incremento del costo de vida del trabajador municipal, por el alza de los precios de la economía, se refleja en pedidos de aumento (indexación) a la patronal (municipio).El encarecimiento de esta variable todos los años tiene, por tanto, un notable impacto en las cuentas públicas locales. ¿Cómo satisfacer la demanda salarial sin que ello erosione la financiación de los servicios, como barrido, recolección de residuos, provisión de agua potable y saneamiento?El único modo de compensar a los trabajadores es mejorando los ingresos del municipio, y ello implica aumentar las tasas. Pero con un agravante que el Secretario de Hacienda, Daniel Acuña, repite cada vez que puede: desde hace tiempo está instalado un déficit entre lo que se recauda por las dos principales tasas (General Inmobiliaria y Obras Sanitarias) y lo que se gasta.Como esas tasas no financian el costo del servicio por el cual se cobran, la Tesorería Municipal cubre ese déficit operativo. La Tasa General Inmobiliaria (TGI), apenas cubre un tercio del costo operativo de la empresa estatal Higiene Urbana.En cuanto a la tasa de Obras Sanitarias (TOS), lo que ingresa por ella cubre aproximadamente el 60% de lo que cuesta el servicio, que incluye la provisión de agua y el tratamiento de efluentes cloacales.El problema es que "las tasas siempre estuvieron desactualizadas. Desde que asumió el intendente Bahillo, allá en el 2007 estaban atrasadas porque no se habían ajustado desde el año 2000", explicó el funcionario municipal a EL DIA.Según dijo, la administración local se ha visto obligada a producir una recomposición obligada de las tarifas de estos dos servicios, pero para atender simultáneamente dos problemas: el atraso preexistente de sus valores más la inflación de costos presente, fuertemente dependiente del insumo Personal."Cuando asumimos la gestión, ante la desactualización de las tasas, teníamos dos opciones: producíamos un aumento significativo de los valores, o hacíamos algo progresivo. Se optó por este segundo camino de ir achicando el déficit gradualmente. Además, antes de salir a cobrar de golpe se prefirió mejorar la prestación de los servicios. Teníamos que generar confianza en el contribuyente, de tal manera que percibiera que era justificado el mayor valor en las tasas", recordó Acuña. Indexación por el índice salarial Ante cada cierre fiscal, en momentos en que se debatía en el Concejo Deliberante un nuevo presupuesto municipal, la administración Bahillo debió lidiar políticamente con la oposición, que ponía reparos a las actualizaciones tarifarias.Allí el bloque oficialista debía escuchar, por ejemplo, el reproche de que proponía reajustes en los valores de las tasas muy por encima de la inflación que medía el INDEC. ¿Acaso no eran, entonces, "impuestazos", en lugar de actualizaciones obligadas por suba de insumos?Y como el costo más sensible, en la estructura del gasto municipal, es el rubro Personal, el gobierno encontró la fórmula para atar las variaciones de ese insumo con el incremento de las dos principales Tasas (TGI y TOS), a través de una ordenanza tributaria "gatillo".Así surgió la ordenanza 11.843, votada en diciembre del 2013, por la cual el Ejecutivo puede trasladar el incremento salarial otorgado a los empleados municipales al finalizar el ejercicio fiscal, más un coeficiente de actualización, al año siguiente en la TGI y la TOS.En su momento el proyecto despertó polémica entre el arco político opositor y en el mismo Sindicato de Empleados Municipal, donde no cayó bien que se utilizara el sueldo como "variable de ajuste" de las finanzas municipales, algo que podría desencadenar "conflictos entre la sociedad y el empleado municipal".De acuerdo a este mecanismo indexatorio (que regirá por 5 ejercicios fiscales, según la ordenanza), en 2015 la TOS y la TGI se están pagando con un incremento del 42%. Este porcentaje surge del aumento salarial del 35% otorgado a los empleados municipales durante 2014, más un 20% del coeficiente de actualización. ¿Y la cobrabilidad? Según Acuña, el hecho de atar la variación de los sueldos -el principal costo municipal- a la de las tasas, sólo tiene un efecto financiero compensador que de ningún modo cierra el déficit crónico que sobrellevan los servicios de Higiene Urbana y de Obras Sanitarias."Desde el punto de vista financiero, tenemos que tratar de que el déficit de cada servicio no empeore más hasta tanto se busque una solución de fondo, que en el caso de Obras Sanitarias, por ejemplo, podría ir por el lado del uso de medidores de consumo de agua", razonó el funcionario.La cuestión del financiamiento de estos servicios pasa también por el nivel de cobrabilidad de las tasas. ¿No será que el déficit se explica porque unos vecinos pagan y otros no?Desde el gobierno rechazan de plano este argumento, señalando que en estos años hubo una política de "construcción de cultura tributaria", según expresión de Acuña, que incluyó como nota distintiva (respecto de otras jurisdicciones fiscales) la no implementación de moratorias.¿Es cierto, como dicen algunos, que el centro subsidia a los barrios?, preguntó este diario. "En el centro la cobrabilidad es cercana al 90 % y ese índice es menor en los barrios, donde hay vecinos con más necesidades. Pero esto es lógico, si se piensa en la capacidad contributiva de los distintos sectores sociales. Y una de las funciones del Estado es compensar los desequilibrios sociales. No justifico que no se paguen las obligaciones fiscales. Lo que digo es que hay que atender las posibilidades de pago de los vecinos", respondió el titular de Hacienda.Y agregó: "Algunos podrán atribuir el déficit de los servicios a la incobrabilidad. Pero esto no es así. Y al respecto tengo que decir que aun cuando la municipalidad recaudara el 100 % de la TGI o la TOS no cubriría el costo de prestación". ¿Paritaria caliente? A mediados de este mes el Sindicato y la administración Bahillo se volverán a encontrar en el marco de las paritarias para discutir el incremento salarial 2015.La negociación se dará en un contexto donde el alza del costo de vida ha impactado en el bolsillo de los trabajadores. Otros sindicatos estatales, por caso, piden subas por encima del 30%.El titular de Hacienda recordó que el "patrón" de los trabajadores municipales no es el intendente, sino el conjunto de los contribuyentes locales."Desde esta perspectiva así como los vecinos tienen la responsabilidad de cumplir con sus compromiso fiscales, pagando las tasas, también nosotros desde el municipios debemos ser responsables en este tema", explicó.Dijo al respecto que los reclamos salariales son legítimos pero deben atender "al contexto en el cual está inmersa la municipalidad", y eso significa acordar incrementos de sueldos "que sean pagables".El funcionario precisó que la intención del gobierno es acordar en un "marco de razonabilidad" y recordó que ha venido construyendo con el Sindicato una relación de confianza.
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