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Cómo son las clases en las escuelas rurales, que no abandonaron la presencialidad

Los establecimientos educativos rurales no dejaron de dar clases en las aulas, como sucede en los que se encuentran en el casco urbano de la ciudad. Estela Lemes, directora de la Escuela 66 "Bartolito Mitre", y Silvia Malvido de la 11 explicaron como trabajan en tiempos de pandemia.

Por Fabián Miró

Las escuelas de nivel primario, ambas ubicadas en Costa Uruguay Sur, cuentan con 106 y 16 alumnos respectivamente.

Estela Lemes, directora del establecimiento con mayor matrícula de alumnos en el ámbito rural del departamento, señaló que en el marco de la nueva modalidad “dictamos clases en forma normal, pero con burbujas con todas las medidas sanitarias necesarias desde el primer día en que comenzamos, con el detalle de que los chicos estaban habituados a utilizar alcohol, debido a que en tiempos normales, cuando se desayunaba, almorzaba y merendaba en la escuela los chicos se lavaban las manos y se aplicaban alcohol antes de ingresar al comedor”.

Por esta razón “no les costó demasiado, sí un poco el uso del barbijo, pero lo mantienen desde que llegan a la escuela hasta que regresan a sus hogares”.

A los niños que llegan del campo se les toma la temperatura cuando ingresan al aula; mientras que los que vienen de barrios cercanos- como el Totó Irigoyen- se les toma la temperatura cuando suben al transporte que los lleva a la escuela.

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Por estos chicos que van de zonas cercanas es que se incrementó la matrícula. “No más de 10 chicos son del campo, aunque todos pertenecen a la ruralidad”, contó Lemes, que indicó que trabajan con alumnos de nivel inicial y de primaria.

En nivel inicial, los de 5 años vienen a la mañana, en tanto que el resto concurre a la tarde. La escuela “debería funcionar 8 horas, pero no lo estamos haciendo porque no contamos con el suficiente personal de limpieza, solo un cargo de ordenanza que está en horas de la mañana; mientras que a la tarde no contamos con ese cargo y al no tener quien realice las tareas de sanitización en las aulas y demás labores no podemos funcionar en esa franja horaria, salvo del jardín de 4 años, porque la 'seño' y yo nos quedamos en la escuela manteniendo todo en órden”, comentó la directora.

Lemes, que lleva 20 años en la escuela Mitre, dijo que “todos los que trabajamos en la escuela tenemos un sentido de pertenencia muy fuerte con el establecimiento”. Resaltó que las clases se dictan "por burbujas, separados los niños en grupos de 8 por grado, debido a que las aulas son pequeñas, en un establecimiento que tiene sus años y al que se ha ido mejorando y agrandando”.

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Una semana se trabaja en forma presencial y otra en la virtualidad con las burbujas 1 y 2 respectivamente. "El año pasado los niños del campo cumplieron al pie de la letra con todas las tareas, porque sus padres con los datos de los teléfonos ayudaban en las tareas, más allá de que se les llevaba el cuadernillo hasta sus casas”, destacó Lemes

La directora dijo que pensaba que por la cantidad de docentes y de alumnos “ íbamos a estar contemplados en el decreto provincia en esta semana de virtualidad, pero la ruralidad debía tener presencialidad y aquí estamos trabajando en forma normal”.

La escuela cuenta con un docente por grado, las dos maestras de nivel inicial, y profesores de talleres, una maestra auxiliar sumando en total un cuerpo de 16 docentes, aunque no cuentan ni con secretaria ni vice.

La infraestructura

"Parte del edificio que era la vivienda del director se está ampliando gracias a la ayuda de una fundación y de la Dirección Departamental de Escuelas, donaciones de amigos”, informó, y señaló que en las reformas “está la construcción del jardín de infantes que en breve estará terminado con su sanitario correspondiente”.

"El contar con un jardín nuevo liberaría un aula que hoy nos está faltando y que hoy está funcionando en lo que es el comedor escolar”, planteó, y añadió que “por ahora no está funcionando el comedor por lo que se entregan los bolsones con alimentos a los padres”.

En materia de sanitarios contó que “contamos con dos que tenían sus años y fueron reconstruidos a nuevo, dos que se levantaron antes de la pandemia, a los que se sumaron dos más, uno de ellos para nivel inicial".

La docente destacó que la “comunidad siempre ha respondido a los requerimientos de la escuela” y que “ seguramente continuará haciéndolo”.

Finalmente, pidió “por favor que lleguen las vacunas para los docentes que estamos a cargo de un número importante de niños”.

La escuela 11, con 16 chicos

La realidad de Silvia Malvido, Escuela 11 “Del Boyero”, es diferente. Cuenta con una matrícula de 16 alumnos, siendo una institución centenaria que en sus tiempos de esplendor superaba los 100 chicos.

Hoy el número se ha reducido drásticamente por el éxodo rural. El viejo edificio cuenta con una sola aula, en la cual el número de chicos al que se les puede enseñar es menor.

Al respecto, Malvido explicó que trabaja "con dos burbujas sanitarias, una con 10 chicos, y otra con 6, razón la cual una semana de clases es presencial y la otra virtual”. Trabaja con “jardín de 4 y 5, primero, segundo, tercero, cuarto y quinto grado en una burbuja; mientras que en la otra tengo cuarto, quinto y sexto, además de jardín”, explicó.

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