Con destrozos, robaron la única computadora que le quedaba a la Escuela Esteban Piacenza
Por segunda vez en seis meses, la Escuela Secundaria N° 21 "Esteban Piacenza", de Costa Uruguay Norte, fue víctima de robo. Esta vez, destrozando, se llevaron la única computadora que quedaba y una multifunción.Bien se dice que para las escuelas, los bienes son producto de mucho sacrificio. Y en el caso de las escuelas rurales, todo se duplica. El director, el personal y los alumnos de este establecimiento, ubicado en calles 6 y 9 de El Potrero, -a sólo 300 metros de la Ruta Internacional 136-, aún no salen del asombro; no pueden disimular la impotencia y la bronca que sintieron ayer, a las 7 de la mañana, cuando llegaron a la escuela y se encontraron con la triste noticia.A diferencia del robo anterior, los delincuentes esta vez se ensañaron; fueron dispuestos a hacer daño. Destrozaron la puerta de la Dirección y arrancaron de raíz las celosías de madera de algunas aulas tratando de encontrar -en vano-, algún objeto de valor. Quizás no son los mismos que robaron hace seis meses siete computadoras, diez impresoras, una desmalezadora, un equipo de audio, implementos deportivos, la garrafa que se utiliza en la cocina y una cafetera; dos guitarras, el radiograbador, pelotas de fútbol y hasta las redes.
No tocaron ni un libro
No se sabe si fueron los mismos delincuentes. O quizás, sí. Porque en aquella oportunidad, como dijo el Director de la escuela, el profesor Luis Recalde, en el robo anterior los cacos tuvieron un gesto de clemencia y dejaron una computadora, la que contenía toda la documentación escolar. Esta vez no tuvieron miramientos, se la llevaron; era la única que quedaba. Eso significa que se perdió toda la información con que contaba la escuela y que ahora quién sabe cuánto tiempo les llevará recuperarla.La computadora y una multifunción; no robaron nada más, porque no encontraron nada más. La heladera, un viejo aparato que se había puesto en funcionamiento la semana pasada, para mantener agua fresca con las altas temperaturas, fue corrida de su lugar. Se estima que los ladrones intentaron llevarla y finalmente no pudieron por alguna razón. Ingresaron a algunas aulas arrancando las celosías, pero no hubo nada que los tentara; en ellas sólo había libros -a eso los cuatreros les huyen- o sillas y bancos desvencijados, que no cotizan en el mercado negro.Esta vez no se detuvieron en el armario que guarda la papelería escolar. No les interesó llevarse, como en la otra oportunidad, la tijera o la abrochadora. Ni siquiera repararon en el equipo de mate, que fue repuesto luego del robo anterior.Los delincuentes que visitaron ayer la Escuela Piacenza se alzaron con un magro botín: una computadora marca IBM, color negro, con CPU horizontal, modelo 2005, perteneciente a la entrega que en su momento hizo el gobierno a través de un plan nacional de informatización de escuelas y una multifunción marca Hewlett Packard, comprada con la donación de un trabajador, luego del robo anterior.
Golpe artero ante tanta necesidad
La "Piacenza", quizás como muchas otras escuelas rurales, tiene muchas necesidades insatisfechas. Hoy, con la obligatoriedad de la escuela secundaria, su currícula creció un 40 por ciento y hay unos 35 alumnos que no tienen bancos dignos para sentarse; utilizan los viejos pupitres fijos de primaria, que dejan gran parte de su anatomía afuera.La escuela necesita imperiosamente dos aulas, para que los casi 140 alumnos no estén hacinados en espacios separados por mamparas de madera, que no filtran los sonidos, confunden los dictados y duplican el murmullo. Pero también necesita baños, porque cuenta sólo con dos inodoros para mujeres y dos para varones, en una población de 140 almas. Como lo explicó el Profesor Recalde, la Asociación Cooperadora escolar bastante ha hecho desde su nueva conformación el año pasado: cambió toda la instalación eléctrica, para que los alumnos pudieran estudiar durante los crudos inviernos camperos en un ambiente medianamente climatizado. Antes, no se podían conectar las estufas porque saltaban los tapones. "Pero la Cooperadora no tiene capacidad económica para afrontar la construcción de aulas, de baños o de un patio afirmado, para los recreos y para los actos escolares -que se hacen sobre el pasto frío y húmedo o la tierra en pleno invierno", aseveró. Indicó además, que su proyecto es dotar a la escuela de una sala de computación, indispensable en la Educación de hoy, cuando no se concibe el conocimiento sin el acceso a las nuevas tecnologías; porque de esta manera, cumpliríamos también en esta Escuela Rural, con el precepto fundamental de la Educación: equidad e igualdad de oportunidades".Lo cierto es que la Escuela Piacenza no suma avances, sino pérdidas a manos de la delincuencia. Porque todo el esfuerzo y el empeño que manifiestan quienes a diario entregan lo mejor de sí -directivos, personal, profesores y alumnos- en un abrir y cerrar de ojos se pierde.Del robo anterior no se recuperó ningún elemento. La Policía permaneció ayer durante toda la mañana relevando información en el establecimiento, mientras personal de Criminalística levantó huellas para tratar de individualizar a los autores.
Un gesto para destacar
La carpintería metálica de Héctor Mista, reparó de inmediato e íntegramente la puerta de la Dirección que fue destrozada, sin costo, lo que fue inmensamente agradecido por la Dirección del establecimiento.
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