Con el equipaje repleto de fe
En la ciudad de Gualeguaychú, comúnmente se asocia a los descendientes de alemanes del Volga con la religión evangélica. Esta afirmación no se ajusta a toda la provincia de Entre Ríos y menos aún a todo el país. Por Leandro Hildt[email protected] La fe en Dios es una característica sobresaliente entre los alemanes del Volga. A pesar del hambre, el frío y la extrema pobreza por la que pasaron en muchas oportunidades, jamás dejaron de creer en Dios y ser agradecidos con Él.Para todos ellos fue una prioridad construir la iglesia en el lugar al que llegaron. Sin pensarlo dedicaban esfuerzo y bienes para la construcción de la Casa de Dios y lo hacían respetando la religión que cada uno profesaba.A orillas del Volga hubo alemanes católicos y evangélicos. Las aldeas en Rusia y luego en Argentina siempre estaban integradas por personas de una misma religión.A pesar de la importancia que representaba esta diferencia, jamás hubo un conflicto de carácter religioso entre aldeas; al contrario, reinaba un ambiente de respeto absoluto hacia el prójimo.El mayor porcentaje de inmigrantes venidos de la zona del Volga a la Argentina eran católicos, mientras que en el Volga la mayoría era evangélica. Entre los alemanes del Volga las prácticas religiosas constituían un deber: asistir a misa todos los domingos, rezar en la casa, agradecer a Dios, la enseñanza del catecismo, el bautismo, la confirmación, la bendición nupcial y un último homenaje al finalizar la vida.Si la mayoría venida a la Argentina era católica, ¿por qué en Gualeguaychú son evangélicos?El 21 de julio del año 1878, en Diamante, provincia de Entre Ríos, se conformó la Colonia General Alvear compuesta por cuatro aldeas de inmigrantes alemanes del Volga de confesión católica, y una con habitantes de religión protestante, a la que luego se la llamó definitivamente "Aldea Protestante" por ese motivo.La aldea en sus primeros tiempos estaba conformada por casas construidas con barro y a ambos lados de una gran calle que recorría toda la aldea. Lo primero que se tuvo en cuenta a la hora de diseñar la planta urbana fue dejar un lugar para construir la Iglesia, que para el mes de diciembre ya estaba lista.Al igual que las casas, fue construida con ladrillos de barro, tenía 6 ventanas, era muy pequeña y sencilla, pero demostraba una vez más, como en Rusia, el apego por la religión que tenían estas personas. En medio de la miseria, que era grande, destinaron fuerzas y tiempo a la construcción de su templo.Como nuestro país es oficialmente católico, las aldeas de esa religión no tuvieron mayor problema para conseguir sacerdotes que realizaran las misas y demás atenciones. El Vaticano encargó la atención de las familias de habla alemana a la Congregación del Verbo Divino. A los evangélicos les costó bastante más conseguir atención pastoral regular, ya que no había pastores en la zona que los pudieran atender.En estos años, las personas de fe evangélica en nuestro país eran muchas menos que las católicas. En Argentina existía el Sínodo Evangélico Alemán del Río de la Plata (hoy IERP, Iglesia Evangélica del Río de la Plata), formado por inmigrantes evangélicos de habla alemana llegados al país en años anteriores.Habían llegado de Alemania, Suiza y otros lugares de Europa. El Sínodo fue creciendo a medida que crecía la población evangélica en distintas partes del país, y abarcó en su área de acción también a los nuevos inmigrantes provenientes de Rusia, construyendo templos y designando pastores.Aldea Protestante fue atendida en sus primeros años por pastores provenientes del Sínodo ya establecidos en Buenos Aires y Santa Fe, quienes recorrían grandes distancias en carro para llegar a los diversos lugares con población evangélica.En el año 1880 Aldea Protestante ya tenía más de 2.000 habitantes, por su propio crecimiento y por la constante llegada de inmigrantes. En el año 1896 llegó para quedarse de forma definitiva el pastor alemán Bruno Heyne.A partir de ese momento siempre hubo un pastor viviendo en esa Aldea. Cuando comenzó a escasear la tierra en Aldea Protestante, los nuevos inmigrantes evangélicos tuvieron que buscar otros destinos para establecerse. Algunos arrendaron campos a propietarios cercanos, pero lo que todos querían era fundar nuevas aldeas y ser propietarios de sus tierras.Mateo García de Zúñiga (1795-1872), ganadero, militar y político que fue gobernador de la Provincia de Entre Ríos, por compra y herencia paterna llegó a tener como límites naturales de sus campos el río Gualeguaychú al este y el Gualeguay al oeste, y una gran distancia también de Norte a Sur. Estas tierras fueron conocidas como "los Campos Floridos".Las tierras mencionadas lentamente comenzaron a venderse, negocio éste que ocasionó unos cuantos conflictos con motivo de las mensuras realizadas "al tanteo" por el señor Dumont, apoderado de García de Zúñiga.En los diarios de la época se puede leer respecto de los juicios con Zúñiga por los que tuvo que pasar don Juan Spangenberg, un alemán (no del Volga) que hacía algunos años vivía en Argentina y que llegó a comprar 12.000 hectáreas de los Campos Floridos.En 1887, procedentes de la Aldea Huck, en las orillas del Volga, llegaron 19 familias para instalarse en Aldea Protestante, pues eran practicantes de esa religión. Pero ahí ya no había más lugar para vivir.La situación de estas personas sin un lugar donde recomenzar su vida llegó a los oídos de Juan Spangenberg, quien tomó la decisión de instalar a estos colonos en sus tierras vendiéndoles con muchas facilidades un lugar para fundar nuevas colonias.Unos emisarios enviados por los inmigrantes llegaron a los campos en cuestión en octubre de 1888, hallando pastos muy altos, árboles de ñandubay y espinillos y algunos ñandúes. Era un panorama bastante complicado, pero no les quedó otra cosa que aceptar.Luego se procedió a la fundación de las tres Aldeas en febrero de 1889, dividiéndose la población en tres grupos; Los "Huckre", que fundaron Aldea San Antonio; los "Bauer, Schimpf y Reichel", que fundaron Aldea Santa Celia; y el tercer grupo "surtido", que formó Aldea San Juan. Las tres aldeas eran de confesión evangélica, pues así era su procedencia de Rusia.En el Departamento de Gualeguaychú surgió nuevamente el problema de la falta de pastores. Entonces se lo solucionó de la misma manera que antes. En este caso, llegaron pastores de Santa Fe y luego de Aldea Protestante, donde ya vivían en forma permanente, para atender de vez en cuando a la población evangélica, celebrar cultos, bautizar y realizar los demás actos pastorales.Ante una urgencia como un sepelio, había personas instruidas para brindar el servicio. Generalmente se trataba de los maestros de las escuelas particulares de las Aldeas.El entonces Sínodo Evangélico Alemán del Río de la Plata creó la institución del "Pastorado Itinerante", encargándole su realización a pastores que no estaban en ninguna congregación de forma estable sino que viajaban de un lugar a otro donde los requirieran.Ya establecidas y medianamente ordenadas las tres aldeas evangélicas, en 1905 se produjo una división eclesiástica entre los alemanes del Volga impulsada por el señor Matthesius quien para justificar su accionar alegó que algunas personas se sentían oprimidas por el Sínodo. Así en Aldea San Juan se funda la Congregación Evangélica Luterana que se unió al Sínodo de Missouri en Brasil.En el año 1920 se instaló el primer pastor estable de la parte de la Congregación que permaneció en el Sínodo Evangélico Alemán del Río de la Plata. Fue Johann Vöhringer.En 1921 ocurrió la segunda división en la Congregación. El ayudante de maestro Georg Geier produjo una ruptura en la ya conformada Congregación San Antonio, fundando la Iglesia Congregacional en Argentina.Los alemanes del Volga de estas tres Aldeas mencionadas interactuaron y hoy lo hacen sus descendientes, con la ciudad de Gualeguaychú; y pertenecían y siguen perteneciendo a una de las tres Iglesias, la Evangélica del Río de la Plata, la Luterana o la Congregacional.No es común en nuestra ciudad que un descendiente de alemanes del Volga sea católico. Esto se debe fundamentalmente a la proximidad con las Aldeas evangélicas y algunas zonas de colonización posteriores a la fundación de esas Aldeas: Colonia El Potrero, Perdices, etc.Desde aquellos años hasta nuestros días, por migraciones individuales o familiares, conviven en Gualeguaychú también descendientes de alemanes del Volga católicos, pero en un porcentaje muy pequeño.Un ejemplo cercano y conocido de aldea formada por alemanes del Volga católicos es "Santa Anita", desde donde algunas personas han venido a instalarse en nuestra ciudad por diferentes motivos.En las ciudades en cuyas cercanías hay aldeas de alemanes del Volga católicos seguramente estarán acostumbrados a esta presencia y darán por sentado que un alemán del Volga es católico, al contrario de lo que sucede en nuestra ciudad.ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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